Posts Tagged ‘Champions League’

Barza con Messi manda en Milán

noviembre 24th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

Milán 2 – Barza 3.- Si un partido de fútbol se mide por todo lo que reúne, todo lo que sucede y los vaivenes emocionales que provoca, este fue un gran partido. Desde luego fue uno de ritmo brutal y una lluvia de llegadas que caló hasta desbordarse en cinco goles. Pudieron ser otros tantos. El partido tuvo algo de épico, algo de magnífico y también algo de correcalles. Así que tuvo algo de raro y Xavi, tantas veces facilitador, asistente y acompañante de lujo, fue esta vez protagonista absoluto. Buscó el balón de Keita en el primer gol que Van Bommel remachó en su portería. Provocó con una caída exagerada el segundo en un penalti que transformó Messi. Y marcó el tercero en una magnífica ruptura al espacio del ’9′. La asistencia, un compás musicado, fue de Messi. Y el remate del Xavi. ¿El mundo al revés? Tanto monta, monta tanto.

El partido sacó definitivamente al Barcelona del amago de lío en el que se metió en la primera jornada, cuando no sentenció a este Milán que sobrevive más allá de la lógica y de sus fuerzas. Empató en el Camp Nou con dos goles en dos llegadas y empató dos veces un partido en el que tuvo ocasiones pero en el que fue, en términos futbolísticos, descaradamente inferior. Es un equipo con trazas de Jekyll y Hyde, endeble y oxidado atrás y lleno de talento en ataque: Ibrahimovic, Robinho, Boateng o Pato con el eterno Seedorf como catalizador.

La respuesta del Barcelona, la respuesta de Guardiola, fue la ruleta rusa. Se desnudó atrás y fue tozudo para ganar con su filosofía llevada al máximo riesgo: tres atrás (uno de ellos un Puyol todavía lento para jugar en campo abierto), Piqué en el banquillo contra un equipo a priori temible por alto, ningún delantero y Villa como único extremo incrustado en la derecha. El resto, Busquets y Keita como coraza de una miríada de piezas que cambiaban, aparecían y desaparecían, un puzzle frente a un espejo: Messi, Xavi, Cesc y Thiago crearon una coreografía que tuvo fases sublimes, combinaciones eternas, pases en profundidad letales y un aprovechamiento maravilloso de los espacios. La vieja guardia defensiva del Milán, con Nesta lento y Abate superado, ni encontraba referencias ni sabía qué y cómo marcar. Los recursos de Thiago Silva le mantuvieron a flote junto a la categoría de su ataque: Ibrahimovic empató primero con un gol marca de la casa tras asistencia de Seedorf. Boateng puso el 2-2 tras un regate de tacón a Abidal.

El Milán sobrevivió en parte gracias a los indultos del Barcelona, creó un buen puñado de ocasiones, se quejó a Stark por el penalti del 1-2 y acabó buscando el empate. No es poco. El Barcelona cumplió con su deber para olvidarse de la Champions hasta el próximo año y dejó sensaciones enfrentadas: indefendible en ataque cuando combinó, débil en defensa con una línea de tres que sufre en partidos grandes a domicilio: ya pasó en Valencia. Villa estuvo negado, Keita y Busquets amarraron poco en la medular y Puyol sufrió en el primer tiempo. En el otro lado de la balanza, Thiago hizo un primer tiempo sublime, Cesc dejó su habitual estela de jugador de partidos grandes, Messi tuvo apariciones selectivas y decisivas y Xavi estuvo esta vez en ejecutor en un sistema que provocaba constantes irrupciones desde el centro del campo por el carril del (inexistente) delantero centro. Fue de hecho lo mejor del Barcelona. Por eso Ibrahimovic, un delantero tremendo, no encajaba en este equipo que selló un triunfo que afianza su jerarquía, aligera el calendario y lleva, claro, dedicatoria especial para Tito Vilanova. (as)

DETALLES

Estadio Giuseppe Meazza de Milan

Árbitro: Wolfgang Stark, de Alemania

Milán: Abbiati; Zambrotta, Nesta (Bonera, min.66), Abate, Thiago; Van Bommel (Nocerino, min.72), Seedorf, Aquilani, Boateng; Ibrahimovic y Robinho (Pato, min.46).

Barcelona: Valdés; Puyol, Mascherano, Abidal; Busquets, Xavi, Thiago (Dos Santos, min.90+), Keita, Cesc Fàbregas (Pedro, min.80); Villa (Alexis, min.67) y Messi.

Goles: 0-1, min.14: Van Bommel (p.p.). 1-1, min.20: Ibrahimovic. 1-2, min.29: Messi (p). 2-2, min.54: Boateng. 2-3, min.63: Xavi.

Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo H de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Giuseppe Meazza de Milan, ante 85.000 aficionados.

Iniesta con obra de arte, Messi sin gol, Barza apenas

octubre 20th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

Iniesta marcó un golazo, en una obra de arte, Barcelona desperdició otra tonelada de ocasiones y Villa sentenció en la recata final. El muy modesto Plzen resistió en pie ante un Barza sin puntería.

¿Qué sucede cuando al Barça se le acaban las hadas en el remate, cuando la magia desemboca en pólvora mojada? Que un partido terriblemente desequilibrado dura demasiados minutos y que uno de los equipos más modestos de la Champions, el Viktoria Plzen, sale derrotado pero en pie del Camp Nou aprovechando los accidentes en su portería y pendiente de uno en la contraria, que apenas frecuentó. Si el Barcelona hubiera aprovechado algunas más de entre la tonelada de ocasiones que generó, hablaríamos de otro de esos excelentes partidos de autor del equipo de Guardiola. Como sólo marcó dos y el segundo llegó tarde, toca citar la falta de definición, algún adorno excesivo (aunque agradecido) y la innecesaria puerta abierta al improbable susto durante más de una hora. Al final y más allá de la retórica: triunfo, tres puntos, el patinazo ante el Milán algo más olvidado y el pase a octavos tan encaminado como lo ha estado desde el sorteo de esta fase de grupos.

El Plzen pareció, especialmente en el primer tiempo, un equipo aseado y todo lo valiente que se puede ser en su situación y a pesar de que en el marcador apretado tuvo más que ver, al fin y al cabo, una indigesta mezcla de mala puntería y mala suerte que afeó todo lo que sucedió en campo del equipo checo. Pero entre unas cosas y otras el equipo de Vrba pareció más que el BATE Borisov: un equipo limitado pero trabajado, honrado y con una propuesta habitualmente ofensiva que le costó mucho adaptar al Camp Nou, a tanto campo y tanto rival. Cuando se estiró en el primer tiempo lo hizo abriendo el campo con criterio y lanzando jugadores al ataque. En el segundo, cada vez con menos fuerzas, fue el clásico visitante del Camp Nou que se cierra, tapa espacios y reza. Rezó mucho y salió derrotado (contaba con ello) pero en pie y sin el saco de goles que pudo llevarse.

Pero el saludable tono que mostró el equipo checo en algunas fases del partido tiene trampa porque hay que interpretarlo a partir de un partido atípico del Barcelona, que salió al campo con los bolsillos llenos de fuegos ratifícales y fogueo en las botas. Por eso, aunque no sufrió nunca, no descansó hasta los últimos minutos, cuando Guardiola movió el banquillo y dio la alternativa a Isaac Cuenca. Más Masía, más Barça. El Barcelona tuvo trances de fútbol sinfónico y arrollador. Salió como un tornado, marcó y tomó aire, apretó hasta el descanso y desgastó al rival a lo largo y ancho de un segundo tiempo que se le hizo eterno a un equipo al que las carencias se le veían según pasaban los minutos y se le corría el maquillaje. Acabó sin tirar a puerta y sin lanzar ni un solo corner.

Fueron dos goles pero pudieron ser una decena y debieron ser al menos media docena. Messi no marcó pero hizo un partido endemoniadamente completo con dos tiros a los palos, una lluvia de regates, pases y remates de toda clase y algunos fallos por exceso de brillantina. El argentino quiso hacer uno de esos goles que pasan a su colección personal de joyas y lo rozó en un par de ocasiones, la mejor un slalom imposible por la línea de fondo que terminó en el exterior de poste. A los desacostumbrados indultos de Messi se sumaron un millón de llegadas de Alves, Villa, Pedro o Iniesta. Lo único que se le puede achacar al equipo azulgrana es una falta de puntería que alcanzó límites grotescos y un despiste de diez minutos en el primer tiempo que permitió respirar al rival con las líneas algo separadas y Busquets muy retrasado en ayuda de Abidal y Mascherano, que hicieron de centrales con Puyol descansando. Eso y un partido gris de los laterales brasileños, Adriano poco presente por la izquierda y Alves insistente pero impreciso por la derecha.

El resto fue eso: disparos, paradas de Cech, remates al limbo, puntillas que no llegaban por un milímetro y una melodía inacabable de pases, paredes, taconazos, desmarques… el Barça en estado puro pero sin gol. Pedro se mostró hiperactivo pero falló con el estoque (incluso a puerta vacía), Villa fue de menos a más y remachó el gol de la sentencia e Iniesta bajó el ritmo con el paso de los minutos pero dejó un arranque sublime: cubrió todo el campo, participó en todos los ataques, desmontó la poco resistente defensa del Viktoria y marcó un gol extraordinario tras tirar dos paredes supersónicas con Messi y sortear al último defensa con una sutil elevación del balón. Era el minuto nueve y era, ya, la tercera ocasión clara de un Barcelona absolutamente artístico en ese arranque del partido.

Así que el Barcelona ganó un partido mentiroso en el que pudo y debió golear en el primer tiempo, apenas en media hora. Jugó bien aunque falló lo que ni suele ni seguramente volverá a fallar. Y jugó prácticamente sin rival. Pero jugó, ganó y sigue en una carrera de modestos obstáculos que no tiene más final posible que viajar a San Siro a dirimir el primer puesto del grupo. (as)

DETALLES

Estadio: Camp Nou, en Barcelona

Árbitro: Aleksandar Stavrev (MKD)

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano, Busquets, Xavi, Iniesta (Keita, min.85), Pedro, Villa (Cuenca, min.87) y Messi.

Viktoria Plzen: Cech; Rajtoral, Bystron, Cisovsky, Limbersky, Jiracek, Horvath, Petrzela (Darilla, min.86), Kolar, Pilar (Fillo, min.75) y Bakos (Duris, min.58).

Goles: 1-0: Iniesta, min.10. 2-0: Villa, min.82.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de la primera fase de la Liga de Campeones disputado en el Camp Nou ante 74.376 espectadores.

Tacuara entró a los 71, marcó a los 75

octubre 18th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

Tacuara Cardozo sigue marcando gol; entró a los 71, anotó a los 75. Ahora en la Champions. El Benfica portugués ganó 2-0 al Basilea suizo este martes, en la tercera jornada del grupo C de la Liga de Campeones europea de fútbol, con un tanto final del paraguayo Óscar Cardozo, con lo que queda líder en solitario de la llave.

Ambos equipos compartían la primera plaza, con cuatro puntos, y ahora los lisboetas quedan en una posición muy positiva de cara a su objetivo de clasificarse para los octavos de final.

El brasileño Bruno César marcó en el 20 y encarriló el partido para los visitantes, que se mostraron más peligrosos y con más calidad individual, pero tuvieron que esperar hasta el 75 para que Cardozo pusiera el tanto de la tranquilidad y sellara un importante triunfo.

Los visitantes no pudieron terminar con once, ya que el brasileño Emerson fue expulsado en el 86.

El Benfica, con siete puntos en tres partidos, comanda un grupo donde la principal amenaza es el Manchester United, que ganó 2-0 al rumano Otelul Galati, con un ‘doblete’ de penales firmados por Wayne Rooney. El Basilea queda tercero, con cuatro puntos.

Dentro de dos semanas, suizos y portugueses se verán las caras de nuevo, en la cuarta jornada, pero en esa ocasión en el estadio de la Luz de Lisboa.

Por su parte, el Manchester United, finalista de la pasada edición, se impuso 2-0 en su visita al Otelul Galati rumano, este martes en la 3ª jornada del grupo C de la Liga de Campeones europea de fútbol, donde Wayne Rooney fue decisivo con un ‘doblete’ de penales.

El ‘Bad Boy’ del fútbol inglés, muy criticado en su país en los últimos días por su expulsión con la selección ante Montenegro, que le hará perderse por sanción la primera fase de la Eurocopa-2012, fue el protagonista positivo en esta ocasión, transformando las penas máximas en los minutos 64 y 90+2.

DETALLES

Estadio: St. Jakob-Park de Basilea

Árbitro: Viktor Kassai (HUN)

Basilea: Yann Sommer, Markus Steinhöfer, David Abraham, Alexander Dragovic, Joo-Ho Park, Fabian Frei (Jacques Zoua Daogari, m.67), Benjamin Huggel (Scott Chipperfield, m.85), Granit Xhaka (Cabral, m.80), Xherdan Shaqiri, Alexander Frei y Marco Streller.

Benfica: Artur, Maximiliano Pereira (Miguel Vitor, m.78), Luisao, Ezequiel Garay, Emerson, Bruno César, Javi García, Nicolas Gaitan, Pablo Aimar (Nolito, m.67), Rodrigo (Óscar Cardozo, m.71) y Axel Witsel.

Goles: 0-1, m.20: Bruno César; 0-2, m.75: Óscar Cardozo.

Expulsado: por doble amonestación, a Emerson, del Benfica; amonestados: Marco Streller y Benjamin Huggel, del Basilea y Artur, del Benfica.

Incidencias: encuentro de la tercera jornada del Grupo C de la Liga de Campeones disputado en el estadio St. Jakob-Park de Basilea.

El Real Madrid sigue goleado, ahora al Lyon

octubre 18th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid sigue creciendo y ampliando su repertorio. Conocida su enorme capacidad para devorar rivales al contragolpe, esta vez eligió un camino más retórico para superar al Lyon. A partir de una abrumadora superioridad en la posesión del balón y apoyado en la tranquilidad que le dio el primer gol de Benzema, el Madrid construyó una victoria tan justa como sencilla. Desde el toque y con paciencia, el Madrid pasó por encima del Lyon, al que despachó con cuatro goles que bien pudieron ser más, porque la distancia que hubo entre los dos equipos fue sideral. Tres victorias en tres partidos y sin que se haya visto a ningún rival en su grupo que pueda hacer ni cosquillas a este Madrid que avanza con seguridad hasta los octavos de final. Tan grande es su superioridad, que el Madrid casi ha convertido en un trámite lo que le resta por disputar de esta primera fase de la Liga de Campeones.

Mientras la distancia en el marcador no fue excesiva, se vio más juego al toque que a la carrera. El Madrid movió bien el balón y desde esa posesión infinita de la pelota fue madurando el partido hasta lograr que el Lyon cayera rendido. Fue cuestión de tiempo y de paciencia y de saber crearse espacios. Unos espacios que se generaron con circulaciones rápidas del balón y con asociaciones continuas de sus hombres de ataque. El hombre que dio sentido a todos esos movimientos fue, como no podía ser de otra forma, Xabi Alonso. El director de una orquesta cada vez más afinada. Con sus pases, Xabi siempre deja en posición de ventaja a sus compañeros, algo que es de un valor incalculable. Esta vez contó con la colaboración de Khedira, que si la mayoría de las veces estorba más que aporta, en esta ocasión cumplió de forma correcta con la función de escudero de Xabi.

Tan cómodo se encuentra el Madrid en la Liga de Campeones que no hay lugar para las dudas. Se le vio tan decidido llevando la iniciativa como cuando atropella a sus rivales al contragolpe. Mandó desde el inicio y se hizo respetar con su juego y desde la posesión de la pelota. Y cuando estiró la distancia con el rival en el marcador, siguió martirizando al Lyon con esos movimientos rápidos y eléctricos que le permitieron ganar la espalda de los franceses una y otra vez. La ambición del Madrid no permitió ni un momento de respiro al Lyon, que sufrió la contundencia de los blancos en todas sus versiones.

Dos goles, los de Benzema y Ramos, nacieron en lanzamientos de córner; otro, el de Khedira, en una de esas jugadas tan rápidas como precisas buscando la espalda del rival que tan bien definen al Madrid y hasta la fortuna se vistió de blanco para que el portero del Lyon, Lloris, se hiciera un gol en propia puerta.

Todo se puso cuesta abajo en el minuto 19, cuando Özil sacó un córner, cabeceó Cristiano y Benzema apareció en el segundo palo para empujar el balón. Recuperado de su lesión, el francés volvió a ser titular e Higuaín, que llegada después de conseguir tres hat-tricks en sus últimos tres partidos, fue suplente.

Acusó el golpe el Lyon, que todavía se resistía a caer y mandó un aviso con un gol de Gomis que fue anulado por fuera de juego. Fue de las pocas veces que se mostraron los franceses en ataque. Vivieron encerrados en su campo, primero por decisión propia y después porque le obligó el Madrid, que apenas pasó apuros. Las complicaciones defensivas del Madrid llegaron más por los pocos errores que cometieron sus defensas que por las habilidades mostradas por el Lyon, un equipo que está demasiado lejos del nivel de hace unos años y que sólo provocó cierta inquietud al contragolpe.

El Madrid no dejó de mandar, de tocar y de buscar el gol, que bien pudo llegar antes del descanso si el árbitro turco Çakir no hubiera decidido anularlo. Xabi Alonso combinó con Benzema en un saque de falta y éste batió a Lloris. Çakir lo anuló y mostró amarilla a Xabi argumentando que alguien había pedido barrera. El árbitro creyó oír voces. Parece que sobre el césped sólo las escuchó él.

La distancia que ya existía sobre el césped se trasladó al marcador nada más salir de los vestuarios. Fue en un pase de Marcelo a Benzema, que aprovechó el resbalón de Koné para ganarle la espalda y ceder el balón a Khedira para que éste anotara el segundo. La sentencia definitiva llegó a continuación, cuando el portero Lloris se metió el balón en su portería después un pase de Özil que buscaba a Benzema.

Se derrumbó completamente el Lyon y con nada por resolver, más allá de los goles que fuera capaz de convertir el Madrid, Mourinho movió el banquillo. La primera vez por obligación, ya que un golpe de Pepe mandó a Khedira a los vestuarios. Su puesto lo ocupó Coentrao, al que se vio tan despistado como de costumbre como compañero de Xabi Alonso en el mediocentro. Después fue el turno de Kaká, que sustituyó a Özil, y a continuación el de Higuaín, que reemplazó al inspirado Benzema, al que parece que espabilan tanto sus goles como los que consigue Higuaín.

La ambición de Madrid, que nunca se cansó de atacar, de mandar y de tener el balón, tuvo todavía un premio final con el gol de Sergio Ramos a diez minutos del cierre. (as)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Cuneyt Cakir (TUR)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Khedira (Coentrao, m.61), Xabi Alonso, Di María; Özil (Kaká, m.67), Cristiano Ronaldo y Benzema (Higuaín, m.72).

Lyon: Lloris; Réveillère, Koné, Lovren, Cissokho; Fofana, Källström; Briand, Gourcuff (Ederson, m.67), Bastos; y Gomis (Dabo, m.80).

Goles: 1-0, m.19: Benzema. 2-0, m.48: Khedira. 3-0, m.55: Özil. 4-0, m.81: Sergio Ramos.

Amonestados: Xabi Alonso (40) y Cristiano Ronaldo (85) por el Real Madrid, y Briand (75) por el Lyon.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 73.000 espectadores.

Tacuara le marcó al Manchester, fue empate

septiembre 14th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Tacuara Cardozo anotó en la Champions. El Benfica y el Manchester United se repartieron méritos y empataron hoy a un gol en un partido equilibrado en el que sobresalió la clase de dos zurdos, el argentino Nico Gaitán y el galés Ryan Giggs.

El paraguayo Oscar Cardozo (min.23) y el propio Giggs (min.41) fueron los autores de los goles de los dos equipos favoritos a ocupar los primeros puestos del Grupo C de la Liga de Campeones.

El United, sin varias de sus figuras en el once titular, entre ellas el portero español David de Gea, saltó al campo con su perfil más discreto. A falta del portugués Nani, el mexicano Chicharito, el brasileño Anderson o el inglés Ashley Young, los “diablos rojos” presentaron un equipo con jugadores poco rodados y de corte físico.

Enfrente, el Benfica de Jorge Jesús, arropado por un fervoroso Estadio de la Luz, optó por reforzar el sector defensivo con la entrada del medio portugués Rúben Amorim en detrimento del extremo español Nolito, estrella en los primeros partidos de temporada.

El entrenador de los ingleses, Alex Ferguson, ya había expresado su temor por el peligro que entraña el argentino Pablo Aimar. Sin embargo, fue un “tapado”, su compatriota Nico Gaitán, el que atormentó más al técnico escocés.

El centrocampista, exjugador del Boca Juniors, capitalizó el ataque luso, en colaboración con Aimar, y lució el guante que atesora en su pierna izquierda en numerosas ocasiones.

Entre ellas, en el minuto 23, cuando dejó una obra de arte. Asistió con un maravilloso toque con el exterior al paraguayo Oscar Cardozo, quien definió con clase para adelantar a los portugueses.

“Tacuara”, tantas veces discutido por la afición lusa, controló el magistral pase de Gaitán con la izquierda, se deshizo de su par y disparó con la derecha, su pierna “mala”, al poste derecho del danés Lindegaard.

Para entonces, el Benfica, bien apuntalado en la medular por el abnegado trabajo del español Javi García, que cumplió hoy cien partidos al servicio de los lusos, ya había recuperado el mando de un partido de baja intensidad en sus primeros minutos.

En ese período, los ingleses habían intentado explotar la fragilidad del corredor izquierdo de su rival con la velocidad del extremo ecuatoriano Valencia, quien reapareció después de dos meses y medio de lesión.

No obstante, Rooney andaba perdido entre Garay y Luisao, dos torres difíciles de superar, mientras que el galés Giggs, que conserva su calidad intacta a sus 37 años, tardaba en entrar en juego.

Aunque cuando lo hizo, fue gol. En el 41, recibió el balón en el último tercio de campo, lanzó una diagonal y ejecutó un disparo seco en el balcón del área que se coló por la escuadra de Artur Moraes.

Las tablas parecían un castigo demasiado severo para los portugueses, que antes del empate habían dejado avisos serios en el arco del United.

Después del descanso, Ferguson dio la orden de atacar. Mandó a los suyos estirar las líneas y encajonaron al Benfica. El incombustible Giggs estuvo cerca de marcar en otra soberbia jugada individual después de un inteligente amago de Rooney y el francés Evra puso algunos centros con veneno en el corazón del área rival.

Respondieron “las águilas” con un eléctrico contraataque dirigido por el “maestro” Aimar, que asistió en profundidad a Gaitán, cuyo pase lo remató Nolito a media altura y obligó a Lindegaard a lucirse.

La entrada del exjugador del Barcelona dio gas al ataque portugués. Volcado a la izquierda -a pierna cambiada-, combinó con acierto con Gaitán y Aimar y reactivó la banda derecha del uruguayo Maxi Pereira, intratable en su parcela.

Ferguson decidió entonces apostar por los tres puntos. Chicharito y Nani salieron para dar mordiente ofensiva y acompañar a los desasistidos Rooney y Giggs.

A pesar de la sensación de peligro, la entrada de ambos no dio sus frutos. Y fue el Benfica el que estuvo más cerca de desempatar con un disparo de Nolito que se estrelló en el lateral de la red.

DETALLES

Benfica: Artur Moraes; Maxi Pereira, Luisao, Garay, Emerson; Javi García, Witsel; Rúben Amorim (Nolito, min.55), Pablo Aimar (Matic, min.75), Nico Gaitán (Bruno César, min 90); y Oscar Cardozo.

Manchester United: Lindegaard; Fabio (Phil Jones, min.77), Evans, Smalling, Evra; Carrick, Fletcher (Chicharito, min.68); Valencia (Nani, min.68), Giggs, Park Ji-Sung; y Rooney.

Goles: 1-0, m.23: Oscar Cardozo. 1-1, m.41: Ryan Giggs.

Árbitro: Damir Skomina (Eslovenia). Amonestó a Wayne Rooney (min.26), Pablo Aimar (min.38), Maxi Pereira (min.60), Carrick (min.64) y Gaitán (min. 69).

Incidencias: partido de la primera jornada del grupo C de la Liga de Campeones disputado en el Estadio Da Luz de Lisboa ante unos 65.000 espectadores (lleno).

Barza pudo golear, pero empató Milán en el Camp Nou

septiembre 13th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

Barza tenía todo para golear, pero terminó igualando 2-2 con el Milán, en el Camp Nou.

El equipo de Guardiola dominó todo el partido, aunque sólo brilló media hora. Pato marcó el primer minuto y Thiago Silva en el último. Pedro y Villa, goleadores azulgrana. Se lesionó Iniesta.

El Milán es el campeón de Italia y eso dice más del mal momento del Calcio que de la salud del último que ganó dos Champions seguidas, objetivo ahora del Barcelona. El que Guardiola definió como el “equipo de su generación” es un extraño conglomerado en el que, sin Robinho e Ibrahimovic, los buenos son muy mayores y los jóvenes no son gran cosa, Pato al margen. En Europa le queda el peso de su camiseta y la experiencia que le permite navegar los vientos favorables. Pero lo que fue ahora lo es el Barcelona, el equipo que definió para bien y para mal todo lo que pasó en el Camp Nou.

Porque el Milán pasó de consumado estratega a mezquino conformista y de ahí a tahúr italiano, la vieja estampa. La arruga fue, dejó y volvió a ser bella en noventa minutos extraños. Al Barcelona se le escapó un partido que le allanaba, visto el grupo, el pase a octavos y un buen pedazo del liderato del grupo. Pero sobre todo se le escapó la oportunidad de reivindicarse. Ahora los errores son menos accidente y más síntoma. Como en San Sebastián: un gol por arriba y otro por las lagunas de un eje defensivo improvisado, el pecado de no sentenciar y otra lesión trascendental: todavía sin Piqué, hace tres días Alexis y hoy Iniesta. Empate con gol a los 25 segundos y gol a los 92 minutos. Martes y trece en el Camp Nou.

El Barcelona, durante muchos minutos poco más que vulgar, mereció ganar. Eso admite tan poca discusión como que no fue el equipo que se esperaba tras Anoeta. Ni rabioso, ni revanchista ni alimentado por la brillantina de la Champions. Penó en un arranque pésimo, volteó el partido y amenazó con resucitar en un energético nudo central y bajó revoluciones en los últimos minutos, demasiado pronto. Se le olvidó meter el tercero, como hace tres días, y dejó el partido abierto a los azarosos caprichos del fútbol: como hace tres días. Y se fue del campo perplejo, irritado y con otra lesión muscular que trastoca el eje del equipo, esta vez de Iniesta. Como hace tres días. Al menos, el capitán por fin, volvió Puyol.

Nada fue lo que parecía

El partido fue un baile de disfraces que premió a un Milán jugó de farol y encontró un premio final que apenas buscó tras el gol de Villa. El Barcelona pisó el Camp Nou como dejó Anoeta: espeso, lento y encasquillado en ataque, anémico y disoluto en defensa. La vulgar antítesis de lo que es el Barcelona. En 25 segundos Pato había marcado, visto y no visto, con un autopase de búfalo al páramo que se extendía entre Valdés y sus improvisados y muy poco inspirados centrales: Mascherano y Busquets. Con todo el partido por delante, al Barcelona le costó demasiado conectarse mientras el Milán provocó murmullos con otro par de llegadas peligrosas. Seedorf bailaba claqué y Pato rompía por el centro. La defensa del Barça era un frágil espanto, el sistema de ataque un nudo huesudo y artrítico que chocaba contra un rival que basculaba en dos líneas de cuatro sin entrar a los envites, sin buscar el robo sino el colapso. Sin espacios, sin ritmo y sin fluidez, al Barcelona le sobró toque y le faltó movilidad, abocado una y otra vez a un embudo en el que Nesta se movía con la gloria del viejo guerrero.

Los minutos asentaron al Barcelona. Los minutos y el ejercicio de insistencia de Alves y Messi, primero finas olas y finalmente una pequeña tormenta, suficiente para superar a un rival que no tenía plan B y que se acogotó en su área en cuanto vinieron mal dadas. Messi, sin los hados de cara, puso el despertador y metió al equipo en harina: lanzó una falta al poste, descosió las líneas rivales y peleó el balón que sirvió en bandeja a Pedro para el empate. Hasta el descanso y en el arranque del segundo tiempo, el Barcelona tuvo sus mejores minutos. Villa marcó el segundo con una falta magistral, Abbiati dejó un par de buenas paradas y hubo minutos de dominio absoluto, con Cesc por Iniesta y ya Puyol atrás y Busquets, al fin, en el centro del campo.

Y entonces se le volvió a caer al Barcelona un partido listo para el descabello. Empezó a tocar con menos ritmo, a hacerse largo en el campo y a dejar respirar a un rival que se encontró en un córner un gol que castigó al Barcelona más de lo que le premió a él. El caso es que el Barcelona mereció ganar y no lo hizo, pudo jugar bien y no lo hizo ni con el partido cuesta arriba ni cuesta abajo. Repitió errores y acumula dudas. Pero es el Barcelona y, por supuesto, su crédito va más allá de una extraña noche de martes y trece en el Camp Nou. Juanma Rubio as.com

DETALLES

Estadio: Camp Nou, en Barcelona

Arbitro: Martin Atkinson (ING)

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Busquets, Abidal; Keita (Puyol, m.67), Xavi, Iniesta (Cesc, m.39); Pedro, Messi y Villa (Afellay, m.84).

Milan: Abbiati; Abate, Nesta, Thiago Silva, Zambrotta; Van Bommel (Aquilani, m.78), Seedorf, Nocerino; Boateng (Ambrosini, m.33); Pato y Cassano (Emanuelson, m.62)
Goles: 0-1, m.1: Pato. 1-1, m.35: Pedro. 2-1, m.50: Villa. 2-2, m.90+2: Thiago Silva.
Incidencias: Primer partido de la liguilla de la Liga de Campeones, grupo H, disputado en el Camp Nou ante 89.861 espectadores. En el primer tiempo, Boateng e Iniesta tuvieron que se ser sustituidos por sendas lesiones. El gol marcado por Pato, a los 24 segundos del inicio del partido, es el quinto más rápido de la historia de la Champions.

Cesc anotó 1, salió; entró Messi hizo 2, Barza y otra Copa

agosto 22nd, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

ag22cescbarzanapolesBenditas sean las rotaciones, los experimentos, las probaturas imposibles -léase Cesc Fábregas de falso delantero-… si mantienen la esencia del proyecto. Esa puede ser una de las conclusiones que Pep Guardiola puede sacar del ensayo pre-Mónaco, un Trofeo Joan Gamper que hizo las delicias de los aficionados a pesar de que el once inicial fue, cuanto menos, peculiar.

Guardiola montó un equipo con Fontás de central, Montoya de lateral derecho, Thiago junto a Cesc, Kiko Femenía… con toda la intención del mundo. El técnico catalán es consciente de que cada año su equipo, su estilo y su sello son más conocidos por los rivales, pero si ante éstos cambia continuamente de armas, será más difícil derrotarle.

El Barcelona comenzó cómodo, mandando sobre el terreno de juego. Había cierta ansiedad por Cesc, para que anotara su primer tanto en su regreso, y ya en el minuto ocho avisó el catalán con un amago de vaselina.

¿Y el Nápoles? El conjunto de Mazzarri, tercero en el último campeonato italiano, montó un dispositivo de choque atrás, con Cannavaro, Campagnaro, Brito… pero sobre todo, con una dupla atacante de primer nivel: Lavezzi-Cavani. Precisamente al uruguayo le anularon un auténtico golazo de chilena por un fuera de juego de Hamsik, bien visto por Álvarez Izquierdo.

El conjunto italiano se dedicó durante casi toda la primera mitad a correr detrás de la pelota, mientras Iniesta y Cesc iban pergeñando sus travesuras con el esférico. En el 18 de juego, Villa dejó pasar astutamente el balón para habilitar a Fábregas, que mandó el balón fuera en una clara ocasión de gol.

En el minuto 26 llegó el primer gol azulgrana. Adriano dejó atrás a Miguel Brito con una bonita bicicleta, centró desde la línea de fondo y Cesc anotó su primer gol con la camiseta del Barcelona. El Nápoles seguía sin encontrar su sitio en el Camp Nou, pero tuvo tiempo de inquietar a Pinto con una cabalgada del eléctrico Lavezzi, que dejó en evidencia a Fontás.

Los últimos compases de la primera parte fueron un aviso para navegantes: Iniesta y Cesc juntos pueden dinamitar cualquier partido. El albaceteño dio un pase magistral a Keita en el minuto 30, y el malí remató de cabeza sin que De Sanctis pudiera hacer nada. Y Cesc, poco antes del final de la primera parte, regaló a la parroquia culé un pase milimétrico, vertical y preciso a Villa, que si afina el punto de mira esta temporada se puede hinchar.

En la segunda parte, Guardiola dio entrada a Isaac Cuenca, Pedro y Jonathan dos Santos, pero el espíritu del Barcelona permaneció inmutable. Otros actores, misma película. Entre ellos, Pedro, que comenzó un festival de balones al palo con un derechazo imposible. El canterano Cuenca lo continuó, desde fuera del área, y el mismo Pedro, en el rechace, estrelló el balón por tercera vez en el palo en un minuto.

Como era de prever, Cesc fue sustituido, y entró en su lugar Messi (minuto 56). El argentino no tardó en cobrar protagonismo. En el 62, el argentino golpeo de manera magistral un lanzamiento de falta, y allí estaba Pedro, rapidísimo al rechace, para certificar la goleada azulgrana. Más y más cambios en la escuadra de Guardiola (Busquets, Abidal, Mascherano) no frenaron las ganas de continuar un rondo sobre 107 metros de longitud.

Con una posesión insultante -teniendo en cuenta la entidad del rival, que juega Champions-, el Barcelona sonrojaba una y otra vez a un Nápoles sin ideas, lento en defensa, inseguro al corte… muy falto de rodaje. Pero todavía faltaba la aportación personal de Leo Messi, que llegó primero tras una jugada coral, y luego, tras un pase de Keita. Con tantas alternativas en la plantilla, el argentino es uno de los pocos titulares fijos.

El Barcelona alzó el Gamper, pero sobre todo, obsequió a Guardiola con un dulcísimo problema: ¿cómo confeccionar un once con tantas alternativas? (as)

DETALLES

Estadio: Camp Nou, en Barcelona

Árbitro: Álvarez Izquierdo (ESP)

Barcelona: Pinto; Montoya (Dos Santos, min.46), Fontás (Abidal, min.64), Piqué (Bartra, min.46), Adriano, Keita (Sergio Busquets, min.64), Thiago (Xavi, min.59), Iniesta (Sergi Roberto, min.46), Kiko Femenía (Cuenca, min.46), Cesc (Messi, min.57) y Villa (Pedro, min.46).

Nápoles: De Sanctis (Rosati, min.83); Campagnaro (Grava, min.82), Cannavaro, Britos (Arónica, min.40); Maggio (Victor Ruíz, min.78), Dzemali, Inler (Donadel, min.59, Dossena (Lucarelli, min.78); Lavezzi (Zuñiga, min.59), Hamsik (Santana, min.68); Cavani (Mascara, min.68)

Goles: 1-0: Fàbregas, min.26. 2-0: Keita, min.31. 3-0: Pedro, min.62. 4-0: Messi, min.66. 5-0: Messi, min.77.

Incidencias: Partido correspondiente a la 46ª edición del Trofeo Joan Gamper, disputado en el Camp Nou ante 78.002 espectadores.

Genialidad de Messi, lujos del Barza, ¡campeón!

mayo 28th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

M28barzachampionsTremenda lección de fútbol del Barcelona al Manchester United, al que arrolló con un juego de altura. Marcaron Pedro, Messi y Villa. Abidal fue el encargado de levantar la Copa.

El fútbol ganó la Liga de Campeones. Más concretamente el fútbol del Barcelona, que en una final de altura se vistió con su mejor traje y ofreció una versión exquisita para confirmarse como el mejor equipo del mundo. El Barça conquistó su cuarta Copa de Europa y no hay duda de que es el mejor anuncio posible para este deporte. No hay mejor campaña para publicitar el fútbol que ver jugar al Barcelona, un equipo que no ha alcanzado la brillantez de hace dos temporadas, porque quizá nunca volverá a llegar a ese nivel, pero que volvió a demostrar que nadie es mejor que él.

Es un conjunto construido para ganar, para disfrutar y para divertir. Convirtió el partido en una fiesta y armado con el balón borró del campo al Manchester United, que apenas logró sobrevivir diez minutos, los primeros del encuentro. Fue una lección en toda regla, una demostración de una superioridad apabullante, indiscutible, incuestionable. El Barcelona tiene la virtud de hacer peores a sus rivales y esta vez su víctima fue el United, que acabó convertido en un conjunto menor, sin argumentos para contestar el juego del Barcelona, que comenzó con dudas y acabó desatado, arrollador. Pasó el rodillo y trituró a los ingleses con naturalidad, sin levantar la voz, a base de juego, de pases y de una pegada demoledora. En definitiva, a base de fútbol.

Marcaron sus tres delanteros, Pedro, Villa y Messi, que regaló otro partido extraordinario; en el centro del campo dio un recital el maestro Xavi, los ojos y la cabeza de este conjunto; Piqué demostró que está entre los elegidos, entre los mejores centrales del mundo; y Valdés transmitió esa seguridad invisible que uno sólo aprende a valorarla cuando la pierde. Y junto a ellos Eric Abidal, el corazón del Barcelona, que emocionó con solo verle en el campo. Nadie disfrutó de la final más que él, porque quizá nadie sabe valorar y disfrutar de la vida como él. Fue el elegido por sus compañeros para levantar la Copa en el gesto más bonito de la noche. Apenas tuvieron influencia las imprecisiones de Alves o la irregularidad de Iniesta. Adonde ellos no llegaron sí lo hicieron sus compañeros.

M28ericadibalcopachamEn toda la noche, el Barcelona apenas pasó diez minutos de apuro. Fueron los primeros e invitaron a pensar un desarrollo engañoso del choque. Fue un comienzo de partido mentiroso, que nada tuvo que ver con la realidad. El United salió en busca del Barça, presionando muy arriba y adueñándose del balón y del partido. Apenas necesitaba unos segundos en recuperar los balones que perdía y tardaba aún menos en buscar la espalda de los centrales con pases en largo que buscaban a Chicharito. El mexicano decepcionó y a los defensas del Barcelona no les hizo ni cosquillas.

Fueron diez minutos de dudas y de falsa incertidumbre, con Park convertido en un inseparable compañero de viaje de Messi y con Pedro y Villa algo desubicados por ese cambio de banda que decidió Guardiola. El Barcelona no se reconocía, pero cuando apareció lo hizo a lo grande. Surgió Xavi, comenzó a acariciar la pelota y se invirtió la tendencia del partido. El Barça había llegado a la final para adueñarse de ella y de la Copa. El United comenzó a sobrevivir gracias a los oportunos cruces de Vidic en defensa, a los robos del incansable Park en el centro del campo y a las intervenciones de Van der Sar. Argumentos insuficientes para resistir en pie ante este sublime Barcelona.

Avisó Pedro al cuarto de hora, cuando falló una ocasión inmejorable, y apareció por partida doble Villa poco después. En la primera su tiro salió algo desviado, en la segunda el balón acabó atrapado por los guantes de Van der Sar.

Lo que vino después fue un vendaval de fútbol, un tornado de juego que se llevó por delante todo lo que encontró a su paso. Abrió el camino hacia la gloria Pedro después de un espectacular pase de Xavi mirando al tendido. Sus ojos miraban hacia la izquierda mientras enviaba el balón a la derecha.

Respondió el United de la única forma posible, con Rooney y gracias a una posición irregular. Rooney recibió el pase de Giggs, que inició la acción en fuera de juego. No fue la primera queja de los jugadores del Barcelona al árbitro, al que reclamaron antes un posible penalti por mano de Evra. La superioridad del Barça fue tan grande que el error de Kassai se quedó en una simple anécdota.

La facilidad con la que terminó jugando el Barcelona en el primer tiempo se multiplicó en la segunda, convertido en un baile en el que los azulgrana se movían con el balón en los pies mientras los jugadores del United miraban impotentes, reducidos a la mínima expresión. Pocas veces se había visto en una final de Liga de Campeones una diferencia de fútbol tan grande entre los dos rivales.

Sólo quedaba ya un equipo en pie y la consecuencia lógica fueron dos nuevos tantos. El primero llevó la firma de Messi, con un gran disparo desde fuera del área, que sorprendió a un Van der Sar descolocado. David Villa fue el encargado de cerrar la cuenta, el partido y la Champions con un golazo que trasladó al marcador la verdadera diferencia entre Barça y United. Y entre medias, Messi pudo hacer el tanto de la noche y quizá de la temporada, con una maniobra que trató de culminar con su tacón.

Así este Barcelona, que convierte la genialidad en algo natural.

(as)

Cartes es invitado a ver la final Barza-Manchester

mayo 24th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

M24cartesHoracio Cartes fue invitado y estaráen la final de la Liga de Campeones entre el Manchester United y Barcelona, en Londres. El presidente del Guma va este sábado a la capital inglesa par esa gran final, el próximo sábado.

Cartes comentó su buena relación con directivos del Barcelona, en especial con Sandro Rosell, presidente bluegrana. “Esta amistad viene de hace años, antes que él fuera presidente. Hay buena relación y tengo la suerte que me invitó y gustoso iré, me convidó para estar con él en el Palco de Honor”, comentó Horacio.

Esa buena relación de amistad, da la posibilidad de que el Barza pueda venir a Paraguay a disputar un compromiso amistoso ante Libertad. “Estamos en tratativas para que el Barcelona pueda venir a jugar un amistoso acá ante Libertad en una de sus giras por Sudamérica, sería muy lindo y especial”, admitió Cartes.

El titular liberteño acompañará a Rosell, en el Palco VIP del estadio Wembley.

Con “espacio aéreo” Barza llegó a Londres

mayo 24th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

M24barzalondresEl Barcelona ya está en Londres después de adelantar dos días su viaje a Londres para disputar la final de la Liga de Campeones, para evitar problemas logísticos causados por la erupción del volcán islandés Grimsvötn.

El portavoz del club explicó que ha sido una medida precautoria, “porque el espacio aéreo no está cerrado”. Inicialmente el viaje estaba previsto para el próximo jueves, a las 16:00 horas, aunque las posibles dificultades en el tráfico aéreo han hecho variar los planes de viaje y adelantarlo. El equipo se entrenó esta tarde, a las 18:30, y posteriormente viajó hacia Londres, donde el próximo sábado jugará la final de la Liga de Campeones ante el Manchester. El Barcelona puso rumbo hacia Londres a las 22.00 horas (20.00 GMT) al encontrarse abierto el espacio aéreo británico y llegó a Londres a las 00:00 horas.

El Barcelona contaba con planes alternativos en el caso de cierre del espacio aéreo británico, como era la pernoctación en París o incluso el desplazamiento a la capital francesa en el tren Talgo, para tomar un tren Eurostar mañana hacia Londres.

El Barça viajó con el presidente del club, Sandro Rosell, y todo el equipo, en el que ha entrado también el argentino Gaby Milito, quien ha recibido el alta médica.

El equipo catalán, que dormirá dos días más en Londres de la previsión inicial, se entrenará mañana por la tarde en la Ciudad Deportiva del Arsenal y el jueves por la mañana, aunque el club aún no ha podido concretar los horarios.

MASCHERANO

“Sigo manteniendo lo que dije el primer día que llegué al Barcelona. Yo vine a sumar, a tratar de dar lo mejor, y si me toca estar dentro de la cancha o del banquillo trataré de dar lo mejor. Y si me toca estar en la tribuna, también”, dice Javier Mascherano respecto a su posible participación en la final.

Y es que la temporada del argentino en el Barça ha estado alejada de todo pronóstico. Aceptó su suplencia al llegar esta temporada, en la que debía competir en el puesto con Sergio Busquets, campeón del mundo con España este verano pasado y otro diamante de La Masia culé.

Sin embargo, la plaga de lesiones provocó que Mascherano fuera el escogido por Pep Guardiola para actuar como improvisado central, una posición que el centrocampista nunca había ocupado. Y cumplió con creces.

Él evita opinar si es justo o no su alineación en el posible once titular en Londres: “el entrenador va a elegir los mejores que pueda elegir y para eso estamos aquí y somos jugadores profesionales. Me ha tocado jugar sobre todo este último tiempo por lesiones y por la enfermedad de Abi, pero hoy, gracias a Dios, ya puede contar con todos”.

“Tener a Leo es una ventaja”

En todo caso, más allá del debate sobre su participación, Mascherano recuerda la importancia de la figura de su compatriota Lionel Messi, vital para el equipo de Guardiola. “Leo es el mejor del mundo y tenerlo al lado nuestro es una ventaja”.

Sin embargo, a su juicio, “eso no es definitivo. Para que esa ventaja esté a favor nuestro, se traduzca en el campo y podamos aprovecharla, va a depender que el resto de compañeros le ayudemos. Es muy difícil, hoy en día, que un jugador te gane un partido. Con la ayuda de todos él puede lucir muchísimo más”. El factor Mascherano puede ser uno de ellos.