Drogba: “Dejo el Chelsea”
mayo 22nd, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
El delantero de Costa de Marfil Didier Drogba, de 34 años y coronado campeón de la Liga de Campeones el pasado fin de semana frente al Bayern de Munich dejará el Chelsea inglés al final de temporada, según ha confirmado el propio club en su página web.
Ayer, la prensa inglesa publicaba que el delantero había comunicado su marcha a sus compañeros de equipo en el autobus que paseó a los futbolistas por Londres tras conseguir la Champions League. “El año que viene no jugaré con vosotros. Hace tres años que dije que me quería marchar, pero es muy duro decir ahora que he terminado con este club. No quiero verme en el banquillo mientras otros juegan”, subrayó Drogba, héroe en la consecución del título europeo del conjunto inglés.
“Fue una decisión complicada”
El delantero marfileño ha reconocido que la decisión de dejar el conjunto inglés ha sido “complicada”, al tiempo que ha admitido que tras ocho años necesita un “nuevo desafío”.
“Quiero poner fin a todas las especulaciones y confirmo que dejo el Chelsea. Ha sido una decisión muy complicada para mí de tomar y estoy muy orgulloso de lo que hemos logrado, pero es el momento adecuado para un nuevo desafío para mí”, aseguró el ariete en declaraciones al web del conjunto ”blue”.
Drogba, además, se congratuló de haber ayudado al Chelsea a proclamarse vencedor de la Liga de Campeones. “Como equipo, hemos logrado mucho y ganado todos los trofeos posibles. El sábado fue un momento muy especial para todos en el club y para todos los aficionados y estoy muy orgulloso de haber ayudado en traer muchos trofeos a este club, que ha sido mi hogar durante los últimos ocho años”, subrayó.
“Le deseo al club todo lo mejor y que continúen los éxitos en el futuro porque siempre estará en mi corazón”, concluyó el ariete, que no desveló ni dio pistas de dónde jugará las próximas temporadas, aunque todo apunta que podría ser en China, sin descartar algún ”grande” de Europa, aunque su edad (34 años) podría jugar en este sentido en su contra.
Su trayectoria
Drogba llegó al Chelsea en 2004, tras haber pasado una temporada en el Olympique de Marsella y antes por el Levallois, Le Mans y Guingamp. En Inglaterra, se ha proclamado tres veces campeón de la Premier (2005, 2006 y 2010), cuatro veces de la Copa (2007, 2009, 2010 y 2012), y otras dos veces de la Copa de la Liga (2005 y 2007).
Además, ha finalizado en dos ocasiones como máximo goleador del campeonato liguero inglés: en 2007 con 30 goles y en 2010 con 29 tantos.
El Bayern pone un Real peligro
abril 18th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
BAYERN 2 – REAL MADRID 1. Un Allianz Arena rojo, repleto e hirviendo. Así imagina el madridista el infierno. Y así lo vivió por enésima vez. El Madrid no pudo agarrarse a Cristiano, ni a Özil, ni a Di María y resultó un estrepitoso fracaso la insistencia de Mourinho en Coentrao como lateral izquierdo. Le sujetaron hasta el minuto 89 la inesperada madurez de Benzema y dos centrales heroicos, con nervio, colocación e inteligencia. Pero el Bayern, que mantiene los jugadores feroces, malhumorados e hipermotivados de siempre, llegará a Madrid en ventaja gracias a un tanto de Mario Gómez en los postres. El resultado tomó apariencia, en algún momento, de mal menor.
El partido fue y vino. Y esos cambios de tiempo son especialmente perjudiciales en Múnich. Porque con mejores y con peores equipos, el Bayern siempre sacó mucho partido de los momentos de excitación, aquellos en los que el duelo se convierte en un gallinero. Y tuvo la fortuna de hacer blanco en la primera ocasión que se le presentó. Ribery se encontró una pelota perdida que no acertó a despejar Ramos y tocó en Badstuber para enganchar un bote pronto incontestable. Una estocada corta que validó el ‘óptimo’ Webb pese al flagrante fuera de juego de Luiz Gustavo, cuya presencia en la línea de disparo despistó a Casillas. Fallaron el teatral inglés y su auxiliar para dejar mal al técnico blanco en la víspera. Se le fue la mano en los elogios, por ese lance y por otros, como todos sospechábamos.
Antes de aquel accidente hubo un Madrid y después otro, peor, dividido y descompuesto que sufrió en Múnich como en tiempos pasados menos gloriosos. Antes, en cambio, ofreció un aire dominante, pelota en mano, bien armado y que plantó a Benzema ante Neuer. El zapatazo del francés lo adivinó el alemán. En esos minutos de gracia le sobraron la hiperactividad sin luces de Di María y la indolencia de Özil, cuya belleza en el juego servida en frío no cuaja en ambientes como el del Allianz Arena.
El después cogió al Madrid aturdido y confundido, a menudo sin vuelta, con el equipo partido en dos y expuesto a las salidas con sentido de Kroos, que le quitó la plaza a Múller. Heynckes se inclinó por él porque tramita mejor el juego aunque luce menos como llegador. A ratos asomaron Ribery y Robben, jugadores de inspiración sin demasiada constancia pero con mucho filo. También Mario Gómez se vio una vez ante Casillas, que se le hizo gigantesco.
El Madrid respondió sin continuidad. Dos latigazos de Cristiano, una llegada de Benzema, varias arrancadas inconclusas de Di María. Demasiada conducción, pocos desmarques y menos peligro. El intercambio de papeles entre Di María y Özil no benefició ni a uno, desorientado como mediapunta, ni a otro, ahogado en la derecha. Lo mejor estuvo atrás, con Pepe y Sergio Ramos despiertos (salvo en el gol), muy mal acompañados por Coentrao, cuya superioridad para contener sobre Marcelo aún está por demostrar. Khedira, en cambio, tuvo más quite de lo habitual.
Del vestuario regresó un Madrid con mejores convicciones. También con el viento de cola de un gol. Cristiano erró increíblemente en las barbas de Neuer, pero el cartero llamó dos veces a su puerta, porque Benzema, que ya había iniciado la primera jugada, retomó la segunda, puso la pelota en el segundo palo y Cristiano se la regaló a Özil a puerta vacía. Un empate que premió la insistencia del francés, pero no sosegó el ánimo del Madrid ni le entregó el volante del partido.
Al contrario, le encerró ante el empuje del Bayern, cuyo orgullo está por encima de cualquier época. Robben se comió a Coentrao de pitón a rabo, Heynckes echó mano de la pegada de Múller, Lahm comenzó a alargarse y Gómez tomó el fusil, primero sin tino y luego con él. El Madrid quedó a merced del Bayern, únicamente protegido por el heroísmo de Sergio Ramos y el buen sentido de Pepe.
Mourinho dio un paso atrás, metió a Marcelo por delante de Coentrao, doblando la guardia sobre Robben, y retirando a Özil, cuyo talento es de porcelana. No hubo reacción. Tampoco con la entrada de Granero. Mario Gómez dejó pasar dos ocasiones estupendas y Müller ofreció alguna carga inquietante. La pelota fue del Bayern y sólo Benzema, en un partido con oficio, de nuevo maduro, le dio alguna salida al Madrid. El partido se mudó a las narices de Casillas y allí acabó apareciendo Mario Gómez para sentenciar después de que Lahm dejase de nuevo en mal lugar a Coentrao. El Bernabéu exigirá otro Madrid.
(luis nieto -as)
DETALLES
Estadio Allianz Arena en Munich
Árbitro: Howard Webb (Ing)
Bayern: Neuer; Lahm, Boateng, Badstuber, Alaba; Schweinsteiger (Muller, m.61), Luiz Gustavo; Robben, Kroos, Ribery; y Mario Gómez.
Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Di María (Granero, m.80), Özil (Marcelo, m.69), Cristiano; y Benzema (Higuaín, m.84).
Goles: 1-0, m. 17: Ribery. 1-1, m. 53: Özil. 2-1, m. 90: Mario Gómez.
Incidencias: Encuentro de ida de las semifinales de Liga de Campeones, disputado el Allianz Arena lleno, con 70.000 espectadores en sus gradas.
Chelsea venció al Benfica de Tacuara
marzo 27th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
La temporada del Chelsea no está siendo la mejor, incluso para muchos es decepcionante, pues el conjunto de Di Matteo apenas lucha por nada este año. Los ‘blues’ se han comido ya a un técnico y los jugadores más veteranos critican constantemente el juego y la deriva del equipo. Pero se han dejado una bala, una opción, pequeña, de seguir adelante en la Champions. Su concurso en Europa recuerda al del Liverpool que entrenaba Rafa Benítez que ganó la Liga de Campeones y que, precisamente, sacudía año tras año al todopoderoso Chelsea de aquellas temporadas. No se le espera, pero está ahí, porque lleva los partidos a donde quiere, los enturbia y oscurece. Y allí es el rey. Si algo queda del Chelsea de Mourinho es que se mueve con tremenda habilidad en las ciénagas que diseña en cada campo que pisa. Por eso ganó en Lisboa, porque hizo un partido incómodo e imposible para el Benfica, porque tiene una plantilla mucho mejor de la que recelan hasta los propios jugadores y porque Kalou acertó a meter un gol.
El partido fue lento e impreciso, pero tuvo ritmo y mucha intensidad. La muralla que propuso Di Matteo bloqueó el centro del campo del Benfica, que cayó en la trampa, incapaz de descifrar vías de acceso al área de Cech. Ni siquiera Nico Gaitán fue capaz de encontrar errores en a defensa inglesa. El argentino no brilló, ni siquiera emitió una pequeña luz, y eso lo acusó muchísimo el Benfica. Con el paso del tiempo, el Chelsea se iba encerrando más y más. Incluso David Luiz sacó un misil de Cardozo bajo palos, cuando no quedaba más campo para atrincherarse. Poco después les llegó la puntilla con el tremendo paradón de Cech a remate de Jardel desde el área pequeña y un penalti por manos de Terry que no vio Tagliavento. En ese momento el Benfica supo que era imposible y, en cierto modo, se desesperó. El agobio ahogó a los portugueses, que dejaron espacios detrás. Primero lo aprovechó Mata, que estrelló un balón al palo tras una jugada práctica. Pase del portero, control y remate. Falló, pero al siguiente turno, el Chelsea, mejor dicho, Torres no perdonó. El tanto de la victoria fue de Kalou, pero el mérito reside en el alma del español, desafortunado pero incansable.
Su alineación podría parecer una sorpresa, pero la labor de Fernando Torres va mucho más allá de meter goles: es el oxígeno que reclaman sus compañeros, es siempre la ayuda que buscan las desesperadas avanzadillas que envía el Chelsea al campo enemigo de vez en cuando. La jugada del gol es suya. Tras un buen pase de Ramires, Torres burló a Jardel sobre la cal y enfiló la portería de Artur. Con la sabana delante, el ’9′ está en su terreno. Galopó y no encontró rival a su paso, llegó a la línea de fondo y pasó atrás con suma delicadeza. El centro invitaba a cualquier remate, pero el marfileño Kalou optó por el heroico, tirándose, cómo si no fuese a llegar y para darle mayor valor a la jugada del español. Era el 0-1, una sentencia en una eliminatoria de Champions League.
Lo siguiente fueron sólo unas líneas reservadas para la heroica del Benfica, pero los portugueses fueron incapaces de escribir una sola letra. Stamford Bridge dictará sentencia, pero el Chelsea, gracias a Torres, cuenta con una importante y jugosa ventaja. Sobre todo, porque el Chelsea sabe, o intuye, que el Benfica no está cómodo si juega contra una pared, contra el reloj y contra el marcador. Y eso, para un equipo sin horizonte, es pura esperanza. (as)
DETALLES
Estadio La Luz en Lisboa
Árbitro: Paolo Tagliavento (ITA)
Benfica: Artur Moraes; Maxi Pereira, Luisao, Jardel, Emerson; Javi García (Nolito, min.80), Witsel; Gaitán, Aimar (Matic, min.68), Bruno César (Rodrigo, min.68); Oscar Cardozo.
Chelsea: Cech; Paulo Ferreira (Bosingwa, min.80), David Luiz, Terry, Ashley Cole; Ramires, Obi Mikel, Raúl Meireles (Frank Lampard, min.67); Mata, Kalou (Sturridge, min.81) y Fernando Torres.
Gol: 0-1, m.75: Kalou.
Incidencias: Partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el Estadio La Luz ante unos 60.000 espectadores (casi lleno).
El Real Madrid va rumbo a semis
marzo 27th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
El Real Madrid encarrila en Chipre los cuartos de final de la Champions con goles de Benzema (2) y Kaka. Mourinho sorprendió de salida con Sahin en el once titular y acertó de lleno con sus cambios. El APOEL, correoso pero sin calidad.
El Madrid pone rumbo a las semifinales de Champions tras un ejercicio repleto de oficio en el que los destellos se hicieron esperar. El equipo blanco dejó los lujos para el Bernabéu y tumbó al APOEL en su casa a base de paciencia, inteligencia y tenacidad. Fue otra versión del Madrid. Tan brillante como la usual. Hizo lo que debía, aunque no disfrutara como en otras noches en la búsqueda de su objetivo. Desgastó al APOEL sin acelerarse con la intención de crear huecos, y cuando logró debilitar sus garras comenzó a minar su moral a base de oportunidades. Hasta que la insistencia trajo los goles. Dos de Benzema y uno de Kaká. Un plan aderezado por una revolución de dos suplentes que permite, de un plumazo, dinamitar a un rival sin maldad y dar más tiempo para pensar en una Liga encarrilada.
El éxito labrado en el último tramo del duelo, con los suplentes al abordo, dividirá a los que piensen que todo consistía en un plan perfectamente ideado por Mourinho y a los que consideren que fue fruto de la simple inercia de una superioridad. Sea como fuere, lo cierto es que Marcelo es más que Coentrao (y a mejor precio), que el Madrid se mueve mejor con un ariete puro que con dos y que obtiene resultados más brillantes cuando es más valiente que reservón. Los cambios introducidos con media hora por delante dieron al Madrid otro brío, sobre todo en el carril izquierdo. Kaká, que entró por Higuaín, fue clave en el centro del 0-1 y en el remate de la sentencia. Marcelo, que sustituyó a la misma hora a Coentrao, fue una pesadilla para sus rivales. El partido exigía entradas por la banda y se echó de menos al brasileño demasiado tiempo. ‘¡Nunca mais!’ El segundo tanto no lo hizo él pero fue suyo. Ellos lideraron una victoria que comenzaba a oler a empate.
Primer tiempo con dominio y sin acierto
El Madrid comenzó su labor de desgaste sabedor de lo que se encontraría. Movió sin prisa aunque a veces sin precisión. A pesar de la falta de continuidad en el juego, llegaron las ocasiones. Özil tuvo una de volea con la derecha. Higuaín otra de cabeza. Y Cristiano una más desde lejos. La distancia desde la que tanto le gusta probar y que tan nervioso pone a los porteros. Sin embargo, fue Benzema el que primero pudo transformar tanto dominio en forma de goles. La jugada la inició Cristiano desde su habitual posición entre líneas. El portugués sobó el balón hasta que Sahin le dobló por la izquierda al espacio creado en el área. Y allí, donde se distinguen los artistas de los peones, marcó las diferencias. Sahin puso de primeras un centro raso y preciso a Karim que éste despejó cuando lo sencillo era machacar a puerta vacía.
El Madrid no se desesperó porque su rival no le inquietó jamás y sabía, como sabíamos todos, que si no murió entonces, ya morirá. Salvo inmolación blanca, el Bernabéu se comería a un equipo tozudo sin más calidad que la necesaria para pasar al campo enemigo. Con esa certeza y tranquilidad encaró el Madrid el reto que se le presentaba. El APOEL nunca llegó al área y para un córner del que disfrutó, lo sacó en corto. Increíble. Ailton, una isla en la delantera, mostró virtudes de espaldas a portería. Pero le faltaron amigos con los que asociarse y centros al área por los que pelear.
Esa superioridad le valió a Sahin, la sorpresa del once, para ir reencontrándose con sensaciones sin estresarse. El turco fue de menos a más y en su primer examen de tronío dejó patente que tiene argumentos futbolísticos para jugar más que entrenar. Empezó tímido y acabó mandón. Únicamente echó en falta más físico y, hasta que Marcelo saltó, se acordó de muchos laterales de más recorrido con los que combinar para poder ir de banda a banda dando apoyos y ofreciendo soluciones.
Marcelo y Kaká al rescate
Ante el empate, urgían soluciones ofensivas, y algunos intuimos que el problema añadido de poner a toda la artillería de inicio desaconsejaba la entrada de cualquier revulsivo: porque sólo podría empeorar el panorama y debido a que el elegido tendría mucho menos gol. Error que nos señala y que encumbra a Mourinho. Lo único que no cambió fue el APOEL, que siguió a lo suyo, sin pegar un pelotazo y queriendo presentarse ante Casillas hilvanando sin saber. El resto, fue una verdadera metamorfosis. Marcelo aportó más nervio y Kaká la necesaria movilidad. Con ellos sobre el campo llegaron los goles y la calma. Benzema en dos ocasiones, una de cabeza y otra a bocajarro, y Kaká dejaron la eliminatoria finiquitada. Un resultado que deja al Bernabéu impaciente de semifinales y que enseña el camino: los mejores, siempre al pasto.
(alfredo matilla – as)
DETALLES
Estadio: GSP de Nicosia
Árbitro: Felix Brych (ALE)
Apoel: Chiotis; Poursaitides, Oliveira (Kaká, m.13), Paulo Jorge, Boaventura; Nuno Morais, Helio Pinto (Solari, m.72), Charalambides, Trickovski, Alexandrou (Sousa, m.46) ; y Ailton
Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao (Marcelo, m.63); Khedira, Sahin (Granero, m.84), Özil; Cristiano Ronaldo, Higuain (Kaká, m.63) y Benzema.
Goles: 0-1, m.76: Benzema. 0-2, m.82: Kaká. 0-3, m.90: Benzema.
Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Liga de Campeones, disputado en el GSP de Nicosia lleno, ante la presencia de 23.000 espectadores.








