En duelo de campeones, Italia venció a España
agosto 10th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín
La necesidad de Italia de mejorar su deteriorada autoestima pudo con el orgullo español en un partido que poco tuvo de amistoso y que acabó con victoria de los hombres de Prandelli por dos goles a uno. El combinado transalpino sorprendió y arrolló a los de Del Bosque en la primera mitad con un juego basado en la posesión total del balón y en hacerlo circular de forma brillante para aprovechar la gran movilidad de sus delanteros. Montolivo abrió el marcador justo antes del cuarto de hora y, tras numerosas ocasiones locales para ampliar su ventaja, los nuestros empataron tras un dudoso penalti cometido por Chiellini sobre Fernando Llorente que se encargó de transformar Xabi Alonso. Tras el descanso, la Roja mejoró y fue mejor que su rival, pero una desafortunada jugada permitió a Aquilani marcar el tanto de la victoria con la colaboración involuntaria de Albiol.
Fulgurante es la palabra que mejor define el comienzo de partido que protagonizó Italia. Los locales se comieron literalmente a España a base de tener la pelota en su poder y manejarla de forma espléndida con un ritmo alto y una asfixiante presión en el centro del campo sobre los jugadores rivales. La autoridad con la que comenzó el equipo transalpino obtuvo pronto sus frutos. En el minuto cuatro de partido, Criscito avisó con un misil que acabó estrellándose en el palo derecho de Casillas con el portero ya batido. El susto no sirvió a España para despertar y el combinado italiano continuó dominando con un juego lleno de sentido y criterio en todas las zonas del campo. La movilidad de los atacantes locales puso en muchos apuros a la Roja y sirvió para que Montolivo abriera el marcador justo antes del cuarto de hora con un gol de bella factura.
Los minutos transcurrían y la reacción de España no llegaba. Hubo que esperar casi al ecuador de la primera mitad para ver el primer disparo español a puerta, de Silva y sin problemas para Buffon. Mientras que el bagaje ofensivo de los hombres de Del Bosque se limitaba a disparos lejanos y desviados sin peligro alguno, Italia continuó buscando la portería rival y gozó de hasta tres ocasiones de peligro para ampliar su ventaja. La más clara de ellas, que estuvo en los pies de Giuseppe Rossi, tuvo que ser desbarata a medias entre un espléndido Casillas y un despeje in extremis de Albiol. España evidenció una falta de profundidad alarmante ante una Italia que se mostró cómoda y que acabó dando un paso atrás para dar un respiro a su rival, que en ese momento logró el empate tras un dudoso penalti de Chiellini sobre Llorente que transformó Xabi Alonso a diez minutos del descanso.
Más allá de lo puramente futbolístico, España se vio obligada a realizar dos cambios durante los primeros cuarenta y cinco minutos por los problemas sufridos por Fernando Torres y Gerard Piqué. El delantero del Chelsea, al que sustituyó Fernando Llorente, fue retirado del césped antes del cuarto de hora de partido y se le detectó una pequeña conmoción cerebral que, aunque le permitió retirarse consciente, le obligó a trasladarse a una policlínica de Bari tras mostrarse desorientado en el vestuario. Justo antes del descanso fue el turno del defensa culé, que ante unas molestias musculares dejó su puesto en el centro de la defensa a Busquets como medida de precaución.
Tras el intermedio, España regresó al terreno de juego con tres novedades más. Valdés, Villa y Thiago, que debutaba con la absoluta, ocuparon los puestos de Casillas, Iniesta e Iraola. Así, la Roja quedó representada con un once inédito en cuanto a nombres y en cuanto a posiciones de sus jugadores. Valga como ejemplo Busquets en el lateral derecho y Javi Martínez formando también parte de la zaga española. En los primeros minutos del segundo tiempo David Villa consiguió activar los planes ofensivos de España mostrándose muy incisivo y con más inteligencia y decisión que sus compañeros en el primer acto. Llorente tuvo en sus botas la ocasión de adelantar a España al cuarto de hora de la reanudación tras un pase de la muerte de Silva que falló de forma inexplicable.
España encontró el balón y con él en su poder logró nivelar la balanza y hacerse con el control del partido ante una Italia mucho más calmada que la que puso a los nuestros entre la espada y la pared durante todo el primer tiempo. Sin acercarse a su nivel habitual, el juego español mejoró a medida que avanzó el segundo acto ante la pérdida de ritmo y la falta de frescura de Italia. Los de Del Bosque pusieron en aprietos a los locales volcando sus acciones de ataque a la banda izquierda donde Silva, Cazorla y Villa hicieron de las suyas. Aunque los campeonesdel mundo gozaron de más ocasiones de gol que su rival en la segunda mitad para llevarse el partido, nada pudieron hacer para evitar la derrota tras un afortunado disparo de Aquilani que desvió Albiol y que acabó en la red de Víctor Valdés. (as)
DETALLES
Estadio San Nicola de Bari (Italia)
Árbitro: Felix Brych (GER)
Italia: Buffon; Maggio, Ranocchia (Bonucci, m.77), Chiellini, Criscito; De Rossi (Aquilani, m.65), Pirlo, Motta (Marchisio, m.46); Montolivo (Nocerino, m.74); Rossi (Pazzini, m.59) y Cassano (Balotelli, m.59).
España: Casillas (Valdés, m.46); Iraola (Villa, m.46), Piqué (Busquets, m.45), Raúl Albiol, Arbeloa; Javi Martínez, Xabi Alonso; Iniesta (Thiago, m.46), Cazorla (Mata, m.80), Silva; y Fernando Torres (Fernando Llorente, m.15).
Goles: 1-0, m.11: Montolivo. 1-1, m.37: Xabi Alonso de penalti. 2-1, m.83: Aquilani.
Incidencias: encuentro amistoso disputado en el estadio San Nicola de Bari ante la presencia de 50.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del portero italiano Andrea Pazzagli.
Venezuela sintió la Furia; España 3 a 0
junio 7th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín
Venezuela 0 – España 3. Sin dejar la imagen de marca que nos acompañó elegantemente en Boston, España abrochó con solvencia la temporada en Venezuela. Fue el triunfo de la eficacia y del oficio, porque no todos los enemigos piden la misma faena. La de ahora fue menos fotogénica que la del sábado, pero dejó el saco de goles que barruntaba Chávez. Sólo que colgó sobre la espalda de Venezuela, mucho mejor selección de lo que se leyó en el marcador. Entre su pegada y la España hubo un Atlántico, esos 68 puestos que las separan en el ranking FIFA. También entre su guardameta, Vega, y Víctor Valdés, formidable cuando le exigieron. Dormiremos tranquilos si coge un catarro Casillas.
El partido tuvo una presentación sofocante: más de 30 grados, un 70 por ciento de humedad, el césped alto e irregular y Venezuela a la carga, con una presión furiosa, repartiendo mandobles y presumiendo de energía. “Denle en la madre patria”, titulaba el periódico deportivo de referencia venezolano. Y un golpe en la madre patria suena a doloroso. A ratos hubo que mirar tanto por la salud como por el resultado. A los 20 segundos Orozco exigió por primera vez a Valdés. El jovencísimo zurdo fue la locomotora de la Vinotino, un mal cliente para Iraola. Tiene chispa y buena vista para el último pase. Por ahí se adivina el futuro de Venezuela, que ya rueda con el pelotón en Sudamérica y aspira a cazar algún sprint de puertas afuera y que roza el empate con el béisbol de puertas adentro.
España, para quien después de Sudáfrica cada partido es un desfile, un ejercicio de responsabilidad que le obliga a jugar con el qué dirán en los talones, salvó aquella embestida con un golpe de fortuna: Villa lanzó un golpe franco desde 25 metros, con cierta intención y junto a un palo. La estirada tardía de Vega, traicionado después por un rebote en el palo, lo convirtió en letal.
Lo tomó con un accidente la Vinotinto, que apretó de verdad un cuarto de hora más. En aquellos momentos una selección preparaba la Copa América y otras las vacaciones, pero España sacó una segunda mano y refrescó mucho el ambiente. Fue en una pared Villa-Pedro culminada por el canario, futbolista de más definición que participación. No aparece demasiado, pero a poco que le agiten, caen goles, que también es virtud. Fue segundos después de que Valdés le sacara un mano a mano a Maldonado. A España la sujetaron bien Xabi Alonso, con el que difícilmente se desencuaderna el equipo, y Villa, que tuvo movimiento y burbujas. Iniesta, en cambio, anduvo menos emprendedor que Silva en Boston. Su fútbol en la línea de tres no mereció reproches pero tampoco transmitió emoción. Le echó de menos Llorente.
El gol de Xabi Alonso en otro golpe franco que pilló de nuevo fuera de cobertura a Vega le quitó cualquier traumatismo al carrusel de cambios posterior. Llegaron al partido Silva y Cazorla con menos iluminación que en Boston, aunque con el mismo buen gusto, y debutó Manu del Moral, que nos hizo más rápidos. También tuvo su ratito Torres, que sigue sin ángel (falló una ocasión clamorosa). Pero el 0-3 se había llevado ya por delante la moral venezolana, pese a que Arango y Miku, enemigos conocidos, mejoraron el panorama, y el apetito español. Sin presumir de estilo, nuestra reputación no estuvo nunca en peligro. (as)
DETALLES
Estadio: José Antonio Anzoátegui de Puerto La Cruz Venezuela
Árbitros: el peruano Georges Buckley, asistido por sus compatriotas Jorge Hurtado y Jorge Yupanqui
Venezuela: Renny Vega; Roberto Rosales (m.89, Alexander González), Grenddy Perozo, Franklin Lucena, Gabriel Cichero; Tomás Rincón, César González (m.65, Jesús Meza), Luis Manuel Seijas (m.46, Giácomo Di Giorgi), Yohandry Orozco (m.46, Juan Arango); Giancarlo Maldonado (m.46, Nicolás “Miku” Fedor) y Alejandro Moreno (m.72, Alejandro Guerra). DT: César Farías.
España: Víctor Valdés (m.89, Iker Casillas); Andoni Iraola, Carlos Marchena, Raúl Albiol, Álvaro Arbeloa (m.63, Joan Capdevila); Sergio Busquets, Xabi Alonso (m.46, Santi Cazorla), Andrés Iniesta (m.46, David Silva); Pedro Rodríguez, Fernando Llorente (m.63, Fernando Torres) y David Villa (m.46, Manu del Moral). DT: Vicente Del Bosque.
Goles: 0-1, m.5: David Villa. 0-2, m.20: Pedro. 0-3. m.45: Xabi Alonso.
Incidencias: encuentro amistoso disputado en el estadio José Antonio Anzoátegui de Puerto La Cruz, ante unos 36.000 espectadores.
España, campeón Mundial 2010, golea en la preEuro
septiembre 3rd, 2010 by Gustavo Rojas Bogarín
España adornó con buen fútbol un partido manso en Liechtenstein que sirvió para amarrar los tres primeros puntos en el camino hacia la Eurocopa 2012 y para perpetuar el estilo y la sonrisa de una selección que estrenó en partido oficial la estrella de campeona del mundo con un nuevo recital de Xavi e Iniesta y goles de Torres (dos), Villa (a uno de Raúl ya) y Silva. La goleada pudo ser de escándalo para un equipo que ganó cuándo y cómo quiso, que gustó y se gustó. Un equipo feliz que suma y sigue.
El primer partido oficial de España como campeón de Europa y del mundo, campeón de todo, se solventó con un ejercicio de estilo de esos con los que otros sueñan y que son feliz rutina para este equipo sonriente. Porque la sonrisa es una seña de identidad tan importante para esta España como esa estrella que ya luce sobre su escudo. El partido, aunque oficial, no pasaba de trámite: el mejor equipo de la FIFA en campo del número 141 y menos ilusión en el ambiente que, aunque parezca una paradoja, el amistoso que se jugará en cuatro días. Porque éste pasaba por los pelos como partido oficial y el del martes en Argentina será más que un amistoso por escenario, rival y exposición mediática. Por eso, en esas circunstancias y con la temporada desperezándose, se agradece la perpetuación de una forma de entender el fútbol, se celebra que, en cualquier circunstancia y ante cualquier rival, España juega con la ideología y el ánimo intactos. Y por eso siempre hay motivos para sentarse a ver jugar a este equipo y para hacerlo tal y como ellos saltan al campo: con una sonrisa.
Liechtenstein es una de esas animosas cenicientas del fútbol europeo para las que nunca hay hada madrina. Eterna calabaza, festejó -equipo y público- la ocasión de recibir engalanada al campeón del mundo. Más autógrafos, flashes y aplausos que verdadera tensión competitiva. Once de sus 35.000 habitantes forman una selección que corre por el campo con ánimo pero sin muchas ganas de molestar, como quien ni se atreve a mirar los adornos de porcelana en casa ajena por miedo a que algo se rompa. Pocas patadas (apenas alguna aparatosa), muchos minutos con los diez jugadores comprimidos cerca del área y basculando de lado a lado y destellos de alegría cuando España le permitía tocar. Una trampa porque a cada estirón le seguía una retirada a la carrera ante las salidas a la contra de España, una hermosa tela de araña que llenaba el campo de autopistas imaginarias y triangulaciones de seda.
Con la victoria fuera de discusión, era un partido para recordar y soñar. Para recordar que, curiosamente, el camino de oro de España comenzó tras el fiasco del Mundial 2006 con un partido ante Liechtenstein en Badajoz. Por entonces el equipo era un enjambre de dudas y debates. Hoy es un bloque feliz que tiene al mundo rendido por su estilo y sometido por sus resultados. Porque España nunca deja de sonreír y porque dicen que la sonrisa es una fuerza vital que mueve lo inconmovible. Y porque con su forma de saltar al campo y entender el fútbol, y la vida, desmonta las teorías maquiavélicas de los resultadistas que no ansían nada más que el poder. Porque la belleza también es poder y la sonrisa es su espada.
Así que los aficionados acuden a la llamada de la selección sin importar el rival o las circunstancias. Porque saben que van a pasar cosas y que casi todas serán dulces. Porque saben que hasta en las circunstancias más intrascendentes quedarán destellos que perdurarán en su retina. Por eso el aficionado español se está acostumbrando a ir al estadio o sentarse ante la televisión con espíritu de traje de domingos y gesto de plácida complicidad: aficionados a lo Mona Lisa. Para recordar y para soñar. Recordar Viena y el Soccer City. Soñar con ser los primeros en ganar dos Eurocopas seguidas, en crear una verdadera dinastía con otro gran título: Eurocopa, Mundial, Eurocopa… y ese camino, aunque cueste desperezarse por la debilidad del rival, ha empezado hoy, 3 de septiembre, en Liechtenstein. El primer paso está dado con el equipo concentrado y feliz y Del Bosque poniendo el despertador de la competición con llamadas al goal average y diatribas contra el divismo y el champán descorchado a destiempo.
El partido fue un monólogo dirigido por el metrónomo de Xavi y embellecido por la lámpara mágica de Iniesta. Acorazados por la hiperactividad de Busquets y asociados con Xabi, Villa y Torres, el caudal de fútbol fue un goteo constante, una fina lluvia que caló y caló hasta empapar a Liechtenstein hasta los huesos. Cuatro goles y más de diez ocasiones rotundas. Superioridad absoluta. Taconazos, pases entre líneas, paredes, movimientos sin balón. Una sinfonía en la que los goles son más una consecuencia lógica que una obsesión. Cada vez que España pisaba el acelerador el juego se trasladaba al área de un rival que pasaba los vaivenes con paciencia estoica, encerrado en torno a la portería de Jehle, que alternó paradas de mérito y errores más o menos gruesos.
Torres se reencontró con dos goles, uno con un fino remate picado por encima del portero y otro, más suyo, con un golpeo seco al palo corto. Villa marcó uno desde fuera del área, se puso a uno de Raúl (43 por 44) y pudo poner ya tierra de por medio porque tuvo otra media docena de ocasiones, la mejor ante Jehle tras un servicio maravilloso de Iniesta. Silva remachó el resultado después de entrar en la unidad de reemplazo junto a Pedro, bullicioso como siempre, y un Cesc algo tímido. Y entre rondos, aplausos del público rival y ocasiones cada vez que resultaba de su antojo tenerlas, España cerró el partido y los primeros tres puntos en la ruta hacia Polonia y Ucrania. Una cita que todavía queda muy lejos pero que parece a la vuelta de la esquina para este equipo.
La suerte no es que la victoria no sea noticia, es que tampoco lo es el ejercicio estilo, el gusto y el empaque de la selección española que le pone al fútbol magia y sonrisa y que camina feliz por la vida superando partidos y encontrando retos a la vuelta de cada esquina. Ahora, cubierto el expediente con un buen puñado de adornos, toca lucir palmito y agrandar la leyenda en Argentina, tierra sagrada de fútbol. Porque hay amistoso que forman parte de la memoria colectiva de los equipos donde muchos partidos oficiales no llegan. Pero incluso en estos últimos España luce estrella, estilo y sonrisa. Que es la sonrisa de Xabi, la de Piqué, la de Xavi o Iniesta. Porque España demuestra que el que juega bien no se cansa de ganar y no a la inversa. Y porque, al fin y al cabo, la sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes. (as).
DETALLES
Estadio: Rheinpark de Vaduz
Árbitro: Bulent Yildirim (TUR)
Liechtenstein: Jehle, Oehri (Vogt, m.46), Michael Stocklasa, Martin Stocklasa, Eberle (Rechsteiner, m.44); Erne, Polverino, Wieser (Buchel, m.82), Burgmeier; Hasler y Frick.
España: Casillas, Sergio Ramos, Piqué, Marchena, Capdevila, Busquets, Xabi Alonso, Xavi (Cesc, m.46), Iniesta (Pedro, m.65), Villa y Torres (David Silva, m.58).
Goles: 0-1, m.16: Torres; 0-2, m.26: Villa; 0-3, m.54: Torres; 0-4, m.62: David Silva.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada del Grupo I de la fase de clasificación para la Eurocopa de Polonia y Ucrania 2012 disputado en el estadio Rheinpark de Vaduz ante unos 6.000 espectadores.
España sufre, vence a Chile y va Por tugal
junio 25th, 2010 by Gustavo Rojas Bogarín
2-1. Chile fue mejor durante la primera parte, pero la perdió su dureza y la contundencia de Villa e Iniesta. El equipo de Bielsa jugó casi una hora con diez. España mejoró cuando jugó con cinco centrocampistas y ganó sufriendo 2-1. Portugal la espera en octavos. Chile para con Brasil.
Disfrazados de optimistas, si la preocupación nos lo permite, habría que celebrar que hemos alcanzado ese estado de inexplicable grandeza que ha permitido a Alemania, Italia, Argentina o Brasil ganar tantos partidos en los fue peor. España ganó la Eurocopa y en el lote venía el ángel de la guarda que protege a los campeones incluso cuando no lo merecen. Ahora, pasada la frontera de lo inadmisible (marcharse a casa en la fase de grupos ), cabe esperar el golpe de timón, porque en Pretoria Chile fue mejor medio partido y nos apretó como hace tiempo no lo hacía nadie. Sólo cuando la selección de Bielsa se vio con diez y le abandonaron las fuerzas se abrió España paso en el partido. Portugal y Cristiano , en octavos, exigirán más .
Chile es una selección de autor, un equipo cuya suma final está muy por encima de sus activos. Sus futbolistas no aguantarían un mano a mano con los de Del Bosque, pero agrupados en un diámetro reducido, adiestrados y exprimidos tácticamente hasta el límite, están a la altura de cualquiera. Pónganle esa medalla a Bielsa por esta interpretación sinfónica del fútbol. Porque de salida Chile nos quitó el balón, y sin balón somos un oso polar en el trópico. Y después nos presionó, nos hizo el partido antipático, despertó nuestros miedos y nos metió en un lío. Ese equipo solidario, esforzado, en el que nadie se escaquea, se merendó a Xavi e Iniesta (el eje del bien, como recordó antes del partido el propio Zapatero en la SER), nos amargó la salida y nos creó tres oportunidades clarísimas de gol.
El error de Bravo
La permanente rotación de Alexis, Isla, Beausejour y Mark González, que robaban muy cerca de Casillas, sembró un profundo desoncierto en la Selección, donde sólo sus mediocentros y sus centrales sostenían al equipo. Sufríamos y sufríamos, caminando sobre el alambre, hasta que un golpe de fortuna y otro de habilidad nos sacaron del apuro. Xavi mandó un balón a Torres, muy escorado a la izquierda. Bravo lo cortó muy fuera de su marco, pero sin la precaución de enviarlo fuera, y se lo sirvió a Villa. Y ahí asomó el imparable goleador que lleva dentro: de primera, con la izquierda, casi sin mirar, hizo volar la pelota 40 metros para ponerla en la red.
Fue el primer gran problema de Chile. El segundo es inherente a su juego. Su presión es inmisericorde. Y cuando no alcanza, asoma el tornillazo destemplado. Cuando se juega tan cerca del límite de la ley lo normal es saltárselo. La motivación acaba por convertirse en sobreexcitación. Así, ‘Chiquidrácula’ perdonó un penalti de Vidal a Torres, pero un minuto después, en una de las contadas combinaciones de España que recordaron a su pasado más brillante, Iniesta ajustó al palo una cesión de Villa mientras Estrada derribaba a Torres en la otra punta del área y veía la segunda amarilla (quizá no mereciera la segunda amarilla en este lance, pero sí en uno anterior). 0-2 inexplicable pero real. Y contra diez. Una situación de ensueño con un fútbol para olvidar.
Final tranquilo
El descanso trajo una mala noticia, el afortunado gol de Millar, en un disparo lejano que desvió fatídicamente Piqué, y otroa buena, la mejoría de España, especialmente con el traje que mejor nos sienta: el de los cinco centrocampistas. Torres anda lejos de sí mismo y cuando Del Bosque metió a Cesc por él, la pelota, al fin, fue de España, que dominó sin presumir, que diría Luis Aragonés, y se ahorró los ahogos de la primera mitad. Iniesta, Xavi y el propio Cesc tomaron la escena y relevaron a Busquets y Xabi Alonso, durante muchos minutos los únicos garantes de nuestra ventaja. También ayudó el empate entre Honduras y Suiza en el Free State , que clasificaba a Chile, merecidamente, y no le obligaba al arreón final. Y con cierta placidez España desembocó en la primera plaza del grupo jugando peor cada partido que el anterior. El brindis debe ser discreto. (as).
DETALLES
Estadio: Loftus Versfeld de Pretoria
Árbitro: Marco Rodríguez (México)
Chile: Bravo; Medel, Ponce, Jara, Vidal; Isla, Estrada, Beausejour; Alexis Sánchez (Orellana, m. 65), Valdivia (Paredes, m. 46) y Mark González (Millar, m. 46).
España: Iker Casillas; Sergio Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila; Busquets, Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 73); Iniesta, Xavi, Villa; y Torres (Cesc, m. 55).
Goles: 0-1, m. 24: Villa. 0-2, m. 37: Iniesta. 1-2, m. 47: Millar.
Expulsado: Estrada (CH) en el minuto 37 por doble amarilla.
Incidencias: Partido disputado en el estadio Loftus Versfeld de Pretoria ante 41.958 espectadores.
SUIZA 0 – HONDURAS 0
Suiza dominó todo el partido pero demostró falta de pegada. Honduras pudo marcar a la contra en varias ocasiones y demostró tener buenos jugadores individualmente. Ni la necesidad de marcar primero uno y luego dos goles para clasificarse alteró a Suiza, demasiado plana en la parcela ofensiva.



Hasta aquí llegó la Albirroja. Jugando un gran partido, tal vez el mejor de este Mundial, cayó a 8 minutos del final ante una España que supo aprovechar la situación que tuvo, cuando David Villa, el goleador del Mundial, tras pegar el balón varias veces en el palo, anotó la única conquista del partido, que le valió la victoria y su ingreso por vez primera en las semifinales de un mundial.
Paraguay se ganó el gran respeto de todo el mundo. Hizo historia, jugó al fútbol, demostró tener jerarquía en sus futbolistas y un técnico de gran calidad. Quizá el mejor de este de mundial, aún sin estar en la gran final. Pero lo realizado, basta y sobra. Que gran historia marca esta selección conducida por el Tata Martino.
Y muy por el contrario, cuando todos o muchos, pensaban en que el Tata sería defensivo, resultó todo lo contrario. Mejor, mucho mejor Paraguay, pero el 0-0 se impuso en esta primera etapa.
La albirroja está pronta para coger a la Madre Patria. Pensando en el encuentro del sábado, se realizó la última práctica. El técnico Gerardo Martino aprovechó la casi hora y media que duró la práctica, a puerta cerrada, para poner en escena el once que se medirá de inicio con el cuadro de Vicente del Bosque.
A pesar de que no ha trascendido el once que contempla el preparador argentino de Paraguay, pocos cambios estarán presentes en la alineación titular guaraní. Ha mantenido un bloque constante Martino desde que arrancó el torneo en todas las líneas del equipo, aunque casi siempre ha introducido alguna variante en función del rival.