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El Real Madrid será ya campeón, si Barza pierde

abril 29th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Madrid está a sólo tres puntos de lograr su merecidísima 32ª Liga. El Barça le puede conceder esta noche los decisivos en Vallecas ante Rayo Vallecano, o bien los puede encontrar en las tres jornadas que restan. Su pegada se ha ganado tener más oportunidades que nunca para abrazar el objetivo. Ante el Sevilla respondió a su último rejonazo con otra goleada, iniciada con dudas y finiquitada con honores, que conduce al equipo al objetivo deseado y a Cristiano hacia el pichichi. Su rival le dio todos los sustos que pudo en el primer tiempo, pero su falta de acierto y un gol anulado le acorralaron ante el oportunismo de una delantera demoledora a la que 165 goles avalan.

El partido, lejos de citar al madridismo a corto plazo en Cibeles, fue como el día. Muchas veces se vieron rayos de luz en ataque, aunque también hubo que soportar nubarrones en defensa. Madrid y Sevilla se amenazaron a la contra como si hubieran olvidado frenar los partidos o, peor, como si jamás hubieran analizado las virtudes que les distinguen. Si al descanso se llegó con una diferencia mínima fue por la falta de acierto de sus goleadores. Los centrales, blancos y andaluces, fueron más permisivos que nunca, regalando sus espaldas como no se les había visto nunca. Benzema y compañía desperdiciaron hasta cinco ocasiones claras, mientras que Negredo y sus socios perdonaron a Casillas con tres disparos a bocajarro.

El Sevilla pudo y debió mandar en el inicio. Sin embargo, vio como le anularon un gol que jamás pareció ilegal. Reyes botó una falta algo escorada a la derecha con dirección al área pequeña. Allí, Negredo y Pepe chocaron como tantas veces más lo hicieron después. La diferencia es que el portugués despejó mal, flojo y al centro, mientras caía al suelo desmayado. El balón le cayó a Fazio, que desde el punto de penalti machacó a Casillas al mismo tiempo que Mateu Lahoz, contradiciendo a su fama, no dejó seguir y señaló falta previa. Míchel, que algo sabe del escenario del crimen, se indignó porque sabe que no marcar en el Bernabéu cuando puedes, equivale a perder un tren sin retorno.

El Bernabéu, del susto al delirio

Tras un intercambio de golpes, el Madrid por fin encontró a Cristiano, siempre hambriento. No lo hizo merced al compás de su juego. Lo hizo porque Ronaldo no para jamás de ofrecerse. Esta vez fue Benzema el que habilitó al delantero en un rincón del área. Sector izquierdo. Cristiano amenazó con un latigazo de zurda que no hizo más que confundir a Coke. Ya con el rival recortado y por los suelos, Cristiano puso el balón con sutileza al palo más alejado para tomar más ventaja en su lucha con Messi. El Madrid no era mejor, pero sí más certero. Que es lo que cuenta.

Míchel pudo hacer como tantas otras víctimas que pasan por Chamartín. Rendirse a la evidencia o creer en el plan inicial, más ofensivo de lo esperado. Con Navas, Reyes y Negredo no había debate. Tocaba seguir atacando. De perdidos, al río. La Champions y la renovación del técnico no permitían otra cosa. Y fue un acierto. El Sevilla gozó desde entonces de tres ocasiones consecutivas para voltear el resultado. Su medular, casi siempre con trivote, superó en ese intervalo de tiempo a Xabi y a Granero, sustituto de Khedira. Reyes tuvo la primera con un zurdazo cargado de inocencia en las barbas de Casillas. Navas envió después un uno contra uno al limbo. Y por último Negredo picó en exceso un mano a mano contra el portero, habilitado por Reyes, que todos veían ya como el empate. Cristiano replicó después a tanta insistencia con varios detalles de lujo. El mejor, un lanzamiento de libre indirecto dentro del área que se topó con el palo.

Benzema sentencia con otros dos picotazos

El Sevilla no aprendió la lección y nada más agotar el intermedio repitió los errores que le condenaron. Otra vez Negredo no acertó con el estoque. El exmadridista recortó a Pepe con aplomo y en su careo con Casillas le temblaron las canillas. El ariete disparó con suavidad a sus manos, sin saber que se iniciaba una contra decisiva. El Madrid inició ahí su segunda conquista. Llevó el balón hasta los pies de Di María y éste, con la picardía que le distingue, puso un servicio en el área cargado de intenciones. El envío fue a la espalda de la defensa, donde dudan los porteros, encontrando a Benzema. Coke, su marcador, creyó que Varas intervendría, con la mala fortuna que el portero pensó lo mismo pero con cambio de papeles. Karim irrumpió entre la confusión y empujó la sentencia aún no se sabe con qué.

El marcador invitó al Madrid a dosificarse, a cambiar a los soldados más castigados por las mil batallas anteriores y animó a disfrutar a los protagonistas con jugadas otras veces prohibidas. El Sevilla, a esas horas, aún le daba vueltas a sus pecados. Con el título en el bolsillo y la afición entregada, la goleada estaba más próxima que una resurrección sevillista. La historia se ha repetido tantas veces que ya parece una costumbre. De ahí que Benzema, tres minutos de su última aparición estelar, no hiciera lograr lo esperado. El tercero. Otro más. Éste, más bonito y después de mil quejas rivales. Ramos centró desde la banda y el francés sacó otro remate de su repertorio. Ahora de cabeza.

Lo que quedaba por disputarse ya fue lo de menos. Mourinho ya se había dado el gustazo de dar una respuesta de campeón con diez de los mismos caídos ante el Bayern. Y Cristiano ya tenía otro gol que sumar a su cuenta. Desde el 3-0, y hasta el final, a la grada del Bernabéu ya sólo le interesaba la hora de la quedada en la fuente de las alegrías. Ésa a la que se llegará no tardando mucho. Puede que esta noche. Gracias a los rayos de luz ante el Sevilla y a una radiante temporada. (as).

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Mateu Lahoz (comité valenciano)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo; Granero (Khedira, m.62), Xabi Alonso (Raúl Albiol, m.75); Di María (Callejón, m.62), Özil, Cristiano Ronaldo y Benzema.

Sevilla: Javi Varas; Coke, Fazio, Cala, Fernando Navarro; Deivid (Campaña, m.74), Trochowski; Jesús Navas, Reyes (Luis Alberto, m.60), Rakitic; y Negredo (Babá, m.60)

Goles: 1-0, m.20: Cristiano Ronaldo. 2-0, m.48: Benzema. 3-0, m.53: Benzema.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 36 jornada de Primera División, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 72.000 espectadores.

Bayern elimina a Real y deja sin final española

abril 26th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Habrá final española. Pero la jugarán Torres y Mata contra Mario Gómez. El Madrid siguió la estela del Barça y protagonizó una sorpresa aún más rocambolesca que la vivida un día antes en el Camp Nou. Perdió en casa frente al Bayern, tras un 2-0 con prórroga y después de levantar una tanda de penaltis que se puso imposible. Cristiano, Kaká y Ramos fallaron sus lanzamientos y el equipo de Mourinho se despidió de la posibilidad de llegar a Múnich para alcanzar la Décima y, sobre todo, de la ocasión de oro de desbancar a su eterno rival del pedestal europeo.

Sin quererlo, su desplome aplacó de un plumazo el estado de optimismo en el que su afición se había instalado tras el Clásico y alivió a la vez al barcelonismo, algo más que desconsolado. El Madrid echó de menos no haber tenido más rivales de tronío en Liga para prepararse como debía para citas como ésta. Nadie le atacó tanto ni tan bien durante este año. Sobre todo en el primer tiempo. Esa falta de dificultades le hizo no saber nadar contracorriente. Esta raro. Atascado. Nunca dominó a su rival y casi siempre estuvo a merced de la magia de Cristiano y de las proezas de Casillas. Iker dejó entre abierta una puerta a la esperanza cuando nadie ya creía, pero el de Móstoles, siendo un santo, no es ningún mago.

Sorprendió la valentía del Bayern

El final, de vértigo, fue una mera consecuencia de los errores anteriores. El primer tiempo no defraudó. Tuvo dos grandes ataques y dos malas defensas. El Bayern sorprendió por atrevido y el Madrid, por precipitado. Cosas del fútbol, el equipo blanco se encontró con la eliminatoria encarrilada sin ser suyo el balón ni las ocasiones. Salvo un primer aviso de Khedira y luego uno más tardío de rosca de Benzema, el 2-0 llegó con más rapidez de la merecida. El primero fue obra de Cristiano tras unas manos de Alaba a disparo de Di María. El segundo, de nuevo del portugués, tras una asistencia mágica de Özil, que pudo dársela a Benzema y se la regaló a Ronaldo contra pronóstico. El Bernabéu, inspirado por Juanito, ardía; pero antes, durante y después, el Bayern era mejor y asediaba a Casillas con un único premio. El que igualó la eliminatoria.

Robben a bocajarro, Mario Gómez con potencia y el equipo bávaro al completo en la estrategia, pudieron meter el miedo en el cuerpo antes al Madrid. No hubo acierto, entre otras cosas porque Casillas es más decisivo que cualquier otro portero del mundo. Simplemente porque es el que más para en los momentos claves. El Madrid estaba partido sin la excusa de la ausencia de oxígeno. Xabi Alonso y Khedira jamás se escalonaron y, además, las ayudas divinas de otras noches pocas veces aparecieron para cerrar vías de pase. Di María y Özil andan justos. Ahí, en la nebulosa entre líneas, reinó Ribéry y arrancó Robben. El mazazo estaba al caer. Y cayó. Kroos puso desde la derecha un centro medido a Mario y Pepe lo derribó antes de que machacara. El portugués sólo vio amarilla, menos mal, aunque no evitó el 2-1. Robben, que había fallado una pena máxima en la Bundesliga, cuya culpa aún arrastra, marcó por los pelos. Casillas tocó el balón pegado al palo derecho, aunque de manera insuficiente.

El resultado pudo cambiar las actitudes. Sin embargo, no hizo más que acentuarlas. El Madrid siguió generando dudas atrás y pánico arriba cuando Cristiano alzaba la mano. Benzema probó una rosca a lo Kaká que pudo traer la tranquilidad. Otro latigazo sin continuidad en el juego. El Bayern, blando en la retaguardia y vendido en medio campo con Schweinsteiger pasado de peso, siguió lanzado a por Casillas, sabedor de que cuanto más lejos esté el balón de Neuer más se muestran sus virtudes y mejor se esconden sus vergüenzas. Así, Mario Gómez volvió a fusilar a Iker con la pasividad de Ramos y Pepe. Esta vez fue un pase al hueco el que les retrató. Para terminar, Robben probó de falta en busca del empate con una mano de Pepe dudosa de la que hoy no se echará mano en los debates.

Mucho miedo en la reanudación

El regreso del refresco trajo más precauciones de las demostradas hasta el momento. En el primer cuarto de hora, un disparo cruzado de Benzema fue la única noticia del Madrid y un gran cabezazo de Mario Gómez de cabeza, la del Bayern. Mourinho pareció parar la sangría en medio campo al entender que Kroos estaba siendo clave provocando la superioridad numérica tanto en ataque como al galope. La grada estaba preocupada porque esperaba más comodidades y porque sabe que el Madrid con ventaja se duerme y se mueve mejor a la heroica. Da más miedo cuando todo parece imposible que cuando el objetivo está alcanzado.

El único madridista que a esas alturas estaba igual que empezó era Cristiano. Sus galopadas, tan eléctricas en el primer minuto del partido que en el último, mantenía intacta la amenaza del Madrid. Sólo Luis Gustavo era capaz de frenar estas y otras internadas con todas las faltas que el colegiado le permitió. El resto de protagonistas evidenciaban un agotamiento propio de esta estación. Nadie quería la prórroga, pero pocos hacían algo para remediarla. Si Di María se arrastraba, imagen a Schweinsteiger, cuya forma de correr evoca a una prórroga permanente. Si Heynckes lo aguantó, quizás fue porque conoce sus dotes en los penaltis. El técnico es un visionario y el mediocentro fue decisivo.

Mourinho metió a Kaká por si le daba por saldar su deuda con el madridismo, mientras Heynckes pareció castigar sin descanso a su once. No hizo ningún cambio en los 90 minutos, igualando así el desgaste de sus hombres a la resaca madridista del Clásico. Alguno le dio las gracias. Antes del alargue, Mario Gómez pudo desnivelar la igualdad pero se lío las piernas en el momento de sacar el estoque. Hizo un partidazo y pudo salir a hombros con algo más de acierto. El Bayern, a cinco minutos del final, también pidió un penalti tan “así, así” como el primero. No hubo sorpresas y, sobre todo, no hubo disgustos. Tocaba prórroga. Llegó la hora de la pastilla.

Un desenlace digno de dos grandes

En la tercera parte no hubo curvas. Tan sólo un pequeño detalle que el madridismo agradece a Heynckes. Ribéry se fue a la ducha. Hubo que esperar al cuarto de hora final para encontrar al rival del Chelsea. Higuaín, héroe tantas noches, suplió a Benzema, el nuevo ‘killer’ del Madrid. Las caras agrias de rivalidad tornaron en cómplices miradas de abatimiento. Todos ansiaban la final por profesionalidad y más de uno ya se conformaba con que acabara el agotador suspense como objetivo único.

Müller no mejoró al Bayern y Kaká estropeó al Madrid, así que el desenlace final sólo estaba a expensas de una genialidad de los de siempre. Marcelo estuvo a un paso de grabar su nombre en oro con una galopa escalofriante y Granero pidió penalti en el minuto 115. El árbitro mitró a otro lado y prefirió dejar que se vieran diez más. Ahí aparecieron los fallos inesperados de Cristiano, Kaká y Ramos, los milagros de Neuer y Casillas y el desenlace más duro para el madridismo. Neuer detuvo los dos primeros penaltis de la tanda a Cristiano Ronaldo y a Kaká y luego Sergio Ramos lo tiró a las nubes. Schwensteiger hizo el definitivo para los alemanes. Alaba y Mario Gómez marcaron los otros dos. La Décima deberá esperar. Porque el rival del Madrid hizo méritos y quiso castigar la prepotencia española de ver otro Clásico en la final, y porque sus ídolos, como en la casa de enfrente, a veces fallan.

(alfredo matilla – as)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Viktor Kassai (HUN)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo; Khedira, Xabi Alonso; Di María, Özil (Granero, m.111), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Benzema, m.106).

Bayern: Neuer; Lahm, Boateng, Badstuber, Alaba; Luiz Gustavo, Schweinsteiger; Robben, Kroos, Ribery (Müller, m.95); y Mario Gómez.

Goles: 1-0, m.6: Cristiano Ronaldo de penalti. 2-0, m.14: Cristiano Ronaldo. 2-1, m.27: Robben de penalti.

Tanda de penaltis:

0-1: Alaba. 0-1: Cristiano, para Neuer. 0-2: Mario Gómez. 0- 1-0, min. 6: 0-2: Kaká falla. 0-2: Toni Kroos falla. 1-2: Xabi Alonso. 1-2: Lahm falla. 1-2: Ramos falla. 1-3: Scheweinsteiger.

Amonestados Pepe (min. 27), Arbeloa (min. 59), Granero (min. 115) por parte del Real Madrid; Alaba (min. 5), Robben (min. 90), Luiz Gustavo (min. 102), Badstuber (min. 105) por parte del Bayern.

El Bayern pone un Real peligro

abril 18th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

BAYERN 2 – REAL MADRID 1. Un Allianz Arena rojo, repleto e hirviendo. Así imagina el madridista el infierno. Y así lo vivió por enésima vez. El Madrid no pudo agarrarse a Cristiano, ni a Özil, ni a Di María y resultó un estrepitoso fracaso la insistencia de Mourinho en Coentrao como lateral izquierdo. Le sujetaron hasta el minuto 89 la inesperada madurez de Benzema y dos centrales heroicos, con nervio, colocación e inteligencia. Pero el Bayern, que mantiene los jugadores feroces, malhumorados e hipermotivados de siempre, llegará a Madrid en ventaja gracias a un tanto de Mario Gómez en los postres. El resultado tomó apariencia, en algún momento, de mal menor.

El partido fue y vino. Y esos cambios de tiempo son especialmente perjudiciales en Múnich. Porque con mejores y con peores equipos, el Bayern siempre sacó mucho partido de los momentos de excitación, aquellos en los que el duelo se convierte en un gallinero. Y tuvo la fortuna de hacer blanco en la primera ocasión que se le presentó. Ribery se encontró una pelota perdida que no acertó a despejar Ramos y tocó en Badstuber para enganchar un bote pronto incontestable. Una estocada corta que validó el ‘óptimo’ Webb pese al flagrante fuera de juego de Luiz Gustavo, cuya presencia en la línea de disparo despistó a Casillas. Fallaron el teatral inglés y su auxiliar para dejar mal al técnico blanco en la víspera. Se le fue la mano en los elogios, por ese lance y por otros, como todos sospechábamos.

Antes de aquel accidente hubo un Madrid y después otro, peor, dividido y descompuesto que sufrió en Múnich como en tiempos pasados menos gloriosos. Antes, en cambio, ofreció un aire dominante, pelota en mano, bien armado y que plantó a Benzema ante Neuer. El zapatazo del francés lo adivinó el alemán. En esos minutos de gracia le sobraron la hiperactividad sin luces de Di María y la indolencia de Özil, cuya belleza en el juego servida en frío no cuaja en ambientes como el del Allianz Arena.

El después cogió al Madrid aturdido y confundido, a menudo sin vuelta, con el equipo partido en dos y expuesto a las salidas con sentido de Kroos, que le quitó la plaza a Múller. Heynckes se inclinó por él porque tramita mejor el juego aunque luce menos como llegador. A ratos asomaron Ribery y Robben, jugadores de inspiración sin demasiada constancia pero con mucho filo. También Mario Gómez se vio una vez ante Casillas, que se le hizo gigantesco.

El Madrid respondió sin continuidad. Dos latigazos de Cristiano, una llegada de Benzema, varias arrancadas inconclusas de Di María. Demasiada conducción, pocos desmarques y menos peligro. El intercambio de papeles entre Di María y Özil no benefició ni a uno, desorientado como mediapunta, ni a otro, ahogado en la derecha. Lo mejor estuvo atrás, con Pepe y Sergio Ramos despiertos (salvo en el gol), muy mal acompañados por Coentrao, cuya superioridad para contener sobre Marcelo aún está por demostrar. Khedira, en cambio, tuvo más quite de lo habitual.

Del vestuario regresó un Madrid con mejores convicciones. También con el viento de cola de un gol. Cristiano erró increíblemente en las barbas de Neuer, pero el cartero llamó dos veces a su puerta, porque Benzema, que ya había iniciado la primera jugada, retomó la segunda, puso la pelota en el segundo palo y Cristiano se la regaló a Özil a puerta vacía. Un empate que premió la insistencia del francés, pero no sosegó el ánimo del Madrid ni le entregó el volante del partido.

Al contrario, le encerró ante el empuje del Bayern, cuyo orgullo está por encima de cualquier época. Robben se comió a Coentrao de pitón a rabo, Heynckes echó mano de la pegada de Múller, Lahm comenzó a alargarse y Gómez tomó el fusil, primero sin tino y luego con él. El Madrid quedó a merced del Bayern, únicamente protegido por el heroísmo de Sergio Ramos y el buen sentido de Pepe.

Mourinho dio un paso atrás, metió a Marcelo por delante de Coentrao, doblando la guardia sobre Robben, y retirando a Özil, cuyo talento es de porcelana. No hubo reacción. Tampoco con la entrada de Granero. Mario Gómez dejó pasar dos ocasiones estupendas y Müller ofreció alguna carga inquietante. La pelota fue del Bayern y sólo Benzema, en un partido con oficio, de nuevo maduro, le dio alguna salida al Madrid. El partido se mudó a las narices de Casillas y allí acabó apareciendo Mario Gómez para sentenciar después de que Lahm dejase de nuevo en mal lugar a Coentrao. El Bernabéu exigirá otro Madrid.

(luis nieto -as)

DETALLES

Estadio Allianz Arena en Munich

Árbitro: Howard Webb (Ing)

Bayern: Neuer; Lahm, Boateng, Badstuber, Alaba; Schweinsteiger (Muller, m.61), Luiz Gustavo; Robben, Kroos, Ribery; y Mario Gómez.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Di María (Granero, m.80), Özil (Marcelo, m.69), Cristiano; y Benzema (Higuaín, m.84).

Goles: 1-0, m. 17: Ribery. 1-1, m. 53: Özil. 2-1, m. 90: Mario Gómez.

Incidencias: Encuentro de ida de las semifinales de Liga de Campeones, disputado el Allianz Arena lleno, con 70.000 espectadores en sus gradas.

Un Real tridente para seguir arriba

abril 14th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Sporting se puso por delante y mantuvo en vilo al Madrid durante hora y cuarto, pero el tridente que suma ya 80 goles (Higuaín, Cristiano y Benzema) le trituró en la recta final.

El Real Madrid se agarró a su tridente mágico, ese que forman Cristiano, Higuaín y Benzema, para sobrevivir en el día más gris de un equipo lento, sin fútbol y demasiado confuso, que debió sufrir más de lo que quizá hubiera imaginado para superar al penúltimo clasificado. Marcaron los tres para sacar de un apuro al Madrid, que llegará al Camp Nou con el mando de la Liga y después de igualar el récord histórico de 107 goles en una temporada.

El Sporting planteó un ejercicio de paciencia al Real Madrid y, ante todo, un desafío futbolístico. Se trataba de derribar el muro levantado por Javier Clemente delante de su portero, donde situó hasta nueve futbolistas, y el reto fue hacerlo jugando un fútbol discreto. El Sporting le negó todos los espacios al Madrid y con ese escenario sufrió Özil, se desesperó Higuaín y se volvió a demostrar lo inservible que es Khedira en estas situaciones, cuando lo que se necesitan son ideas y no músculo. Formó pareja el alemán en el mediocentro junto al turco Sahin y ninguno de los dos aprobó el examen que suponía tratar de suplir la capacidad de creación que aporta el ausente Xabi Alonso.

Planteado ese escenario, sin nadie capaz de generar fútbol, al Madrid sólo le quedaba lo de siempre, un misil teledirigido de Cristiano, algún alboroto formado por Marcelo en la banda izquierda o una acción aislada. Armas suficientes para acabar con la resistencia del rival más sacrificado, abnegado y trabajador, como era el caso. Todo parecía cuestión de aguardar un despiste, un error de concentración, en definitiva, un fallo del rival que ayudara a despejar un camino al que el Madrid era incapaz de poner luz con su fútbol. Nada que no se hubiera visto antes esta temporada en el Bernabéu.

El error llegó al cuarto de hora, pero en sentido contrario al que se presuponía. Fue de Arbeloa, algo que ya empieza a ser un hábito más que novedad, y no acabó en gol porque Casillas acertó a desviar el tiro de Trejo, que oculto por la maraña tejida por Clemente consiguió mostrarse por primera vez. Como apareció después Higuaín para marcar un gol bien anulado por fuera de juego. No sería la última vez para ninguno de los dos.

Con un Madrid tan lento y previsible, el trabajo de destrucción del Sporting se vio facilitado de forma notable. Abrir el juego a las bandas se antojaba determinante para intentar acabar con la resistencia del Sporting y el Madrid no supo hacerlo. Si por la izquierda nunca se cansaron de intentarlo Marcelo y Cristiano, la banda derecha fue un solar en el que se perdió Callejón.

A la media hora el encuentro dio un giro sorprendente, cuando Ramos cometió penalti por quitarle con la mano el balón de los pies a Trejo, que se plantó en el área aprovechando la indecisión de Pepe y Sahin. De las Cuevas transformó el lanzamiento y comenzó ahí otro partido, más descontrolado, con más presión por parte del Madrid, pero con la misma ausencia de fútbol.

Perdonó Pérez Montero la segunda amarilla a Canella por una entrada a Arbeloa y sin que el Madrid apenas tuviera tiempo de perderse en protestas inútiles llegó el empate. Un gran pase en largo de Ramos lo cabeceó a gol Higuaín. El argentino, liberado por primera vez del marcaje pegajoso de Moisés, se escurrió entre la pobladísima defensa del Sporting para marcar.

Con una falta lanzada por Sahin al larguero se cerró la primera parte y la actuación del turco en el partido. En el descanso le sustituyó Di María, mientras que Benzema ocupó el sitio de Callejón, que no aportó absolutamente nada mientras pisó el césped. Quedó Khedira como único mediocentro, con la ayuda de Özil y Di María para subir el balón. Benzema se fue a una banda, Cristiano permaneció en la otra e Higuaín se mantuvo como referencia arriba.

La acumulación de hombres en ataque no mejoró el panorama para el Madrid, igual de lento y confuso que en la primera parte y que vivió toda la segunda en el campo del Sporting, que si en el descanso había retirado a Iván Hernández para que entrara Ricardo, poco después sustituyó a su delantero Sangoy para que André Castro pusiera algo de temple al centro del campo, algo difícil cuando el balón siempre estaba en los pies del rival. El nuevo llanero solitario en ataque fue Trejo, que amargó la vida a Arbeloa y se la complicó a Pepe, Ramos y Marcelo. Fue una actuación más que meritoria del argentino, que en el último tramo del choque tuvo a Colunga, sustituto de De las Cuevas, como aliado para sus aventuras.

Pero lo cierto es que daba igual quien estuviera en el campo porque el objetivo de Sporting siempre fue el mismo, resistir el acoso del Madrid y defender el empate hasta el final, una tarea de titanes cuando tienes a Cristiano delante. El portugués, inconformista y ambicioso, siempre aparece cuando más enredado está todo. Y pocas situaciones más confusas ha vivido este curso el Madrid en su estadio. Surgió en el área del Sporting para cabecear a gol un pase de Di María. 41 lleva ya el portugués, una cifra que nadie había alcanzado en una temporada en toda la historia de la Liga.

Sin nada que defender, el Sporting se encontró sin saber que hacer. Nada de lo hecho hasta entonces le servía y nada de lo que hizo después le sirvió. Y mucho menos cuando debió jugar el tramo final con diez, por la expulsión de Canella, que tanto se empeñó en ver la segunda amarilla que terminó encontrándola.

Reforzó Mourinho el centro del campo con la entrada de Granero por Higuaín, el Madrid recompuso su dibujo y Benzema apareció en la posición de delantero centro para firmar el tercer tanto. El gol que servía para igualar el récord histórico de 107 en una temporada y, sobre todo, para acabar con el sufrimiento con el que vivió el Madrid su duelo contra el penúltimo clasificado de la Liga.

(oscar garcía – as)

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Pérez Montero (C. Andaluz)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Sahin (Benzema, min. 46), Khedira, Özil, Callejón (Di María, min. 46), Cristiano Ronaldo; e Higuaín (Granero, min. 75).

Sporting: Juan Pablo; Gálvez, Botía, Iván Hernández (Ricardo León, min. 46), Moisés, Canella; Lora, Damián Suárez, Trejo, De las Cuevas (Colunga, min. 67); Sangoy (André Castro, min. 58).

Goles: 0-1, min.30, De las Cuevas, de penalti. 1-1, min.35, Higuaín. 2-1, min.73, Cristiano Ronaldo. 3-1, min.82, Benzema.

Expulsado por doble amonestación a Canella (min.78), del Sporting.

Incidencias: Estadio Santiago Bernabéu. Antes del comienzo, se guardó un minuto de silencio en memoria del futbolista del Livorno Piermario Morosini, fallecido este sábado mientras disputaba un partido de la Serie B italiana.

Real goleada y el Madrid está en semis

abril 5th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Madrid llevaba en semifinales de la Champions desde el mismo día del sorteo. Fuimos respetuosos, pero seamos honestos. En el Bernabéu, frente al APOEL, no hizo más que sacar el billete rumbo a Múnich. El equipo de Mourinho fue muy superior a su rival de cuartos, tanto allí como aquí, y se medirá al Bayern en una eliminatoria que nada tendrá que ver con ésta. Pudo vivir de las rentas de Nicosia. Lo que pasa es que no sabe. Un ataque como el blanco ansía golpear. Lo hizo cinco veces. Pudo hacerlo mil.

Sacar conclusiones de este encuentro y elevarlas a tesis sería injusto y atrevido. Para bien y para mal. La bisoñez chipriota durante casi todo el enfrentamiento marcó todo y llevaría a engaños. Sin embargo, hay detalles, sensaciones e intuiciones que no se pueden esconder. Independientemente del nuevo capítulo en el insaciable hambre de Cristiano, hay muchas más cosas a las que agarrarse para confiar en el que el Bayern no será más que otra víctima en el camino. Lo más importante de la noche: hay banquillo, plantilla y, por tanto, soluciones a los problemas. Varane, uno de los ejemplos, es de las mejores. El francés pinta bien, con tanta rapidez como centímetros. No le exigieron pero hay poses que delatan.

Un escalón por delante de él, coincidieron Granero y Sahin. Una demostración reiterativa del dúo con un claro mensaje: con toque y visión, la vida es igual de bella (o más) que con trivotes y ‘khediras’. Lo de Callejón y Di María al final, con sus goles para enmarcar, ya es de sobra conocido. Altintop fue el único punto negro. También tuvo su oportunidad, demostrando más de lo mismo: sería titular en casi todos los equipos del mundo excepto en los grandes de este país. Falló un gol claro, hizo la estatua en uno del rival y forzó un penalti por deslizarse sin éxito.

Goles tras la lluvia de ocasiones

Con estos revulsivos y la base de siempre, el Madrid no esperó a mandar para golear. Lo hizo con un nuevo estilo. Al que no se acopla porque no le gusta. Frente a un APOEL atrincherado y sin calidad para amenazar, el Madrid se vio obligado a sobar la posesión, ir de banda a banda para sortear a una defensa de balonmano y buscar huecos entre una muralla. Lo intentó. A veces con tino. Otra con desesperante lentitud. La aportación de Sahin y Granero fue clave. Por ello llegaron las ocasiones en la cabeza de Higuaín y en las botas de Cristiano. Pero el estilo del Barça le cansa y su impaciencia le devuelve a sus labores mundanas. El juego rápido, el ataque a pocos toques y el desborde. La pegada patentada. Así, Marcelo pudo dar un paso al frente y con sus internadas, el APOEL sacó bandera blanca. Con este nuevo estilo, el de siempre, Altintop tuvo su ocasión y Cristiano otra con la testa. Los goles estaban al caer. Y cayeron.

El primero lo hizo Cristiano, aunque se lo debe a Marcelo. Una arrancada del brasileño acabó en centro. El envió fue acelerado por un defensa amarillo hasta llegar a impactar con la rodilla de Cristiano. Siempre en boca de gol. El segundo lo hizo Kaká con una rosca que ya intentó minutos antes y que esta vez puso en la escuadra. Mourinho resoplaba. Aun sin motivaciones ni obstáculos, los goles llueven casi sin buscarlos. Pudo haber un tercero antes del descanso, también obra de Kaká. La madera lo evitó.

Más armario que mostrar

El poco ritmo que había decayó hasta sus niveles más ínfimos en el inicio de la segunda mitad. Callejón y Di María dieron descanso a Marcelo e Higuaín, pero no se perdió ni el nervio ni la pegada. Tanto cambio y tanta distracción, espoleó al APOEL. De ahí que hiciera el gol de su vida. Por su belleza y por el escenario para lograrlo. La jugada aunó velocidad y clase. Empezó atrás y acabó con un pase magistral de Ailton al hueco que Manduca no desperdició. Dejó atrás a Altintop, que es cualquier cosa menos defensa, encaró a Casillas y le batió con gusto. 2-1. Una colleja a los dormilones.

Desde entonces, minuto 67, el Madrid luchó por no estropear una fiesta y el APOEL por seguir haciendo historia. Y en ese minipartido, ganó quien suele. Cristiano acabó con la tensión creada por el adversario. De un maravilloso plumazo. Su gol de falta, por la escuadra, no llegó solo. Porque este Madrid, cuando se enfada, no avisa. Sólo ametralla. Después de su trallazo llegó otra gran maniobra de Callejón, únicamente afeada por el posterior penalti de Altintop. Para terminar, Di María recordó que ha vuelto. Y para quedarse. Regaló una sutil vaselina como colofón a un desnivelado duelo que sirve al Madrid para avisar al mundo. Otra vez. ‘No me hace falta tocar ni gustar para matar”. Bayern, avisado quedas.

(alfredo matilla – as)

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Gianluca Rocchi (ITA)

Real Madrid: Casillas, Sergio Ramos, Varane, Pepe, Marcelo (Callejón, m.46); Sahin, Granero (Granero, m.65), Altintop; Cristiano Ronaldo, Kaká e Higuaín (Di María, m.53).

Apoel: Urko Pardo; Poursaitides, Kaká (Satsias, m.78), Paulo Jorge, Boaventura; Nuno Morais, Helio Pinto, Charalambides, Marcinho, Manduca (Adorno, m.67); y Ailton (Solari, m.70).

Goles: 1-0, m.26: Cristiano Ronaldo. 2-0, m.37: Kaká. 2-1, m.66: Manduca. 3-1, m.76: Cristiano Ronaldo. 4-1, m.80: Callejón. 4-2, m.82: Solari de penalti. 5-2, m.84: Di María.

Incidencias: Partido de vuelta de cuartos de final de Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 60.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de José María Zárraga, ganador de cinco Copas de Europa con el Real Madrid.

Bielsa: “No soy el maestro de Guardiola”

marzo 30th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El técnico del Athletic Club, Marcelo Bielsa, ha rehusado aceptar la condición de maestro de Pep Guardiola y, en todo caso, ha hecho hincapié en los logros del entrenador catalán para transformar el fútbol de los últimos años, cosa que le convierte a él en alumno del entrenador azulgrana.

“No, yo no soy el maestro”

“Eso de maestro o alumno está justificado por las obras. Mire la obra de Guardiola y la mía, y mire quién es alumno y quién maestro. No, yo no soy el maestro, porque las cosas que yo he construido en el fútbol no justifican esa condición, muchísimo menos si las comparas con las que ha construido Guardiola”, ha explicado Bielsa.

En una rueda de prensa en el Miniestadi del FC Barcelona, donde su equipo se ha ejercitado antes del partido de este sábado ante el conjunto azulgrana, la figura de Guardiola ha planeado constantemente, especialmente tras los elogios que el técnico culé siempre ha dirigido siempre hacia el argentino.”Me parece que es un entrenador que ha construido un equipo que estableció diferencias con el fútbol que se venía jugando en los últimos 25 años. Y no solo diferencias, sino diferencias a mejor”, ha añadido el ‘Loco’.

“Eso -ha agregado- lo posiciona de manera proporcional a la gesta de construir un equipo con un fútbol mejor y diferente, ejecutado por los futbolistas que eligió e imaginado por su impronta”. Aunque ha recordado que su relación con Pep es mínima, reducida sólo a un encuentro que mantuvieron hace años, Bielsa ha rememorado con humor aquella reunión de casi de casi once horas. “Logré aburrirlo en la hora once, pero me parece que desde el comienzo estaba así y no se animó a irse”, ha bromeado.”Es la única vez en la vida que lo vi”.

¿Lo admiré? Por supuesto. Un jugador emblemático, integrante de un equipo inolvidable y construyó el equipo que construyó. Pero que yo me atribuya una relación, que ojalá la hubiera tenido, porque es una persona muy valiosa y que enriquecería la relación con cualquier ser humano”.

“Jugar contra el Barça siempre es maravilloso”

En todo caso, ha querido insistir en la importancia de hablar del encuentro de este sábado, respecto al que ha subrayado que jugar ante el Barça “siempre es maravilloso para cualquier rival, ojalá podamos estar a la altura en lo que a nosotros nos toca”.” Es un sueño, una ilusión. A nadie puede inhibirlo (el Camp Nou), es un desafío difícil. Nunca dirigí ahí”, ha explicado Bielsa, quien ha recordado el partido de la primera vuelta, que acabó en empate.

Sobre aquel encuentro, ha señalado que a su equipo “le costó muchísimo lograr que fuera parejo y haber llegado al final habiendo protagonizado un partido igualado”. “A ese equipo le empatamos y pudimos haberle ganado. Recuerdo aquella actuación como una expresión muy importante del Athletic. Uno aspira a que los jugadores que conduce jueguen cerca de su potencial y ese día sucedió eso”, ha aseverado.

Admira a Barça y Madrid

Asimismo, ha afirmado que no espera que “ninguno de los dos equipos vaya a cambiar su identidad en ninguno de los dos partidos”, en referencia al encuentro de este sábado y la final de Copa que jugarán ambos conjuntos en mayo. Sobre el cansancio que su equipo pueda acumular por el partido de Europa League disputado este jueves, el argentino ha señalado que “nunca se justificarían” en ese motivo, pero que lo que más admira de Barça y Real Madrid es “la familiaridad para competir dos veces por semana con una oposición insuperable”.

“Difícilmente juegan contra equipos que no le opongan su máximo potencial. El Athletic tiene todavía que recorrer fases de desarrollo para adquirir esa facultad”, ha añadido, negando que su equipo vaya a ser “juez de esta Liga” entre Barça y Real Madrid.

El Real Madrid va rumbo a semis

marzo 27th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid encarrila en Chipre los cuartos de final de la Champions con goles de Benzema (2) y Kaka. Mourinho sorprendió de salida con Sahin en el once titular y acertó de lleno con sus cambios. El APOEL, correoso pero sin calidad.

El Madrid pone rumbo a las semifinales de Champions tras un ejercicio repleto de oficio en el que los destellos se hicieron esperar. El equipo blanco dejó los lujos para el Bernabéu y tumbó al APOEL en su casa a base de paciencia, inteligencia y tenacidad. Fue otra versión del Madrid. Tan brillante como la usual. Hizo lo que debía, aunque no disfrutara como en otras noches en la búsqueda de su objetivo. Desgastó al APOEL sin acelerarse con la intención de crear huecos, y cuando logró debilitar sus garras comenzó a minar su moral a base de oportunidades. Hasta que la insistencia trajo los goles. Dos de Benzema y uno de Kaká. Un plan aderezado por una revolución de dos suplentes que permite, de un plumazo, dinamitar a un rival sin maldad y dar más tiempo para pensar en una Liga encarrilada.

El éxito labrado en el último tramo del duelo, con los suplentes al abordo, dividirá a los que piensen que todo consistía en un plan perfectamente ideado por Mourinho y a los que consideren que fue fruto de la simple inercia de una superioridad. Sea como fuere, lo cierto es que Marcelo es más que Coentrao (y a mejor precio), que el Madrid se mueve mejor con un ariete puro que con dos y que obtiene resultados más brillantes cuando es más valiente que reservón. Los cambios introducidos con media hora por delante dieron al Madrid otro brío, sobre todo en el carril izquierdo. Kaká, que entró por Higuaín, fue clave en el centro del 0-1 y en el remate de la sentencia. Marcelo, que sustituyó a la misma hora a Coentrao, fue una pesadilla para sus rivales. El partido exigía entradas por la banda y se echó de menos al brasileño demasiado tiempo. ‘¡Nunca mais!’ El segundo tanto no lo hizo él pero fue suyo. Ellos lideraron una victoria que comenzaba a oler a empate.

Primer tiempo con dominio y sin acierto

El Madrid comenzó su labor de desgaste sabedor de lo que se encontraría. Movió sin prisa aunque a veces sin precisión. A pesar de la falta de continuidad en el juego, llegaron las ocasiones. Özil tuvo una de volea con la derecha. Higuaín otra de cabeza. Y Cristiano una más desde lejos. La distancia desde la que tanto le gusta probar y que tan nervioso pone a los porteros. Sin embargo, fue Benzema el que primero pudo transformar tanto dominio en forma de goles. La jugada la inició Cristiano desde su habitual posición entre líneas. El portugués sobó el balón hasta que Sahin le dobló por la izquierda al espacio creado en el área. Y allí, donde se distinguen los artistas de los peones, marcó las diferencias. Sahin puso de primeras un centro raso y preciso a Karim que éste despejó cuando lo sencillo era machacar a puerta vacía.

El Madrid no se desesperó porque su rival no le inquietó jamás y sabía, como sabíamos todos, que si no murió entonces, ya morirá. Salvo inmolación blanca, el Bernabéu se comería a un equipo tozudo sin más calidad que la necesaria para pasar al campo enemigo. Con esa certeza y tranquilidad encaró el Madrid el reto que se le presentaba. El APOEL nunca llegó al área y para un córner del que disfrutó, lo sacó en corto. Increíble. Ailton, una isla en la delantera, mostró virtudes de espaldas a portería. Pero le faltaron amigos con los que asociarse y centros al área por los que pelear.

Esa superioridad le valió a Sahin, la sorpresa del once, para ir reencontrándose con sensaciones sin estresarse. El turco fue de menos a más y en su primer examen de tronío dejó patente que tiene argumentos futbolísticos para jugar más que entrenar. Empezó tímido y acabó mandón. Únicamente echó en falta más físico y, hasta que Marcelo saltó, se acordó de muchos laterales de más recorrido con los que combinar para poder ir de banda a banda dando apoyos y ofreciendo soluciones.

Marcelo y Kaká al rescate

Ante el empate, urgían soluciones ofensivas, y algunos intuimos que el problema añadido de poner a toda la artillería de inicio desaconsejaba la entrada de cualquier revulsivo: porque sólo podría empeorar el panorama y debido a que el elegido tendría mucho menos gol. Error que nos señala y que encumbra a Mourinho. Lo único que no cambió fue el APOEL, que siguió a lo suyo, sin pegar un pelotazo y queriendo presentarse ante Casillas hilvanando sin saber. El resto, fue una verdadera metamorfosis. Marcelo aportó más nervio y Kaká la necesaria movilidad. Con ellos sobre el campo llegaron los goles y la calma. Benzema en dos ocasiones, una de cabeza y otra a bocajarro, y Kaká dejaron la eliminatoria finiquitada. Un resultado que deja al Bernabéu impaciente de semifinales y que enseña el camino: los mejores, siempre al pasto.

(alfredo matilla – as)

DETALLES

Estadio: GSP de Nicosia

Árbitro: Felix Brych (ALE)

Apoel: Chiotis; Poursaitides, Oliveira (Kaká, m.13), Paulo Jorge, Boaventura; Nuno Morais, Helio Pinto (Solari, m.72), Charalambides, Trickovski, Alexandrou (Sousa, m.46) ; y Ailton

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao (Marcelo, m.63); Khedira, Sahin (Granero, m.84), Özil; Cristiano Ronaldo, Higuain (Kaká, m.63) y Benzema.

Goles: 0-1, m.76: Benzema. 0-2, m.82: Kaká. 0-3, m.90: Benzema.

Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Liga de Campeones, disputado en el GSP de Nicosia lleno, ante la presencia de 23.000 espectadores.

Real Pipita para afianzarse y soñar con el título

marzo 5th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Real Madrid 5 – Espanyol 0.- El Real Madrid se paseó por el Bernabéu y se regaló una goleada contra un Espanyol decepcionante, que no presentó la más mínima oposición y tendió una alfombra roja a los pies del líder de la Liga, que no tuvo la más mínima dificultad para sumar su décima victoria consecutiva. Özil y Kaká aprovecharon la ocasión para lucirse, Cristiano sumó un nuevo tanto para alimentar su insaciable voracidad goleadora, Khedira adornó su trabajo con un gol e Higuaín recuperó la sonrisa con un doblete. Asistió impotente a todo ello Mauricio Pochettino, el gran derrotado de la noche y que continúa sin ganar al Madrid y sin hacerle un gol en sus enfrentamientos.

El Madrid inclinó el campo desde el inicio. Supo interpretar el partido a la perfección, vio con claridad por dónde debía atacar al Espanyol, que dejó al descubierto con demasiada facilidad sus debilidades. El de Pochettino es un equipo con mucho talento, de gusto refinado, pero demasiado endeble y bisoño en defensa. El Madrid salió advertido de ello y obtuvo un alto rendimiento de esa inocencia del rival.

El Espanyol buscó el balón, porque no entiende el fútbol sin él, pero esa enorme virtud, ese tremendo descaro que le ha permitido crecer tanto, esa valentía del rival fue la que terminó abriendo la puerta de la victoria al Madrid.

Calculó mal los riesgos el Espanyol y cayó en la trampa que le tendió el Madrid. Le regaló el balón y permitió con ello que creciera la confianza del Espanyol, que acabó ahogado por su propia filosofía. Lo que se presentaba como una virtud, terminó siendo su gran error. Culpa del propio Espanyol, incapaz de alterar el paso con el que inició el choque, y gran mérito del Madrid, que siempre supo dónde hacer daño. Llevó el Madrid la presión tan arriba, tapó tan bien la conexión entre la defensa y el centro del campo, que los zagueros del Espanyol se encontraron con el balón, pero sin nadie a quien entregárselo para conseguir un juego fluido.

Que se produjera un error en la salida del balón sólo era una cuestión de tiempo. Y llegó a los 24 minutos. Raúl Rodríguez le entregó el balón a Özil, éste combinó al primer toque con Higuaín, que cedió a Cristiano para que marcara ante Casilla.

Lo que ya era un encuentro comodísimo para el Madrid se convirtió a partir de esa acción en un plácido paseo de una hora. Con la moral hecha trizas, atormentado por las dudas de su fútbol y muy exigido físicamente por el rival, el Espanyol no encontró ninguna respuesta para variar el escenario que había dibujado el Madrid. Apenas un disparo desde fuera del área de Coutinho que fue replicado de forma contundente por el Madrid, que anotó un nuevo gol antes de retirarse a los vestuarios.

Lo firmó Khedira llegando desde atrás, en una acción que recordó a ese futbolista que se viste con la camiseta blanca de Alemania. Culminó una triangulación con Özil y Cristiano que hizo saltar por los aires el endeble sistema defensivo del Espanyol. Ese segundo tanto del Madrid bien pudo llegar antes si Teixeira Vitienes hubiera señalado penalti por un derribo de Forlín y Dídac al propio Khedira. Antes del descanso se llevó otro susto el Espanyol, pero un inspirado Casilla, el mejor de su equipo, evitó primero el gol de Higuaín e instantes después el de Cristiano.

El Madrid afrontó el segundo tiempo sin Carvalho, desastroso en todas sus intervenciones, pitado por el Bernabéu y que dejó su sitio a Varane. Cualquier excusa vale para justificar la sustitución, pero lo cierto es que el portugués no estuvo a la altura que exige un partido de Primera División.

Aprovechó el descanso Pochettino para efectuar dos cambios que empeoraron de forma considerable a su equipo. La entrada de Sergio García y Baena por Álvaro y Coutinho ni dotó al Espanyol de más consistencia atrás, ni de la más mínima inspiración en ataque.

Las ocasiones del Madrid se multiplicaron, nacieron casi sin querer y si sólo tres acabaron en gol fue por Kiko Casilla, que se lució en la casa en la que se formó.

Un nuevo despiste del Espanyol lo aprovechó Higuaín para volver a abrazarse con el gol. Golpeó de primeras un buen pase de Kaká, que se benefició de un resbalón de Raúl Rodríguez para robarle el balón y empezar a construir ahí el tercer tanto. La pesadilla de Raúl Rodríguez sólo acabó cuando cedió su sitio a Amat, pero no acabaron ahí los problemas del Espanyol, que aún recibió dos nuevos tantos.

El cuarto llevó la firma de Kaká, que aprovechó el desconcierto del Espanyol para lucirse. Sacó partido de un resbalón de Dídac y culminó la jugada con lo que pareció más un pase a la red que un tiro a puerta. El encargado de completar la goleada fue Higuaín después de una brillante acción de Kaká por la izquierda, con regate de fantasía a Javi López incluido.

No dio para más el choque, salvo para que el Bernabéu dedicara una nueva ovación a Özil y para que el canterano Morata jugara sus primeros minutos esta temporada con el primer equipo.

(oscar garcía – as.com)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité Cántabro)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Carvalho (Varane, min. 45), Marcelo; Khedira, Xabi Alonso; Özil (Callejón, min. 67), Kaká, Cristiano Ronaldo; e Higuaín (Morata, min. 81).

Espanyol: Casilla; Javi López, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Dídac; Forlín, Romaric; Weiss, Verdú, Coutinho (Sergio García, min. 45); y Álvaro (Baena, min. 45).

Goles: 1-0, min. 23: Cristiano Ronaldo; 2-0, min. 38: Khedira. 3-0, min. 47: Higuaín. 4-0, min. 66: Kaká. 5-0, min. 78: Higuaín.

Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo sexta jornada del campeonato nacional de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 77.000 espectadores.

Real Madrid con “clasificación congelada”

febrero 21st, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

CSKA Moscú 1 – Real Madrid 1.- Un gol de Wernbloom en el tiempo añadido desactiva el tanto de Cristiano en la primera parte. Benzema se tuvo que ir lesionado en el minuto 12. Fracaso de Coentrao como lateral izquierdo.

El Real Madrid regresó a la Liga de Campeones con su versión más pragmática. Interpretó el compromiso con solvencia hasta la última jugada, hasta que Fabio Coentrao, un lastre para el Madrid durante toda la noche, cometió una falta por mano absurda y permitió que Wernbloom batiera a Casillas después de aprovechar un despeje nefasto de Arbeloa y diera esperanzas al CSKA en una eliminatoria que el Madrid no supo dejar cerrada cuando debió hacerlo. Un nuevo gol recibido en el saque de una falta, un nuevo fallo de concentración. Un error que se repite una y otra vez y para el que Mourinho, de momento, no encuentra respuesta. No obstante, ese gol no debería ser más que una anécdota en esta eliminatoria que deberían superar los españoles salvo descalabro monumental en el Bernabéu.

Hay que entender el empate como un accidente, pero como un accidente que se pudo evitar. Hasta entonces, el Madrid ni sufrió ni había visto peligrar un triunfo que creía asegurado. Llámenlo exceso de confianza o falta de concentración. Todo vale.

El frío y el césped artificial se presentaban como los principales enemigos de este partido, mucho más molestos que un CSKA falto de rodaje y de ideas. Una vez adaptado a una temperatura bajo cero y al particular bote del balón, el Madrid manejó la situación a su antojo, con una autoridad que esta vez no se la dio el juego, sino el enorme respeto que infunde en el rival y su indiscutible superioridad física.

El panorama lo terminó de aclarar Cristiano con la inestimable ayuda de Higuaín, que se inventó una jugada de gol donde había muerto un ataque de su equipo. Lo que se había presentado como un viaje infernal, con grave riesgo de congelaciones físicas y anímicas, el Madrid lo convirtió en un trámite, en una excursión aburrida hasta que Coentrao facilitó el ya comentado empate de Wernbloom.

No se vio la versión más lucida del Madrid, ni más lúcida, pero el equipo de Mourinho había sabido manejar el partido con solvencia. Puso las bases de ese dominio en su sólido orden táctico, que sólo perdió en la última acción a balón parado, y utilizó el balón más que para crear, para distraer al CSKA y disuadirlo de cualquier aventura cerca de Casillas, que hasta el remate de Wernbloom había pasado una noche sin más preocupación que la de mantener el calor en su cuerpo.

El Madrid no se recreó esta vez en el toque, pero cuando enlazó tres pases seguidos dejó al aire todas las carencias del CSKA. El termómetro a bajo cero era su gran aliado, un argumento que se reveló tan débil como insuficiente para mantener cualquier tipo de conversación futbolística del Madrid, cuya autoridad fue incapaz de discutir el equipo ruso, claramente inferior en el juego y en lo táctico.

Costó encontrar un dueño para el partido. El CSKA no tenía el menor interés, ni la capacidad, por llevar el mando y el Real Madrid tardó en hallar su sitio, pero cuando cogió temperatura ya no dejó de mandar. Sin grandes alardes, pero sin sufrir. Los rusos, faltos de rodaje y lejos de su mejor forma física, se protegieron atrás, arropando a Chepchugov. Lo fiaron todo a la velocidad de Musa y Tosic en la bandas y al talento de Dzagoev y Doumbia. Fueron respuestas tan eléctricas como aisladas, que apenas asustaron a Casillas. Sólo un disparo de Dzagoev provocó cierta inquietud en el primer tiempo. En el segundo, sólo una aislada aparición de Musa nos recordó que el Madrid había viajado con portero.

El encuentro se desarrolló lejos del área del Madrid, todo se ventiló en el centro del campo, por el que se perdió Khedira, y por la zonda del campo que pisó Cristiano, mucho más enchufado que Özil y Callejón, dormidos en la primera parte y que sólo se activaron en la segunda. Acabaron sustituidos por Albiol, que volvió a sentirse futbolista aunque sólo fuera por unos minutos, y por Kaká.

Fue Cristiano el encargo de traducir en gol el mando del Madrid, aunque la culpa fue de Higuaín. El argentino le robó el balón al despistado Vasili Berezutski, se lo cedió a Coentrao y el mal centro de éste lo acabó convirtiendo en gol Cristiano después de un despeje todavía peor de Tosic. El reloj se acercaba a la media hora y ahí se acabó lo más parecido a un partido. La hora restante no fue más que un trámite manejado con oficio por el Madrid hasta la última acción del choque, cuando derribó todo lo construido hasta entonces.

Con todo, el gol encajado no fue la peor noticia para el Madrid, que perdió a Benzema a los doce minutos. Se lesionó en lo que pareció un problema muscular en el primer tiro a puerta de su equipo. Más grave para el Madrid es perder al francés que conceder un empate en una eliminatoria que debería superar sin problemas. (as)

DETALLES

Estadio olímpico Luzhnikí

Árbitro: Bjorn Kuipers (HOL)

CSKA Moscú: Chepchugov; Shénnikov, V. Berezutsky, Ignashévich, A. Berezutsky; Aldonin (Honda, m.67), Wernbloom; Dzagóev, Tosic (Necid, m.82), Musa (Oliseh, m.63); y Doumbia.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Özil (Albiol, m.84), Callejón (Kaká, m.75), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Higuaín, m.15).

Goles: 0-1, m.28: Cristiano Ronaldo. 1-1, m.93: Wernbloom.

Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio olímpico Luzhnikí ante 70.000 espectadores (casi lleno). Los aficionados rusos lanzaron desde uno de los fondos varias bengalas en los primeros minutos que cayeron el terreno de juego cerca del portería defendida por Casillas.

NAPOLES 3 – CHELSEA 1

Lavezzi, que nunca había hecho un gol en Champions League, le metió dos al Chelsea por la ida de los octavos. Así, el Napoli, que empezó perdiendo por Mata, ganó 3-1 (Cavani metió el restante) y sueña con clasificar.

Hat trick de Messi, doblete de Cristiano, 5 puntos

enero 23rd, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Golearon Real Madrid y Barza; Lio Messi se mandó otro hat-trick; Ronaldo Cristiano un doblete. Todo igual, 5 puntos de ventaja Real.

Messi jamás se rinde. Aunque el Madrid ahora le mire por el retrovisor con partido y medio de ventaja. Los retos le motivan. Y éste de remontar a su máximo adversario contra las estadísticas le pone como nada y como nadie. En el diccionario del argentino no cabe la palabra rendición. Primero cobró protagonismo con un cabezazo prodigioso que valió para rescatar al Barça en Málaga en pleno incendio, cuando más de uno ya veía que el campeonato se evaporaba definitivamente por la mordiente de su adversario. Y luego le dio la puntilla con una jugada de esas que tiene patentadas de conducción y eslalon a la par, aderezada esta vez con una finalización sutil pero esquinada. Con ambas acciones decisivas quiso dejar claro que su equipo ve la cuesta de enero empinada hacia abajo y que su hambre de títulos aún no está saciada.

‘La Pulga’, en otro recital de amor propio, respondió con un remate imperial la triple amenaza de Isco a Valdés: desde lejos, en un córner y de rechace. Porque ésa es otra. Si Messi es la bandera del equipo culé, el portero es su mástil. La participación de Víctor, que regresaba al once después de los minutos de ‘gloria’ de Pinto en el Bernabéu, además de milagrosa, llegó en el momento más necesario. Con cero a cero. Sus paradas frenaron el ímpetu del Málaga y despertaron del letargo al Barça, cuya presión no estaba siendo coordinada con eficacia. Esa resurrección posibilitó la mejoría azulgrana y su habitual dominio en el juego. El gol sólo sería cuestión de tiempo.

Y llegó en otra jugada ‘made in Barça’. Toque por el centro entre Messi e Iniesta, apertura a banda en busca de Adriano, centro preciso y llegada masiva. La rosca desde el costado fue exquisita pero del remate sería justo decir que fue inolvidable. A una asistencia tan suave y elevada no se puede rematar con más fuerza y estilo con tan pocos centímetros y desde el punto de penalti. Era el primer gol de Messi de cabeza en Liga. Pero mereció la pena la espera. El resto del partido fue un mero adorno.

El Málaga, de más a menos

El Málaga salió fiel a las previsiones de Pellegrini. No sólo presionó y ahogó la salida del balón del Barça, sino que además le arrebató la posesión por momentos. Su plan de salida fue robar y salir con velocidad al espacio. Y la estrategia le funcionó en el primer tramo del encuentro. Cazorla se sentía cómodo como propulsor del ataque, y Eliseu e Isco como velocistas a la espalda. Sólo faltó el empuje y la recuperación de Toulalan para mantener esa idea de juego durante más tiempo y con más regularidad. Tuvo sus opciones de sorprender al Barça. Y las desperdició. Aún le queda experiencia y le sobran años en algunas demarcaciones para estar a la altura de su presupuesto.

Guardiola, por su parte, si modificó lo esperado. En la previa avisó que para seguir con vida tendría que apostar por los mejores y, sin embargo, dejó a Puyol, Xavi y Cesc en el banquillo. El trío de pilares no jugó ni un solo minuto. Sus sustitutos, Mascherano, Thiago y Adriano, brillaron como suelen, pero el Barça notó peligrosamente en ese arranque la ausencia de Xavi. El mediocentro demostró una vez más (y ya van…) que no sólo es la brújula en el origen del juego ofensivo, sino también la precisión en el último pase. Quizás, por esa importante falta de visión de juego en esos minutos, a Alexis le costó calentar más tiempo del esperado.

Si el Barça logró irse al descanso con ventaja, en la reanudación encontró el premio que buscaba para poder ir pensando en el Clásico del miércoles con más antelación de la que intuía. En el 48′, la primera aproximación del Barça al área sirvió para que Thiago avasallara a Caballero con dos disparos envenenados y para que Alexis le machacara en el último de los rechaces. Ahí murió el partido. Y desde ese momento comenzó el carrusel de dosificaciones. Alexis e Iniesta comenzaron a pensar en el Madrid desde la ducha.

Messi no se cansa

Messi también pudo desconectar e iniciar el trabajo de recuperación en el mismo césped de La Rosaleda pero su único descanso llega cuando consigue hat-tricks, en el momento que rompe más cinturas de las que se pueden o cuando supera con sus regates recuerdos que creíamos insuperables. El tercer gol del partido, el segundo de su cuenta, resume lo que les digo. Volvió a correr hacia la portería como si lo fueran a prohibir, dejó atrás adversarios de un plumazo y cuando pudo, con Caballero empequeñeciendo la portería, la puso lejos de sus garras con un toque de interior conmovedor.

Después probó la suerte de las faltas. Y también demostró que él no golpea. Acaricia. Envió una falta directa al larguero. Y para rematar la faena se despidió con otra jugada maradoniana en la que el Málaga se dio cuenta que ésa no era su guerra, al mismo tiempo que recordó al barcelonismo que mientras él quiera habrá alegrías.

Rondón quiso amargarle la fiesta. Primero con el tanto de la honra y, después, con otro aviso en una llegada cargada de raza. Revolución a la que también se unió Seba. Sin embargo, todo estaba ya decidido. Messi volvió a pedir el balón, lo durmió como sólo él sabe y, tras el pitido final del colegiado, se apropió de él, se marchó al vestuario dándole toques en busca de la firma de sus compañeros para que descanse en una vitrina repleta de trofeos. Un museo, que al paso que va la burra, va a tener que ir ampliando.

DETALLES

Estadio de La Rosaleda, en Málaga

Árbitro: Undiano Mallenco (Colegio Navarro)

Málaga: Caballero; Gámez, Demichelis, Mathijsen, Monreal;Cazorla (Recio, m. 78), Maresca (Rondón, m. 60), Camacho, Eliseu; Isco y Van Nistelrooy (Sebastián Fernández, m. 60).

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Piqué, Abidal;Thiago Alcántara, Busquets, Adriano (Dos Santos, m. 67), Iniesta (Pedro, m. 73); Messi y Alexis Sánchez (Cuenca, m. 64).

Goles: 0-1, M. 32: Messi. 0-2, M. 47: Alexis Sánchez. 0-3, M. 50: Messi. 0-4, M. 81: Messi. 1-4; M. 85: Rondón.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante 30.000 espectadores.

REAL DOBLETE DE RONALDO

El Real Madrid regresó a la Liga, el escenario en el que muestra esa personalidad arrolladora con la que ha construido su historia y en el que se libera de los complejos tácticos que le llegan desde el banquillo en otros escenarios. El regreso a la normalidad no fue sencillo, pese a la enorme distancia que reflejó el marcador, y para llegar a la victoria el Madrid debió superar su propio desequilibrio y a un descarado Athletic, un equipo sobre el que Marcelo Bielsa ha impreso su personalísimo sello y al que da gusto ver jugar. Muy bien posicionado, siempre tuvo el balón como referencia y lo movió con criterio cuando dispuso de él, que fueron muchos minutos. Si se fue de vacío del Bernabéu fue por esa legendaria pegada del Madrid, que aprovechó las ocasiones que el Athletic perdonó. Y por la torpeza de Iturraspe, que con su inocente penalti liberó al Madrid de las dudas que le dominaron durante todo el primer tiempo y provocó la lluvia posterior de goles que ahogó cualquier ilusión de los vascos.

De inicio se vio a un Madrid con una actitud bien diferente al de la Copa. No rehuyó la posesión del balón y, como indica su ancestral costumbre, salió decidido a vivir más tiempo en el campo del rival que en el propio. Supo levantarse después de recibir el golpe que supuso el gol de Llorente y cuando el viento empezó a soplar de cara logró manejar la situación y no sólo salir indemne del trance, sino acabar goleando. Una goleada que no supone nada en la Liga, porque es una más en este torneo, pero que quizá sí ayuda a que el Madrid recomponga esa figura que tan maltrecha quedó en su duelo con el Barça.

La alineación ya indicó el camino por el que avanzaría el Madrid. La presencia de Granero junto a Xabi Alonso fue algo más que una pista. Como ver a Marcelo de nuevo en su lateral izquierdo. Sin experimentos se vio a un Madrid más reconocible, pese al desequilibrio que se vio en su centro del campo y que le condicionó mientras el duelo estuvo abierto. En el primer tiempo ignoró por sistema la banda que no pisó Cristiano. El portugués comenzó en la izquierda, dejando la derecha a Özil, cuya tendencia natural a irse al centro dejó cojo al equipo en un costado y formó un atasco por el centro junto a Kaká. Las consecuencias las pagaron los laterales, Arbeloa y Marcelo, incapaces de contener todo el caudal de fútbol que les llegó.

El Athletic presionó la salida del balón, tratando de ahogar la circulación en el centro del campo y obligando a que la responsabilidad de empezar a construir los ataques la asumieran los defensas. La apuesta descarada de los visitantes tuvo su premio cuando el reloj se acercaba al cuarto de hora. Fernando Llorente hizo que el público se removiera de sus asientos con un gol que desnudó todas las deficiencias defensivas del Madrid. Fue un magnífico contragolpe iniciado en un saque con la mano de Iraizoz y que culminó el delantero internacional a pase de Javi Martínez, convertido en improvisado extremo derecho. Todo el sistema defensivo del Madrid saltó por los aires en esa acción. El vacío dejado por Marcelo en el lateral izquierdo lo aprovechó Javi Martínez y por el enorme agujero creado entre Varane y Arbeloa entró Llorente para marcar.

Perdonó unos minutos después De Marcos el segundo, aunque más claro todavía fue después el error de Llorente, que solo ante Casillas mandó el balón fuera. La respuesta del Madrid fue contundente. Cuatro goles. Unos consecuencia de su juego, otros de los errores ajenos y todos nacidos de la búsqueda constante de la victoria por parte del Madrid.

Igualó Marcelo después de una combinación entre Özil, Cristiano, Benzema y el propio brasileño. Marcelo alborota los partidos y de esa influencia siempre sale algo, habitualmente beneficioso para el Madrid, como ese gol, aunque por el camino deja errores defensivos que no termina de corregir.

Nada más salir de los vestuarios Iturraspe derribó a Kaká dentro del área y Cristiano transformó el penalti. Fue una acción que marcó el devenir posterior del encuentro y arruinó todo lo bueno hecho hasta entonces por el Athletic, que no se arrugó, continuó jugando de la única forma que sabe y que terminó pagando su atrevimiento recibiendo dos nuevos goles. Para entonces, Toquero ya había sustituido a Llorente e Ibai Gómez a Amorebieta, un movimiento que desplazó a De Marcos hasta el lateral izquierdo, en una maniobra que tendría consecuencias posteriores.

Fue en el minuto 65, cuando, después de una acción eléctrica del Madrid, De Marcos derribó a Özil dentro del área. Mateu Lahoz señaló penalti y no dio validez al gol de Benzema. Cristiano transformó desde los once metros. La goleada la completó Callejón, sustituto de Kaká, cuando el partido agonizaba.

Entre medias, Higuaín y Lass habían reemplazado a Benzema y Granero y Mateu decidió no pitar penalti en un claro derribo de Ramos a Ibai Gómez. Hubiera supuesto la segunda amarilla para el central, que salvo en esa acción estuvo impecable en toda la noche.

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz, del Comité Valenciano

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Ramos, Varane, Marcelo; Granero (Lass, m.73), Xabi Alonso, Özil; Kaká (Callejón, m.78), Cristiano y Benzema (Higuaín, m.67).

Athletic: Iraizoz; Iraola, Javi Martinez, San Jose, Amorebieta (Ibai, m.61); Iturraspe, Herrera, De Marcos; Susaeta (Iñigo Pérez, m.67), Llorente (Toquero, m.61) y Muniain.

Goles: 0-1, m.13: Llorente; 1-1, m.25: Marcelo. 2-1, m.47: Cristiano, de penalti. 3-1, m.67: Cristiano, de penalti. 4-1, m.85: Callejón.

Expulsados: De Marcos (m.67), Ronaldo (m.29), Sergio Ramos (m.56).

Incidencias: encuentro de la primera jornada, aplazada en su día, de la Liga BBVA, disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante 75.000 espectadores. (as)