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Hat trick de Messi, doblete de Cristiano, 5 puntos

enero 23rd, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Golearon Real Madrid y Barza; Lio Messi se mandó otro hat-trick; Ronaldo Cristiano un doblete. Todo igual, 5 puntos de ventaja Real.

Messi jamás se rinde. Aunque el Madrid ahora le mire por el retrovisor con partido y medio de ventaja. Los retos le motivan. Y éste de remontar a su máximo adversario contra las estadísticas le pone como nada y como nadie. En el diccionario del argentino no cabe la palabra rendición. Primero cobró protagonismo con un cabezazo prodigioso que valió para rescatar al Barça en Málaga en pleno incendio, cuando más de uno ya veía que el campeonato se evaporaba definitivamente por la mordiente de su adversario. Y luego le dio la puntilla con una jugada de esas que tiene patentadas de conducción y eslalon a la par, aderezada esta vez con una finalización sutil pero esquinada. Con ambas acciones decisivas quiso dejar claro que su equipo ve la cuesta de enero empinada hacia abajo y que su hambre de títulos aún no está saciada.

‘La Pulga’, en otro recital de amor propio, respondió con un remate imperial la triple amenaza de Isco a Valdés: desde lejos, en un córner y de rechace. Porque ésa es otra. Si Messi es la bandera del equipo culé, el portero es su mástil. La participación de Víctor, que regresaba al once después de los minutos de ‘gloria’ de Pinto en el Bernabéu, además de milagrosa, llegó en el momento más necesario. Con cero a cero. Sus paradas frenaron el ímpetu del Málaga y despertaron del letargo al Barça, cuya presión no estaba siendo coordinada con eficacia. Esa resurrección posibilitó la mejoría azulgrana y su habitual dominio en el juego. El gol sólo sería cuestión de tiempo.

Y llegó en otra jugada ‘made in Barça’. Toque por el centro entre Messi e Iniesta, apertura a banda en busca de Adriano, centro preciso y llegada masiva. La rosca desde el costado fue exquisita pero del remate sería justo decir que fue inolvidable. A una asistencia tan suave y elevada no se puede rematar con más fuerza y estilo con tan pocos centímetros y desde el punto de penalti. Era el primer gol de Messi de cabeza en Liga. Pero mereció la pena la espera. El resto del partido fue un mero adorno.

El Málaga, de más a menos

El Málaga salió fiel a las previsiones de Pellegrini. No sólo presionó y ahogó la salida del balón del Barça, sino que además le arrebató la posesión por momentos. Su plan de salida fue robar y salir con velocidad al espacio. Y la estrategia le funcionó en el primer tramo del encuentro. Cazorla se sentía cómodo como propulsor del ataque, y Eliseu e Isco como velocistas a la espalda. Sólo faltó el empuje y la recuperación de Toulalan para mantener esa idea de juego durante más tiempo y con más regularidad. Tuvo sus opciones de sorprender al Barça. Y las desperdició. Aún le queda experiencia y le sobran años en algunas demarcaciones para estar a la altura de su presupuesto.

Guardiola, por su parte, si modificó lo esperado. En la previa avisó que para seguir con vida tendría que apostar por los mejores y, sin embargo, dejó a Puyol, Xavi y Cesc en el banquillo. El trío de pilares no jugó ni un solo minuto. Sus sustitutos, Mascherano, Thiago y Adriano, brillaron como suelen, pero el Barça notó peligrosamente en ese arranque la ausencia de Xavi. El mediocentro demostró una vez más (y ya van…) que no sólo es la brújula en el origen del juego ofensivo, sino también la precisión en el último pase. Quizás, por esa importante falta de visión de juego en esos minutos, a Alexis le costó calentar más tiempo del esperado.

Si el Barça logró irse al descanso con ventaja, en la reanudación encontró el premio que buscaba para poder ir pensando en el Clásico del miércoles con más antelación de la que intuía. En el 48′, la primera aproximación del Barça al área sirvió para que Thiago avasallara a Caballero con dos disparos envenenados y para que Alexis le machacara en el último de los rechaces. Ahí murió el partido. Y desde ese momento comenzó el carrusel de dosificaciones. Alexis e Iniesta comenzaron a pensar en el Madrid desde la ducha.

Messi no se cansa

Messi también pudo desconectar e iniciar el trabajo de recuperación en el mismo césped de La Rosaleda pero su único descanso llega cuando consigue hat-tricks, en el momento que rompe más cinturas de las que se pueden o cuando supera con sus regates recuerdos que creíamos insuperables. El tercer gol del partido, el segundo de su cuenta, resume lo que les digo. Volvió a correr hacia la portería como si lo fueran a prohibir, dejó atrás adversarios de un plumazo y cuando pudo, con Caballero empequeñeciendo la portería, la puso lejos de sus garras con un toque de interior conmovedor.

Después probó la suerte de las faltas. Y también demostró que él no golpea. Acaricia. Envió una falta directa al larguero. Y para rematar la faena se despidió con otra jugada maradoniana en la que el Málaga se dio cuenta que ésa no era su guerra, al mismo tiempo que recordó al barcelonismo que mientras él quiera habrá alegrías.

Rondón quiso amargarle la fiesta. Primero con el tanto de la honra y, después, con otro aviso en una llegada cargada de raza. Revolución a la que también se unió Seba. Sin embargo, todo estaba ya decidido. Messi volvió a pedir el balón, lo durmió como sólo él sabe y, tras el pitido final del colegiado, se apropió de él, se marchó al vestuario dándole toques en busca de la firma de sus compañeros para que descanse en una vitrina repleta de trofeos. Un museo, que al paso que va la burra, va a tener que ir ampliando.

DETALLES

Estadio de La Rosaleda, en Málaga

Árbitro: Undiano Mallenco (Colegio Navarro)

Málaga: Caballero; Gámez, Demichelis, Mathijsen, Monreal;Cazorla (Recio, m. 78), Maresca (Rondón, m. 60), Camacho, Eliseu; Isco y Van Nistelrooy (Sebastián Fernández, m. 60).

Barcelona: Valdés; Alves, Mascherano, Piqué, Abidal;Thiago Alcántara, Busquets, Adriano (Dos Santos, m. 67), Iniesta (Pedro, m. 73); Messi y Alexis Sánchez (Cuenca, m. 64).

Goles: 0-1, M. 32: Messi. 0-2, M. 47: Alexis Sánchez. 0-3, M. 50: Messi. 0-4, M. 81: Messi. 1-4; M. 85: Rondón.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de Liga de Primera División diputado en el estadio de La Rosaleda ante 30.000 espectadores.

REAL DOBLETE DE RONALDO

El Real Madrid regresó a la Liga, el escenario en el que muestra esa personalidad arrolladora con la que ha construido su historia y en el que se libera de los complejos tácticos que le llegan desde el banquillo en otros escenarios. El regreso a la normalidad no fue sencillo, pese a la enorme distancia que reflejó el marcador, y para llegar a la victoria el Madrid debió superar su propio desequilibrio y a un descarado Athletic, un equipo sobre el que Marcelo Bielsa ha impreso su personalísimo sello y al que da gusto ver jugar. Muy bien posicionado, siempre tuvo el balón como referencia y lo movió con criterio cuando dispuso de él, que fueron muchos minutos. Si se fue de vacío del Bernabéu fue por esa legendaria pegada del Madrid, que aprovechó las ocasiones que el Athletic perdonó. Y por la torpeza de Iturraspe, que con su inocente penalti liberó al Madrid de las dudas que le dominaron durante todo el primer tiempo y provocó la lluvia posterior de goles que ahogó cualquier ilusión de los vascos.

De inicio se vio a un Madrid con una actitud bien diferente al de la Copa. No rehuyó la posesión del balón y, como indica su ancestral costumbre, salió decidido a vivir más tiempo en el campo del rival que en el propio. Supo levantarse después de recibir el golpe que supuso el gol de Llorente y cuando el viento empezó a soplar de cara logró manejar la situación y no sólo salir indemne del trance, sino acabar goleando. Una goleada que no supone nada en la Liga, porque es una más en este torneo, pero que quizá sí ayuda a que el Madrid recomponga esa figura que tan maltrecha quedó en su duelo con el Barça.

La alineación ya indicó el camino por el que avanzaría el Madrid. La presencia de Granero junto a Xabi Alonso fue algo más que una pista. Como ver a Marcelo de nuevo en su lateral izquierdo. Sin experimentos se vio a un Madrid más reconocible, pese al desequilibrio que se vio en su centro del campo y que le condicionó mientras el duelo estuvo abierto. En el primer tiempo ignoró por sistema la banda que no pisó Cristiano. El portugués comenzó en la izquierda, dejando la derecha a Özil, cuya tendencia natural a irse al centro dejó cojo al equipo en un costado y formó un atasco por el centro junto a Kaká. Las consecuencias las pagaron los laterales, Arbeloa y Marcelo, incapaces de contener todo el caudal de fútbol que les llegó.

El Athletic presionó la salida del balón, tratando de ahogar la circulación en el centro del campo y obligando a que la responsabilidad de empezar a construir los ataques la asumieran los defensas. La apuesta descarada de los visitantes tuvo su premio cuando el reloj se acercaba al cuarto de hora. Fernando Llorente hizo que el público se removiera de sus asientos con un gol que desnudó todas las deficiencias defensivas del Madrid. Fue un magnífico contragolpe iniciado en un saque con la mano de Iraizoz y que culminó el delantero internacional a pase de Javi Martínez, convertido en improvisado extremo derecho. Todo el sistema defensivo del Madrid saltó por los aires en esa acción. El vacío dejado por Marcelo en el lateral izquierdo lo aprovechó Javi Martínez y por el enorme agujero creado entre Varane y Arbeloa entró Llorente para marcar.

Perdonó unos minutos después De Marcos el segundo, aunque más claro todavía fue después el error de Llorente, que solo ante Casillas mandó el balón fuera. La respuesta del Madrid fue contundente. Cuatro goles. Unos consecuencia de su juego, otros de los errores ajenos y todos nacidos de la búsqueda constante de la victoria por parte del Madrid.

Igualó Marcelo después de una combinación entre Özil, Cristiano, Benzema y el propio brasileño. Marcelo alborota los partidos y de esa influencia siempre sale algo, habitualmente beneficioso para el Madrid, como ese gol, aunque por el camino deja errores defensivos que no termina de corregir.

Nada más salir de los vestuarios Iturraspe derribó a Kaká dentro del área y Cristiano transformó el penalti. Fue una acción que marcó el devenir posterior del encuentro y arruinó todo lo bueno hecho hasta entonces por el Athletic, que no se arrugó, continuó jugando de la única forma que sabe y que terminó pagando su atrevimiento recibiendo dos nuevos goles. Para entonces, Toquero ya había sustituido a Llorente e Ibai Gómez a Amorebieta, un movimiento que desplazó a De Marcos hasta el lateral izquierdo, en una maniobra que tendría consecuencias posteriores.

Fue en el minuto 65, cuando, después de una acción eléctrica del Madrid, De Marcos derribó a Özil dentro del área. Mateu Lahoz señaló penalti y no dio validez al gol de Benzema. Cristiano transformó desde los once metros. La goleada la completó Callejón, sustituto de Kaká, cuando el partido agonizaba.

Entre medias, Higuaín y Lass habían reemplazado a Benzema y Granero y Mateu decidió no pitar penalti en un claro derribo de Ramos a Ibai Gómez. Hubiera supuesto la segunda amarilla para el central, que salvo en esa acción estuvo impecable en toda la noche.

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz, del Comité Valenciano

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Ramos, Varane, Marcelo; Granero (Lass, m.73), Xabi Alonso, Özil; Kaká (Callejón, m.78), Cristiano y Benzema (Higuaín, m.67).

Athletic: Iraizoz; Iraola, Javi Martinez, San Jose, Amorebieta (Ibai, m.61); Iturraspe, Herrera, De Marcos; Susaeta (Iñigo Pérez, m.67), Llorente (Toquero, m.61) y Muniain.

Goles: 0-1, m.13: Llorente; 1-1, m.25: Marcelo. 2-1, m.47: Cristiano, de penalti. 3-1, m.67: Cristiano, de penalti. 4-1, m.85: Callejón.

Expulsados: De Marcos (m.67), Ronaldo (m.29), Sergio Ramos (m.56).

Incidencias: encuentro de la primera jornada, aplazada en su día, de la Liga BBVA, disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante 75.000 espectadores. (as)

Barza perdía 0-1, ganó 1-2; sigue siendo el Rey

enero 18th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Barcelona se impuso en el partido de ida de cuartos de la Copa del Rey en el Santiago Bernabéu gracias a los goles de dos defensas, Puyol y Abidal.

Cristiano había adelantado al Madrid. La polémica alineación de Mourinho con Altintop y Carvalho en defensa y Pepe en la media tampoco resultó.

Nada cambia. El Barcelona ganó ayer su quinto Clásico de los últimos nueve (tres empates y una derrota) y suma su séptimo partido sin perder en el Bernabéu (cinco victorias). El fracaso de Mourinho es indiscutible en la que fue su primera misión al fichar por el Real Madrid: ganar al Barcelona, terminar con su dominio y atajar su excelencia. La exigencia de títulos venía después, no antes.

La derrota se produjo, además, de la peor forma posible. Después de probarlo todo contra el Barça, atacar y defender, Mourinho se inclinó por replegarse de nuevo, despreciando las virtudes de sus jugadores más talentosos y el apoyo del Bernabéu. Nada le salvó ayer. El 1-0 del descanso, su mayor conquista en el partido, fue mentira, aunque esa mentira consolara a no pocos madridistas, confundidos por su maniqueo discurso.

La razón es que la primera parte fue el mundo según Mourinho. Sencillamente ocurrió lo que había planeado. Regalar el balón al Barcelona y buscar una contra. La cazó Cristiano, seguramente como también estaba programado. Su remate, aunque seco y duro, dejó en evidencia a Pinto, que pareció lento de reflejos. A los diez minutos, el Madrid ya tenía el objetivo cumplido. Mourinho también: ser como el Inter, aquel Inter que eliminó al Barcelona de la Champions y propició su fichaje por el Madrid.

De hecho, la alineación inicial había sido plenamente interista y profundamente mourinhista. El once era tan innovador que resultaba provocador. O viceversa. Mejor viceversa. Jugaban sus favoritos, los cuatro portugueses de la plantilla, incluido Carvalho, que no disputaba un partido desde el 27 de septiembre. La ocurrencia más extravagante fue colocar a Altintop en el lateral derecho, trendingtopic en Twitter en competencia con el actor Rob Lowe. El turco sólo había sido titular en los partidos contra la Ponferradina. A grandes rasgos, y a excepción de Xabi (primera víctima del sistema, después Marcelo y Özil), el equipo se dividía entre forzudos y delanteros.

Plan. El modo de frenar al Barça fue menos novedoso: adelantar la defensa y reducir el espacio de juego a una franja militarizada de 30 metros. El resultado es que el equipo de Guardiola tuvo la pelota, pero no encontró el fútbol. Su obsesión por explotar la banda de Altintop (unas veces acertado y otras cómico) le hizo demasiado previsible, incluso repetitivo. Aunque tal vez el análisis más sencillo es que Messi apenas se dejó ver en ese tramo. Sólo se le recuerda un buen zurdazo que sacó Casillas en los terrenos de Zamora. Poco antes, Alexis había cabeceado a la escuadra en desigual pelea con Ramos y Carvalho.

Los explosivos contragolpes blancos recordaban a las jugadas de ataque del fútbol americano, lo que no es mucho decir. La cosa se reduce a que el lanzador (quarterback) conecte con el receptor (gamo). Para ello, extrapolado al Madrid, sólo es necesario que el dominio rival no ruborice ni al estadio ni a los jugadores propios. Contra el toque, la confusión y el choque. Los cascos.

Perversión. La amarilla a Pepe a los 20 minutos volvió a revelar la perversión en la estrategia de Mourinho. Su táctica no es sólo defensiva, hecho que ya traiciona la historia del Madrid: además resulta violenta y, en muchos momentos, deleznable. Además de la tarjeta que vio por pisar a Busquets, Pepe, emulando al toro Ratón, se pasó el partido con maldades que sistemáticamente descubría al mundo la cámara ultralenta a 600 fotogramas por segundo. Alguien en ese club debería entender que estas mezquindades no hacen sino abrillantar la virtud del Barcelona. Lo digo con verdadera pesadumbre: se hace difícil ser del Madrid si no te sostienen varias generaciones.

En la segunda mitad no tardó en confirmarse la mejoría del Barcelona. También esto lo hemos visto más veces. El plan de Mourinho, además de feo, es inútil. La presión no resiste 45 minutos y el Barcelona tampoco. El equipo que ha ganado 22 partidos esta temporada modifica patéticamente su fisonomía cuando se enfrenta al Barça, el rival al que vino a ganar Mourinho. Ya no sirve de disculpa la excelencia del Barcelona. En su segunda temporada, el Madrid es la imagen de su entrenador (y mánager), que tiene los jugadores que quiere.

Puyol empató al poco de la reanudación con un gol que recordó al que marcó a Alemania en el Mundial. Desde entonces mandó el Barça, abrumadoramente. Y se incrementó la dureza del Madrid, hasta el bochorno.

Después de un palo y un cabezazo de Busquets, Abidal consiguió el segundo tanto, gracias a un magnífico pase de Messi a la espalda del muro madridista. Özil y Callejón ya estaban sobre el campo, pero sólo para compartir el desconcierto. Granero entró en el 79′ para culminar el disimulo del técnico. Luego prosiguió. Mala suerte. Error defensivo en el gol de Puyol. Nada cambia.

El duroCarvalho: Fue amonestado por una fea patada a Messi en el 86′ y se la jugó en el 89′ en una entrada a Adriano.

El dandyIniesta: Muy activo por la izquierda, le hizo la vida imposible a Altintop. Mandó un balón al travesaño en el 54′.

 
¡Vaya día!

Pepe: Volvió a estar descontrolado y culminó su mal día con el pisotón a Messi. Mou le cambió en el 79′.

El crackXavi: Dio un recital de pases peligrosos y sacó con maestría el córner directo a la cabeza de Puyol en el 1-1 culé. (as)

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Muñíz Fernández (comité asturiano)

Real Madrid: Casillas; Altintop, Sergio Ramos, Carvalho, Coentrao; Pepe (Granero, m.80), Xabi Alonso, Lass (Özil, m.66); Higuaín (Callejón, m.66), Cristiano Ronaldo y Benzema.

Barcelona: Pinto; Álves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi (Thiago, m.86), Iniesta; Cesc (Cuenca, m.88), Messi y Alexis (Adriano, m.82).

Goles: 1-0, m.11: Cristiano. 1-1, m.49: Puyol. 1-2, m.76: Abidal.

Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno, con la presencia de 83.500 espectadores.

Real remontada; el Madrid perdía 0-2, ganó 3-2

enero 3rd, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Real Madrid 3 – Málaga 2.- Cuando pasen las horas, el Málaga se dará cuenta de que ha conseguido mucho en el Bernabéu: marcar dos goles y perder por uno, llegar vivo y tiro de gol de poner en jaque mate al campeón de Copa. Para firmarlo vistos sus antecedentes y los de casi cualquiera que pasa por Chamartín. Cuando pasen las horas, reposen las emociones y se valore todo con la mesura que no tuvo un partido loco y abracadabrante, un partido con pedigrí de Copa. Pero en caliente, entre calambres y moratones, seguro que lamenta la resolución de un partido que ganaba 0-2 en el minuto 68.

Cuando pasen las horas, el Real Madrid se dará cuenta de que hizo un primer tiempo como mínimo cuestionable, que encajó dos goles en dos córners mal defendidos, que protestó más de lo que jugó y acumuló más tarjetas que remates con peligro. Y se dará cuenta de que el 3-2 convertirá La Rosaleda en una piscina llena de tiburones en la que tendrá que hilar muy fino ante un rival que busca un triunfo sobre el que construir todo un proyecto, la piedra sobre la que se edifique un futuro que a veces, siempre pasa, titubea.

Cuando pasen las horas, los dos equipos pensarán donde acertaron y donde se suicidaron. Los dos lo hicieron, lo uno y lo otro. Seguramente ni Real Madrid ni Málaga estén del todo felices ni del todo infelices con el resultado. Así es el deporte, así es el fútbol y así es la Copa del Rey, un torneo único y maravilloso cuando ofrece partidos así de descarnados y así de dislocados. Con detalles brillantes y errores estruendosos, con épica y taquicardias, con las distancias acortadas y tambores retumbando mientras todos se ven obligados a elegir: ser cazador o presa, comensal o parte del menú.

La sonrisa de Pellegrini

El primer tiempo del partido -año nuevo, vida nueva- rompió cualquier guión previsto. El Málaga, un equipo elegante pero titubeante en defensa y sin dinamita física, a priori un rival ideal para el Real Madrid, capeó los primeros minutos, controló el partido desde su trinchera defensiva, conservó el balón hasta donde pudo y tuvo la efectividad de la que normalmente presume su rival: dos goles en dos córners, los dos pésimamente defendidos por el Real Madrid, los dos bien rematados por Sergio Sánchez y Demichelis.

El Real Madrid se quedó en un barullo poco edificante. Presionó mal y robó muy atrás, se hizo horriblemente espeso en la elaboración y buscó atajos que siempre pasaban por el balón largo y los movimientos individuales. Sólo Callejón buscaba el espacio pero sus viajes al centro dejaban sin banda derecha a un equipo fiado a las acciones de un Cristiano que terminó desquiciado. Xabi entró poco en juego, Kaká retrocedió demasiados metros y Lass fue metralla sin control cerca de un Málaga que resistió impertérrito y que sólo achicó agua con cara de susto en los últimos minutos, un entremés que anunciaba el segundo plato. Un aviso para navegantes.

Revolución, pegada… y Benzema

El segundo tiempo fue un empacho, un tiovivo. El Málaga tiró por tierra en dos minutos su excelente trabajo de más de una hora. Entre el 68 y el 70, Khedira avanzó y marcó por coraje e Higuaín aprovechó un regalo de Sergio Sánchez, de héroe a villano (así fue el partido), que creía ceder a Caballero cuando en realidad asistía al Pipa. Benzema marcó el tercero y pudo marcar el cuarto, Cristiano tuvo una tonelada de remates, todos al limbo, y el Málaga dejó escapar un par de contras y acabó descosido y superado, rezando por mantener un 3-2 que un suspiro antes era un resultado horrible (así fue el partido).

La remontada del campeón de Copa, que pasó por un órdago serio, se puede analizar por atmósfera o por pequeños detalles, por la épica de las remontadas del Bernabéu y los noventa minutos demasiado largos o por el cambio de Isco, un demonio que reventó el sistema defensivo del Real Madrid hasta que dejó el campo… instantes antes del 1-2 y después de que Van Nistelrooy se fuera entre la ovación cerrada del Bernabéu, a punto de perder la paciencia pero incapaz de perder la memoria con el que fue uno de los suyos.

Pero la remontada hay que analizarla sobre todo en clave de fútbol: Mourinho, por lo demás enredado en peleas fútiles con Teixeira, interpretó el cogotazo del primer tiempo y movió de un plumazo a Callejón, Kaká y Arbeloa. Puso a Lass de lateral y a Özil, Benzema y Khedira en el campo. Y el Real Madrid comenzó a carburar con más Xabi, con las conducciones de Özil, con movilidad y el campo ensanchado y con las dos bandas bien trabajadas. El Real Madrid percutió a conciencia, a veces por juego y a veces por corazón. Pero llegó y llegó, un oleaje que finalmente resquebrajó el muro del Málaga y que tuvo como centro neurálgico a Benzema, que estuvo en todos los ataques de su equipo, se asoció, cayó a las bandas, jugó en la media punta, marcó el tercero y redefinió el juego de ataque del Real Madrid. Con él, todos parecieron mejores quizá con la excepción de un Cristiano enfrentado con los hados.

El Real Madrid estuvo a punto de quedar grogui y también de dejar el pase casi sentenciado. El Málaga pasó del paraíso a la lona y la eliminatoria sólo ha vivido su primer capítulo. Eso es lo que hace a la Copa y eso es lo que hace grande al fútbol: la tozudez del Málaga por no ser una víctima propiciatoria, la del Real Madrid por defender la corona que le costó sangre, sudor y lágrimas. Así son estos partidos, así es la Copa y ahí queda un brindis para la vuelta: un marcador ajustado, un Real Madrid sobre aviso, un Málaga en busca de un triunfo que lo cambie todo. Pellegrini, Van Nistelrooy, Cristiano, Cazorla, Mourinho… Morbo, emoción y fútbol. Que nadie se lo pierda. (as)

Show de Messi y el derby fue para el Barza

diciembre 10th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El derby español fue para el Barza. No importa, el encuentro se desarrolló en el Santiago Bernabéu, en Madrid, pero Messi, Xavi, Iniesta, hicieron su show, el que comenzó el golero Valdez.

El Real Madrid se puso 1-0 a los 22 segundos, tras un error de Valdés, pero ni así pudo con su bestia negra. El Barcelona lo dio vuelta con goles de Alexis Sánchez, Xavi y Fabregas y, con un partido más, alcanzó al Merengue en la cima. Messi fue clave.

¿Cómo se explica esto? Si al minuto de juego, a los 22 segundos para ser exactos, todo estaba servido para el Real Madrid. Llegaba, esta vez sí, como gran favorito, puntero y con tres puntos de ventaja con un partido menos que el Barcelona. Impactando desde todas las estadísticas. Con individualidades en sus mejores versiones. Con una luz de ventaja en el duelo psicológico. Con la localía a favor y sed de triturar, de una buena vez, a su sombra negra. Y, encima, al minuto ya ganaba 1-0… Ideal para la contra, para cerrarse, para clavar la estocada, para la goleada, para el partido que tal vez había soñado Mourinho. Pero otra pesadilla. Otra vez todo fue del Barcelona.

¿O será que el Barcelona, esta vez, se propuso ganar el derby dándole el 1-0 al rival? Pareció eso, porque fue demasiado error el de Víctor Valdés en la primera pelota que llegó a sus pies, como para considerarlo sólo un blooper. El equipo de Guardiola, que miraba si poder creerlo desde un costado, acusó el mazazo. Perdió lucidez. No podía con la presión ahí arriba que le hacía el Real Madrid. Pero de a poco empezó a encender las fases del tablero eléctrico de esa máquina de fútbol. Pudo encender, antes que a ningún otro, a Messi. Y eso tranquilizó a unos y empezó a preocupar a otros. En la primera que tuvo lo hizo revolcar a Iker Casillas, quien evitó el empate, y por otro huequito que vio entre mil piernas filtró una pelota para Alexis Sánchez. El chileno la enganchó, se la acomodó para la derecha, y sacó el remate que le puso el 1-1 al primer tiempo.

Real Madrid ya no presionaba tan arriba ni manejaba la pelota. En el Barcelona ya funcionaba la fase Iniesta-Xavi para recuperar la tenencia. Y en el segundo tiempo, de movida nomás, otra jugada fortuita como la que abrió el partido empezó a definirlo. Porque Xavi le pegó como pudo, desde lejos, y la pelota en el camino al arco se desvió en Marcelo. Palo. Gol. Y del knock out se encargó, unos minutos después, Fabregas. De cabeza le puso el moño a una contra perfecta que trajo Iniesta desde su campo y que Messi manejó a toda velocidad desde los tres cuartos de cancha. Abrió para Dani Alves, quien sacó el centro de primera y a la carrera, y por el otro palo apareció Fabregas para meter la cabeza y convertirle su primer gol al Real Madrid.

No hay que buscar las explicaciones por el lado de la suerte, que la tuvo como jugador número 12 un rato que cada uno, en el primer tiempo y en el segundo, sino más bien en lo que ocurrió después de esos guiños de la pelota. En los fantasmas del pasado que se le cruzaron a uno y en el convencimiento que potenció en otro. En lo que hizo Messi, marcado a sol y sombra por uno o por dos camisetas blancas, y en los que no pudo hacer ese Cristiano Ronaldo que tuvo dos chances clarísimas, con el pie y de cabeza, para torcer la historia. En lo que mostró el Barcelona, dese su convencimiento colectivo, y en las fragilidades que expuso este Real Madrid que pasa su mejor momento.

Queda una duda, nomás, flotando por ahí: ¿La próxima lo dejará empezar 2-0?

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: David Fernández Borbalán (Comité andaluz)

Real Madrid: Casillas; Coentrao, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Khedira, min.63), Özil (Kaká, min.58); Di María (Higuaín, min.68), Cristiano y Benzema.

Barcelona: Víctor Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, min.89); Alexis (Villa, min.84), Cesc Fábregas (Keita, min. 78) y Messi.
Goles: 1-0. Min.1. Benzema; 1-1. Min. 30. Alexis; 1-2. Min. 54. Xavi. 1-3. Min. 66. Cesc.

Tarjetas amarillas: Xabi Alonso (26′), Lass (61′), Pepe (62′), Sergio Ramos (69′), del Real Madrid y Alexis (27′), Messi (36′), Piqué (48′), del Barcelona.
Incidencias: 83.500 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu. Tito Vilanova, ayudante de Pep Guardiola, regresó al equipo tras mejorar de una grave enfermedad.

VERSION ESPAÑOLA

El panorama que deja el Clásico es desolador para el Real Madrid y de normalidad absoluta en el Barcelona, que salió de Bernabéu como líder de la Liga, aunque con un partido más. El Madrid acudió a la cita disfrutando de una superioridad estadística indiscutible, como dominador absoluto de los números, con la confianza de quien se cree indestructible. Cuando el nivel de exigencia se multiplicó, el Madrid suspendió el examen. El Barça dejó atrás sus dudas e inseguridades, supo levantarse después del enorme golpe que supuso recibir un gol a los 22 segundos, se sobrepuso a todos sus errores, que no fueron pocos en defensa, y cuando la cuestión fue determinar quién era mejor con el balón en los pies, cuando habló la pelota, sólo quedó constatar la superioridad del Barcelona, dirigido por un sublime Iniesta y un magistral Xavi. Iniesta ofreció un recital en el segundo tiempo, una lección de cómo se interpreta este juego.

Mientras el Barça sigue, con más o menos sobresaltos, su camino, el partido supuso una enorme marcha atrás para el Madrid, desarmado de nuevo en el centro del campo. Las deficiencias de antaño se volvieron a hacer visibles, como si el tiempo no hubiera pasado y nada hubiera evolucionado. Pero lo que ha pasado es que un Clásico más, el Barcelona fue mejor que el Madrid.

Quienes nieguen la evidencia de lo sucedido sobre el mojado césped del Bernabéu, siempre encontrarán alguna justificación ajena al balón. La mejor forma para corregir tus errores no es buscar los de los demás. Es imposible avanzar y mejorar cuando uno no asume sus limitaciones y reduce todo a conspiraciones maquiavélicas. Es cierto que Messi quizá mereció la expulsión poco antes del descanso, cuando debió ver su segunda amarilla por una entrada a Xabi Alonso. La primera le llegó por protestar. También debió irse antes a los vestuarios Coentrao. Es evidente que la trascendencia de una y otra expulsión no hubiera sido la misma, pero no es menos cierto que no se puede justificar lo sucedido con esa legítima petición de que Messi no debió terminar ni siquiera el primer tiempo.

Y es que el Madrid salió derrotado en todos los duelos que se ventilaron en el partido. Sólo Casillas demostró estar un peldaño por encima de Valdés y únicamente Benzema salió reforzado gracias a su sensacional actuación. El Madrid perdió en fútbol y fue claramente superado en la discusión táctica, un lenguaje que supo manejar mejor Guardiola que Mourinho. Guardiola movió piezas, introdujo variantes que acabaron por darle una superioridad aplastante en el centro del campo, el espacio en el que se cocinan las victorias. Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc acabaron formando una línea que logró variar el rumbo inicial del partido, cuando el Barça parecía que iba a la deriva, y aplastó cualquier intento del Madrid por sacar la cabeza. Crearon y taparon a Xabi Alonso, anulando cualquier posibilidad de crear juego del Madrid, que no supo encontrar respuesta a ninguno de los movimientos tácticos del Barcelona. Con ese exuberante y reluciente centro del campo, el Barcelona compensó los numerosos errores cometidos en defensa, impropios no ya de este equipo, sino de cualquiera que se maneje en la elite.

Si dirigimos nuestra mirada al duelo entre Messi y Cristiano, la comparación no se sostiene. No hay ningún argumento favorable al portugués, obsesionado de nuevo por hacerse notar, dominado otra vez por la ansiedad que le provoca querer decidir el Clásico en cada jugada. Falló dos ocasiones clarísimas en momentos decisivos. No estuvo a la altura y eso ya no es novedad en un Madrid-Barça. Nuevo fracaso. Todo lo contrario que Messi, de nuevo determinante, desequilibrante, tan locuaz como acostumbra con el balón en los pies. Gozó de la inestimable colaboración de Alexis, un cuchillo que rasgó la línea defensiva del Madrid cada vez que entró en contacto con el balón.

El encuentro dejó a varios futbolistas desubicados, pero a nadie más que a Coentrao, caótico de nuevo como lateral derecho. No tiene condiciones para actuar en esa posición y con cada actuación suma nuevos argumentos para defender que no debe ser titular en el Madrid. Es lateral izquierdo y en esa posición actúa uno de los mejores del mundo, Marcelo. Tampoco Pepe y Ramos formaron ese muro infranqueable de jornadas pasadas.

El comienzo del choque no dejó adivinar lo que llegó después. El inicio del Madrid fue arrollador, por iniciativa propia y torpezas ajenas. Salió a buscar al Barcelona a su campo y aprovechó el regaló que le concedió Valdés, muy torpe toda la noche cuando el balón llegó a sus pies. Le entregó la pelota a Di María y en un instante se acumularon errores de remate o despeje que acabaron con el balón en Benzema, que no falló y celebró el primer gol cuando apenas se habían consumido 22 segundos.

El partido se puso como más le gusta al Madrid, con el Barcelona llevando la iniciativa y los de Mourinho luciéndose en la presión y el contragolpe. Esta efervescencia le duró al Madrid media hora, lo que tardó el Barça en empatar. Ya había avisado Messi, que aprovechó un resbalón de Ramos para irse como un rayo hacia el área, donde le esperó Casillas para evitar el tanto. Nada pudo hacer Iker después para evitar el empate. Messi bajó hasta el círculo central, le pidió la pelota a Xavi e inició un eslalon con el que rompió la defensa del Madrid, por el centro y con la ayuda de Coentrao, que habilitó a Alexis para que el chileno batiera a Casillas.

Hasta ese momento se disfrutó de un partido intenso, interpretado a gran velocidad. Después, los equipos se tomaron un respiro, se concedieron una tregua ficticia, porque el Barcelona por entonces ya era dueño del balón. Si en el primer tiempo lo movió con menos gracia que acostumbra, con circulaciones demasiado horizontales, en el segundo fue un recital que desnudó al Madrid y acabó elevando al Barcelona hasta el triunfo y el liderato.

Fue una cuesta abajo en la que Xavi, con la involuntaria colaboración de Marcelo, en el que rebotó el balón para que se alejara irremediablemente de Casillas, y Cesc trasladaron al marcador la indiscutible superioridad que hubo en el campo. De nada sirvió la entrada de Kaká por Özil, ni la tardía salida de Higuaín por Di María y mucho menos la entrada de Khedira por Lass.

Un Clásico más todo sigue igual, con el Barcelona disfrutando del fútbol y del resultado y el Madrid preguntándose cómo ha llegado de nuevo a esta situación. (as)

Messi no se cansa… del fútbol y hacer goles

noviembre 19th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

Pep Guardiola desafió al mundo, incluso a la física, y tras el “¿os interesa que no juegue Messi?”, que soltó ayer en rueda prensa, hoy volvió a hacer titular al argentino ante el Zaragoza, tras miles de kilómetros y sólo dos entrenamientos. En doce partidos de Liga, 1.080 minutos oficiales, Messi tan solo se ha perdido 63 minutos contados. Lo contrario que Villa, que de esos partidos, solamente ha sido titular en seis, cuando el año pasado, a estas alturas, era indiscutible y solo estuvo ausente en un encuentro, por sanción. Hoy salió en el 66′, con el 3-0, pero su gol fue el más celebrado por sus compañeros y por Pep. Antes habían marcado Piqué, Messi y Lanzaro, ‘acosado’ por Puyol.

A pesar de las recomendaciones no oficiales, Guardiola eligió a Messi y le salió bien. Era una apuesta segura. Porque poner a Leo Messi es garantía de gol, de victoria, de éxito. Comenzó algo difuso y varado. Hasta el 7′, que entró el calor para recuperar una pelota en ataque. El Camp Nou le ovacionó y el 10 culé despertó. En la primera parte, sus mejores ocasiones fueron un mano a mano ante Roberto, tras pase de Cuenca (28′); y luego un par de jugadas en las que hubo múltiples ocasiones, que desbarataron las piernas de los defensas y las manos de Roberto, líder de la resistencia maña. Pero Messi quería un gol y lo consiguió antes del descanso. Le habilitó su colega Cesc en el área y el delantero, en el uno contra uno contra Lanzaro fue letal. Recortó para proteger la pelota y golpeó con la derecha. Roberto ya no pudo hacer más. Era el 2-0 y el Zaragoza pidió fuera de juego del argentino.

El primero del Barcelona lo hizo Piqué de cabeza. Antes, Puyol ya había avisado con un saque de esquina calcado al ‘Puyolazo’ ante Alemania, en las semifinales del Mundial: la cuelga Xavi al punto de penalti y aparece el central de frente y arrollador. Lo tenía todo, pero falló al contactar con la pelota. Piqué, minutos después (18′), emuló a su líder y amigo, pero con mejor resultado: la puso de nuevo Xavi, tras una falta sobre Cesc muy protestada por el Zaragoza, y Piqué surgió por el centro de la defensa para batir a Roberto y marcar ante al que un día fue su equipo. Se rompió la muralla y comenzó el bombardeo culé.

Javier Aguirre fue ‘bravo’, como dicen en su tierra, y puso de inicio lo mejor que tenía, excepto a Lafita, que salió después. Alineó un 4-2-3-1, con Juan Carlos, Luis García, Barrera, y Postiga como atacantes, pero tuvo un gran problema: el Zaragoza apenas tocó el balón y no había conexión con los de arriba. Ponzio y Meira no dieron abasto y el Barcelona se apoderó de manera absoluta de la pelota, una vez más. La rendición del equipo maño era cuestión de tiempo, pese al partidazo de Roberto, y los goles locales fueron irremediablemente llegando.

Rectificó el mexicano en el descanso y puso más centro del campo, con Rubén Micael y Lafita. Quitó a su compatriota Barrera y a Luis García, que hoy jugó de falso media punta. Pero la vida seguía igual. En el 2′ de la segunda parte, otro paradón de Roberto ante un tiro cruzado por el centro de Cesc.

Luego Juan Carlos, ‘el galgo de Boadilla’, justificó su mote en el Camp Nou y llevó por la izquierda el peligro del Zaragoza. Le acompañó Lafita, pero no acertaron en el remate. Fueron dos sustos antes del tercero, que hicieron entre Puyol y Lanzaro, al intentar despejar. Keita, azote de los maños con cinco goles en los últimos duelos entre ambos, cedió en el área y de cabeza al capitán culé, que remató en escorzo. Paró Roberto, pero en el rechace, entre Lanzaro y el propio Puyol dieron la puntilla al partido.

Con el 3-0, era tiempo de sufrimiento para unos y de recreo para otros. Guardiola sacó a Iniesta y Thiago, y quitó a Alexis, falto de ritmo, y a Xavi, que necesita descansar. Más tarde, dio entrada a Villa por Cesc, para que hiciera su gol y no falló de cabeza, tras un pase por la derecha de Cuenca. Lo necesitaba David Villa y así lo celebró el Camp Nou, sabedor de la importancia de tener al Guaje enchufado.

Messi, preguntado por Guardiola, decidió jugar todo el partido. Se sentía bien pese a los duros encuentros ante Bolivia y Colombia y lo pesado de los viajes. Disfrutó al final, el argentino y el Barça, que superó el Virus FIFA con su estrella en el campo. Hoy comenzaba para el Barcelona el periplo de jugar cada tres días, con el Real Madrid y el Mundial de Clubes de por medio. El remedio de Pep funcionó hoy, pero el tiempo dirá si quedan secuelas de cansancio o no, sobre todo en Leo.
(edu herrero as)

DETALLES

Escenario: Camp Nou, en Barcelona

Árbitro: Undiano Mallenco (comité navarro)

4. Barcelona: Valdés; Dani Alves, Puyol, Piqué, Maxwell; Xavi (Thiago, min.56), Keita, Fàbregas (Villa, min.77); Alexis (Iniesta, min.56), Messi y Cuenca.

0. Zaragoza: Roberto; Juárez, Mateos, Lanzaro, Paredes (Abraham, min.80); Barrera (Lafita, min.46), Ponzio, Meira, Juan Carlos, Luis García (Micael, min.46); y Hélder Postiga.

Goles: 1-0, min.19: Piqué. 2-0, min.43: Messi. 3-0, min.55: Puyol. 4-0, min.75: Villa.

Incidencias: partido correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga, disputado en el Camp Nou ante 66.692 espectadores, según datos facilitados por el Barça.

REAL

El Real Madrid solventó el examen de Valencia mostrando demasiados altibajos. Luciendo todo su esplendor, que es mucho, en el primer tiempo, y sobreviviendo desde el contragolpe en el segundo, cuando cedió el espacio y la iniciativa al rival. Si lo reducimos todo al marcador, el Madrid ganó a los puntos en las dos partes. Si vamos más allá, las dudas se imponen a las certezas. Unas dudas provocadas por el propio Madrid, quien mientras quiso llevar la iniciativa fue dominador claro de un encuentro intenso, como todos los protagonizados por estos dos equipos. Hubo más sangre caliente que lucidez, más roces de tacos que sutileza en los pases.

Lo pasó mal el Madrid cuando bajó la intensidad de su presión, se replegó en su campo y entregó al balón al Valencia, que hasta entonces había sido incapaz de recuperarlo por sus propios medios. Si sacó la cabeza para respirar cuando el partido empezaba a ahogarle fue gracias a una acción a balón parado, al contragolpe y a Casillas, la medicina que nunca falla.

Mientras estuvo centrado y llevó la iniciativa, el Madrid fue el dueño del choque. Se vio entonces a un equipo serio, bien estructurado y ordenado, fue ese conjunto que somete a sus rivales a partir de una presión intensa e inteligente que esta vez ahogó al Valencia como antes hizo con otros. El Madrid mostró un altísimo nivel en el primer tiempo, con el Valencia incapaz de seguirle el ritmo.

Despejó el camino hacia la victoria Benzema, que mejoró un buen pase de Xabi Alonso con un control formidable y un remate de volea excepcional. La superioridad del Madrid en la primera parte fue incuestionable y comenzó a sufrir en la segunda a partir del cambio de Albiol por Arbeloa, que originó un desequilibrio en el lateral derecho del Madrid, que se equivocó al ceder la iniciativa al Valencia, quien por un momento se creyó en condiciones de discutirle el triunfo. Lo solucionaron Ramos, otra vez sobresaliente en el centro de la defensa, y Cristiano. Ramos cabeceó a gol un córner sacado por Özil y Cristiano, al contragolpe, aprovechó una mala salida de Diego Alves para cerrar la cuenta del Madrid.

A los dos goles respondió Soldado, el segundo después de un error tremendo de Marcelo, que se confió en exceso y de forma irresponsable para permitir a Pablo Hernández llegar hasta el balón y cedérselo a Soldado para que marcara.

En ese tiroteo en el que se convirtió el final del encuentro hubo de todo. Goles, protestas, una buena intervención de Casillas que terminó con el balón en el larguero y un penalti reclamado por el Valencia por una mano que no existió de Higuaín. Tumbado en el suelo, el argentino despejó el balón con el pecho. Casi todo lo que se vio al final lo protagonizó el Valencia, con el Madrid resistiendo hasta la victoria.

Mourinho nos refrescó la memoria en Mestalla y nos recordó que cuando se enfrenta a un rival importante, con el potencial suficiente para hacérselo pasar mal, el trivote florece en su centro del campo. Xabi Alonso, el verdadero mariscal de este Madrid, apareció escoltado por Lass y Khedira, que se mostraron más sueltos, descarados y atrevidos que de costumbre. Otra cosa es que cuando pisaran el área rival, en especial el alemán, se les hiciera de noche. Este trío se mostró mucho más activo, intenso e inteligente que el formado por Tino Costa, Albelda y Parejo, intermitentes, irregulares y que no dieron ninguna consistencia al Valencia. Ni frenaron al Madrid, ni construyeron juego suficiente para estar a la altura del rival.

Si miramos al marcador, la resistencia del Valencia en el primer tiempo duró 20 minutos, pero si nos fijamos en el juego, la oposición duró mucho menos. El partido empezó con un disparo de Tino Costa, que aprovechó ese aire distraído con el que salió el Madrid para mandar un aviso que no fue otra cosa que fuegos artificiales. Respondió el Madrid con el gol de Benzema para convertir el resto del primer tiempo en una plácida cuesta abajo en la que sobresalió el delantero francés, muy activo, apareciendo por todo el ataque y asociándose con todos sus compañeros. Receptor ideal de los pases largos de Xabi Alonso y la mejor pareja de Cristiano.

Después de pasar por los vestuarios el choque se inclinó del lado del Valencia, como ya ha quedado apuntado, y todos los esfuerzos que había empleado antes el Madrid en jugar los dedicó entonces a resistir las acometidas rivales. Supo resistir y sobrevivió, entre dudas y dificultades.

También quiso poner su firma al partido el árbitro Fernando Teixeira Vitienes, quien desenfundó con rapidez. Exageró al mostrar algunas tarjetas y se mostró tímido sin motivo cuando decidió ahorrase otras. (oscar garcia as)

DETALLES

Estadio de Mestalla, en Valencia

Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes (colegio cántabro)

Valencia: Alves, Miguel, Rami, Víctor Ruiz, Jordi Alba (Aduriz, m,85), Albelda, Tino Costa, Feghouli (Pablo, m.74), Parejo (Jonas, m.61), Mathieu y Soldado.

Real Madrid: Casillas, Arbeloa (Albiol, m.51), Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Lass (Granero, m.86), Xabi Alonso, Khedira, Ozil, Cristiano Ronaldo y Benzema (Higuaín, m.73).

Goles: 0-1, m.20: Benzema. 0-2, m.73. 1-2, m.75: Soldado. 1-3, m.79: Cristiano Ronaldo. 2-3, m.83: Soldado.

Incidencias: partido disputado bajo la lluvia en el estadio de Mestalla ante 45.000 espectadores. El piloto alcoyano Nico Terol, campeón del Mundo de motociclismo en la categoría de 125 cc, hizo el saque de honor. Los jugadores locales portaron brazalete negro en memoria del socio del Valencia Salvador Perales, que falleció en las inmediaciones del estadio en los prolegómenos.

Bota de Oro para Cristiano Ronaldo

noviembre 5th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El jugador del Real Madrid Cristiano Ronaldo ha recibido esta tarde la Bota de Oro que le acredita como el máximo goleador europeo de la pasada temporada: “Quiero compartir este trofeo con todos los compañeros del equipo, el club, el presidente, los aficionados y todo el madridismo. A mi familia, mi hijo, mi novia. A todos. Gracias a todos”, dijo el jugador.

El acto, que tuvo lugar en el hotel Intercontinental de la capital madrileña, comenzó pasadas las 16:00 horas. El presidente de Honor del Real Madrid Alfredo Di Stéfano y el portugués Eusebio, fueron los encargados de entregar el premio al delantero del conjunto blanco. “Es un fenómeno, lo está haciendo muy bien en el Real Madrid. Esperemos que siga así durante muchos años. Felicidades a él y a toda la familia”, dijo el presidente de Honor Di Stéfano.

Pese a su felicidad por el trofeo, Cristiano dijo que lo cambiaría por ganar un título este año con el Real Madrid: “Lo cambiaba ya por la Champions o la Liga. Las cosas individuales se ganan porque el equipo te ayuda. Me gustaría ganar algo más importante a nivel colectivo. No pienso a nivel individual, siempre a nivel colectivo. Yo no pienso en batir récords, pienso en el Real Madrid. Creo que el equipo está más maduro y con más confianza y tenemos que pensar todos igual para lograr un objetivo importante”.

“Tengo 26 años, todavía estoy aprendiendo y todavía me quedan muchos años por delante. Estoy en un club que me permite ganar cosas y mi objetivo también es ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos”, comentó el jugador, que ya tiene dos botas de Oro ya que en 2008 la ganó en las filas del Manchester United.

El atacante luso ha sido el máximo goleador de las grandes ligas europeas con 40 goles y ha logrado establecer un nuevo récord en la historia del trofeo al alcanzar por primera vez los 80 puntos. El luso, suma 105 partidos oficiales con el Madrid y ha marcado 100 goles, lo que da una media de 0,95 goles por encuentro. Cristiano ha superado a leyendas como Di Stéfano, que necesitó 114 partidos para anotar 100 tantos, Pahíño (118) o Hugo Sánchez (144). Sólo Puskas necesitó menos: 101, aunque Cristiano lo podía haber alcanzado antes, porque lleva 17 tiros a los postes.

Esta temporada, Cristiano presenta los mejores números de su carrera. Suma 14 goles y ocho asistencias, superando los registros de la campaña 10-11, en la que a estas alturas llevaba 12 tantos y siete asistencias.

Son goles, no votos”

“No me preocupa la competencia con Messi. A mi me gusta jugar, a la gente le gusta Cristiano y no cambiaría nada. Los títulos individuales son muy bonitos, pero sólo pienso en el equipo. Es bueno competir contra los mejores. Me gusta competir con Leo y con todos los mejores de Europa, no a nivel individual sino de equipo”, dijo cuando le preguntaron por el Balón de Oro. Y consideró que el premio que ha recibido hoy es el más justo: “El otro depende de votos. Este no, este depende de goles”.

Sobre la comparación del Real Madrid con el Barcelona, dijo: “Creo que esta plantilla es la mejor en la que he estado. Pero si eres el mejor y no ganas, ya no eres el mejor. No me comparo con el Barcelona, estamos en nuestro camino y queremos seguir así. No valen de nada las comparaciones”.

Preguntado por la posibilidad de que Mourinho compaginara su cargo en el Madrid y en la selección de Portugal, Cristiano dijo: “Mourinho está perfecto en el Real Madrid, que se quede aquí muchos años”.

Y sobre aquellos que restan importancia a los goles de Cristiano porque no se traducen en títulos con su equipo o selección, Cristiano respondió: “Si Dios no agradó a todo el Mundo ¿cómo lo voy a conseguir yo?”.
Clasificación:

JUGADOR EQUIPO GOLES PUNTOS

Cristiano Ronaldo Real Madrid 40 80

Messi Barcelona 31 62

Di Natale Udinese 28 56

Mario Gómez Bayern Múnich 28 56

Cavani Napolés 26 52

Papiss Cissé Friburgo 22 44

Moussa Sow Lille 22 44

Álex Fenerbahçe 28 42

Berbatov Manchester United 21 42

Eto’o Inter de Milán 21 42

Gameiro Lorient 21 42

Tévez Manchester City 21 42

Primera derrota del Levanta, y España tiene un Real líder

octubre 30th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Levante se dejó el liderato en el Reyno de Navarra al perder su primer partido de Liga ante un Osasuna que fue superior mientras estuvo en igualdad de efectivos y que marcó dos goles en cuatro minutos al filo del descanso, pero el conjunto navarro sufrió al quedarse con uno menos durante 37 minutos por la expulsión de Cejudo.

El equipo valenciano defendía el liderato contra un Osasuna invicto en casa y suspendió el examen en Pamplona al caer con los goles de Cejudo y Nino, que cortaron la racha de siete victorias consecutivas del equipo de Juan Ignacio Martínez.

El Levante, pese a su liderato, se posicionó en su propio campo y esperó a Osasuna, que fue el encargado de llevar la iniciativa del juego.

A pesar de ello, las primeras ocasiones fueron para el Levante. Del Horno y Koné, por partida doble, sobre todo en un remate de cabeza a pase de Juanlu, estuvieron cerca de adelantar al equipo de Juan Ignacio Martínez en el primer cuarto de hora.

Osasuna se vio perjudicado en la primera parte con dos cambios obligados por las lesiones de Sergio y Marc Bertrán, el único de la plantilla ”rojilla” que había jugado todos los minutos de Liga.

Sin embargo, el conjunto pamplonés fue superior al Levante gracias en buena medida a la actuación de Cejudo, pagano de los problemas defensivos del equipo en Getafe, donde fue sustituido en la primera parte.

El cordobés, con ganas de resarcirse, puso en aprietos a Munúa con dos disparos, rebasado el primer cuarto de hora, y en su tercer lanzamiento consiguió marcar, aunque el portero uruguayo quedó ”vendido” tras desviar Xavi Torres la trayectoria del balón (1-0, m.40).

Cejudo cometió un error de infantil, al quitarse la camiseta para celebrar el gol. Tarjeta amarilla, que junto a la vista en la segunda parte dejó al equipo con diez durante más de media hora.

Solo cuatro minutos después los ”rojillos” ampliaron la ventaja con un gol de Nino. El conjunto navarro ganó un balón por alto, Munúa le sacó el esférico a Ibrahima, pero el rechace quedó franco para que Nino marcase a puerta vacía de tiro raso (2-0, m.44).

Osasuna siguió igual en el segundo periodo y fue a por el tercer gol sin especular. Nino no pudo aprovechar una contra y Nekounam lo intentó desde lejos.

Cuando mejor estaba el partido para los locales, Cejudo vio la segunda amarilla y dejó a Osasuna en inferioridad desde el minuto 58.

Todo un reto para el Levante. No obstante, el conjunto visitante se vio incapaz de agobiar a Osasuna durante su superioridad y por tanto de remontar el marcador adverso, a pesar de las ocasiones de Koné y Rubén. Osasuna acabó jugando con tres centrales.

DETALLES

Estadio: Reyno de Navarra

Árbitro: Iturralde González (Comité Vasco)

Osasuna: Andrés Fernández; Marc Bertrán (Damià, m.13), Lolo, Sergio (Miguel Flaño, m.34), Raitala; Puñal, Nekounam; Cejudo, Raúl García (Rubén, m.77), Ibrahima; y Nino.

Levante: Munúa; Pedro López, Ballesteros, Nano (Aranda, m.65), Del Horno; Valdo, Xavi Torres, Iborra (Farinós, m.54), Juanlu (Rubén, m.61); Barkero y Koné.

Goles: 1-0, m.40: Cejudo. 2-0, m.44: Nino.

Expulsado por doble amarilla al jugador de Osasuna Cejudo (m.40 y m.58).

Incidencias: Partido de la undécima jornada de Liga disputado en el estadio Reyno de Navarra ante 15.399 espectadores.

Real máquina; Levante levanta

octubre 26th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid es una avalancha de juego. Un rodillo que aplasta al osado que se atreve a cruzarse en su camino. Destruye rivales con el balón, con un juego de pase y combinación y apoyado en ese imponente poderío físico que agota a cualquiera que quiera seguir ese ritmo imposible. Y todo sin olvidar el contragolpe, elevado a la categoría de arte por este equipo. Tanto ha crecido el Madrid, que esas contras que antes se presentaban como el único argumento de ataque son ahora sólo un recurso más. ¡Pero qué recurso! Le ha cogido el gusto el Madrid a tener el balón y tan cómodo se encuentra que hay rivales que apenas lo ven. Y cuando pierde la pelota, el Madrid es capaz de llevar la presión hasta el borde del área rival. La sensación de agobio que consigue con ello ahogó al Villarreal, como antes lo hizo con Málaga y Lyon.

Los contrarios no le aguantan al Madrid en pie ni un asalto. La resistencia del Villarreal duró cinco minutos. A los 11, ya había recibido dos goles y a la media hora, el Madrid tenía el encuentro solucionado. La efervescencia que se vio en ese tiempo no tuvo continuidad, porque tampoco le hizo falta al Madrid, que reservó fuerzas, bajó el ritmo y se dedicó a jugar con el reloj como antes hizo con el Villarreal.

Perdida la referencia del balón, el elemento que ha dado sentido a su juego y le ha permitido crecer, el Villarreal sólo fue capaz de deambular por el Bernabéu, expuesto sin ninguna protección a la tormenta de juego que le cayó encima. Este equipo, que siempre fue alegre y atrevido, tiene ahora cara de angustia. Los partidos que antes disfrutaba, ahora los sufre.

Todo lo contrario que Sergio Ramos, que parece haberse liberado y desde la posición de central ha crecido tanto como futbolista y tan seguro está, que nadie pone en duda ahora mismo que es el jefe de la defensa. Está inmenso Ramos. Atento, siempre en su sitio, rápido al cruce, dueño del espacio aéreo y capaz de dar una salida limpia al balón. La transición desde la defensa hasta Xabi Alonso es ahora menos traumática y Marcelo cabalga por su banda con tranquilidad y las espaldas bien cubiertas.

Comodísimo en ese hábitat que tan bien domina en el centro de la defensa, Ramos también muestra su poderío en el área contraria, donde su cabeza emerge con frecuencia por encima de los rivales en las acciones de estrategia. Sólo necesitó tres minutos para cabecear a gol un saque de falta, en una acción invalidada por fuera de juego.

Y a la altura de Ramos se puede situar a Di María, que marcó un gol y participó en los otros dos, firmados por Benzema, que completó otro encuentro excelente, y Kaká, que con espacios por delante y recuperada la confianza se vuelve a sentir futbolista.

Tres goles diferentes, todos bellos, tres formas distintas de interpretar este juego. El primero llegó a los cinco minutos, cuando un gran pase de Di María lo mejoró aún más Benzema, que con sutileza situó el balón por encima de Diego López. El segundo tanto surgió de una combinación entre Di María, Benzema y Kaká, que éste concluyó con un tiro de precisión desde el borde del área. El tercero fue la culminación de un contragolpe perfecto. El Madrid robó el balón en su área, Kaká inició una rápida transición hasta Benzema, que devolvió el regalo a Di María y con un pase fenomenal dejó al argentino solo ante Diego López, al que superó con maestría en el mano a mano.

Entre medias de esa tormenta de fútbol reclamaron su protagonismo Diego López, que desvió un potente disparo de Cristiano, que completó un partido demasiado gris y pareció ausente, y el árbitro Pérez Lasa, quien señaló un fuera de juego que no era cuando Marco Ruben se quedaba solo ante Casillas. El marcador señalaba entonces un 2-0.

De ahí al final no hubo más historia que la que dejaron los cambios efectuados por Mourinho, que permitió a Di María y Benzema disfrutar de la ovación del público cuando fueron sustituidos por Özil, que continúa siendo una sombra de lo que debe ser, e Higuaín. Y por primera vez en toda la temporada, el técnico pudo dar unos minutos de descanso a Xabi Alonso, reemplazado por Coentrao. Este cambio dibujó en los instantes finales un mediocentro formado por el portugués y Khedira.

El Villarreal afrontó con más intensidad la segunda parte y lo mejor que se puede decir de él es que nunca perdió la dignidad.

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabeu, en Madrid

Árbitro: Miguel Ángel Pérez Lasa, del Comité Vasco

Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo; Xabi Alonso (Coentrao, m.80), Khedira; Kaká, Di María (Ozil, m.70), Cristiano Ronaldo y Benzema (Higuaín, m.75).

Villarreal: Diego López; Zapata, Gonzalo, Musacchio, Catalá; Bruno, Borja, Cani, De Guzmán (Camuñas, m, 52); Rossi (Mario, m.60) y Marcos Ruben (Marcos Senna, m.75).

Goles: 1-0, m.6: Benzema; 2-0, m.11: Kaká; 3-0, m.30: Di María.

Tarjeta amarillas: Mussacchio (m.16) del Villarreal, Xabi Alonso (m.22), Marcos Ruben (m.54), Kaká (m.53) del Real Madrid.

Incidencias: encuentro correspondiente a la décima jornada de la Liga BBVA disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante 55.000 espectadores. Antes del inicio del encuentro, el capitán de la selección española de hockey patines, recientemente proclamada campeona del mundo, Pedro Gil, efectuó el saque de honor.

LEVANTE LEVANTA

El Levante sigue escribiendo las páginas más brillantes de su historia y permanecerá una jornada más como líder de Primera, tras derrotar por 3-2 a la Real Sociedad con un gol en la prolongación del encuentro. El conjunto valenciano no fue el de otras ocasiones, en parte gracias al buen partido de la Real Sociedad, pero la fe en su excepcional momento de forma y la fortuna, los donostiarras estrellaron dos balones en el larguero, le permitieron sumar su séptimo triunfo consecutivo ante un rival que no mereció tanto castigo.

En el arranque del partido, al Levante se le indigestó el liderato y ofreció una versión desconocida esta temporada ante una Real Sociedad necesitada que salió muy enchufada. Los donostiarras barrieron del terreno de juego a los valencianos en los primeros veinte minutos, en los que lograron adelantarse en el marcador.

La defensa levantinista, la menos goleada y más veterana de la categoría, olvidó en los vestuarios la seguridad que le había caracterizado y fue un manojo de nervios. La adelantada y fuerte presión de la Real dio sus frutos. Todos lo balones divididos eran suyos y el Levante era incapaz de dar tres pases seguidos.

A los 4 minutos de juego, el equipo del francés Philippe Montanier se adelantó en el marcador al aprovechar Estrada un mal despeje con el pie de Munúa. El gol dejó noqueado al conjunto local. Una gran parada del meta uruguayo a tiro de Vela y el larguero, que rechazó un potente disparo de De la Bella, evitaron que los donostiarras dejaron el partido encarrilado cuando aún no se había alcanzado el primer cuarto de hora.

La mayor participación de Farinós e Iborra permitió al Levante tomar el mando del partido y comenzar a carburar, aunque lejos del juego fluido exhibido en anteriores partidos. La más clara ocasión local llegó en el tramo final del primer acto tras un potente disparo de Barkero que obligó a lucirse a Bravo, aunque el larguero se alió de nuevo con el Levante, al repeler un testarazo de Iñigo Martínez, después de un saque de esquina en el tiempo de prolongación.

La dinámica del partido no varió en la reanudación, con un Levante muy espeso en su juego, pero los valencianos están en estado de gracia y a los diez minutos lograron la igualada en un afortunado gol de Nano, cuyo disparo se envenenó tras tocar en un defensor. Aunque Vela trató de responder de inmediato, Munúa lo evitó y el Levante logró remontar el partido al contragolpe, tras una gran asistencia de Barkero que Valdo cabeceó en el segundo palo cuando aún restaba media hora de partido.

Los de Juan Ignacio Martínez se reencontraron con la identidad perdida y llevaron el choque a su terreno. Bien posicionado, firme en defensa y buscando el contragolpe para sentenciar el choque. Montanier buscó mayor profundidad con la entrada de Llorente y Prieto, aunque su equipo no inquietó en exceso a la zaga del Levante. Sin embargo, los donostiarras encontraron en una jugada a balón parado el premio a su buen partido, en un remate de Iñigo Martínez que puso las tablas a cinco minutos del final.

Cuando parecía que el partido estaba visto para sentencia, la fe del Levante le llevó a la victoria tras un golazo de falta directa de Rubén Suárez en el tiempo de prolongación.

DETALLES

Estadio Ciutat de Valencia

Árbitro: Iglesias Villanueva (C. Gallego)

Levante: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran (Del Horno, m.73); Iborra, Farinós (Xavi Torres, m.67), Juanlu, Valdo, Barkero (Rubén Suárez, m.84) y Koné.

Real Sociedad: Bravo, Carlos Martínez, Demidov (Mikel, m.62), Iñigo Martínez, De la Bella; Zurutuza, Mariga, Griezman, Estrada (Llorente, m.67); Aranburu (Xabi Prieto, m.76) y Vela.

Goles: 0-1, m.4: Estrada. 1-1, m.56: Nano. 2-1, m.61: Valdo. 2-2, m.85: Iñigo Martínez. 3-2, m.93+: Rubén Suárez.

Amonestados: por Levante Koné y Valdo y por la Real Sociedad a De la Bella

Expulsado el levantinista Juanfran con roja directa en el minuto 91+, cuando se encontraba en el banquillo.

Incidencias: partido correspondiente a la novena jornada de la Liga de Primera División disputado en el estadio Ciutat de Valencia ante 12.347 espectadores.

El Real Madrid sigue goleado, ahora al Lyon

octubre 18th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid sigue creciendo y ampliando su repertorio. Conocida su enorme capacidad para devorar rivales al contragolpe, esta vez eligió un camino más retórico para superar al Lyon. A partir de una abrumadora superioridad en la posesión del balón y apoyado en la tranquilidad que le dio el primer gol de Benzema, el Madrid construyó una victoria tan justa como sencilla. Desde el toque y con paciencia, el Madrid pasó por encima del Lyon, al que despachó con cuatro goles que bien pudieron ser más, porque la distancia que hubo entre los dos equipos fue sideral. Tres victorias en tres partidos y sin que se haya visto a ningún rival en su grupo que pueda hacer ni cosquillas a este Madrid que avanza con seguridad hasta los octavos de final. Tan grande es su superioridad, que el Madrid casi ha convertido en un trámite lo que le resta por disputar de esta primera fase de la Liga de Campeones.

Mientras la distancia en el marcador no fue excesiva, se vio más juego al toque que a la carrera. El Madrid movió bien el balón y desde esa posesión infinita de la pelota fue madurando el partido hasta lograr que el Lyon cayera rendido. Fue cuestión de tiempo y de paciencia y de saber crearse espacios. Unos espacios que se generaron con circulaciones rápidas del balón y con asociaciones continuas de sus hombres de ataque. El hombre que dio sentido a todos esos movimientos fue, como no podía ser de otra forma, Xabi Alonso. El director de una orquesta cada vez más afinada. Con sus pases, Xabi siempre deja en posición de ventaja a sus compañeros, algo que es de un valor incalculable. Esta vez contó con la colaboración de Khedira, que si la mayoría de las veces estorba más que aporta, en esta ocasión cumplió de forma correcta con la función de escudero de Xabi.

Tan cómodo se encuentra el Madrid en la Liga de Campeones que no hay lugar para las dudas. Se le vio tan decidido llevando la iniciativa como cuando atropella a sus rivales al contragolpe. Mandó desde el inicio y se hizo respetar con su juego y desde la posesión de la pelota. Y cuando estiró la distancia con el rival en el marcador, siguió martirizando al Lyon con esos movimientos rápidos y eléctricos que le permitieron ganar la espalda de los franceses una y otra vez. La ambición del Madrid no permitió ni un momento de respiro al Lyon, que sufrió la contundencia de los blancos en todas sus versiones.

Dos goles, los de Benzema y Ramos, nacieron en lanzamientos de córner; otro, el de Khedira, en una de esas jugadas tan rápidas como precisas buscando la espalda del rival que tan bien definen al Madrid y hasta la fortuna se vistió de blanco para que el portero del Lyon, Lloris, se hiciera un gol en propia puerta.

Todo se puso cuesta abajo en el minuto 19, cuando Özil sacó un córner, cabeceó Cristiano y Benzema apareció en el segundo palo para empujar el balón. Recuperado de su lesión, el francés volvió a ser titular e Higuaín, que llegada después de conseguir tres hat-tricks en sus últimos tres partidos, fue suplente.

Acusó el golpe el Lyon, que todavía se resistía a caer y mandó un aviso con un gol de Gomis que fue anulado por fuera de juego. Fue de las pocas veces que se mostraron los franceses en ataque. Vivieron encerrados en su campo, primero por decisión propia y después porque le obligó el Madrid, que apenas pasó apuros. Las complicaciones defensivas del Madrid llegaron más por los pocos errores que cometieron sus defensas que por las habilidades mostradas por el Lyon, un equipo que está demasiado lejos del nivel de hace unos años y que sólo provocó cierta inquietud al contragolpe.

El Madrid no dejó de mandar, de tocar y de buscar el gol, que bien pudo llegar antes del descanso si el árbitro turco Çakir no hubiera decidido anularlo. Xabi Alonso combinó con Benzema en un saque de falta y éste batió a Lloris. Çakir lo anuló y mostró amarilla a Xabi argumentando que alguien había pedido barrera. El árbitro creyó oír voces. Parece que sobre el césped sólo las escuchó él.

La distancia que ya existía sobre el césped se trasladó al marcador nada más salir de los vestuarios. Fue en un pase de Marcelo a Benzema, que aprovechó el resbalón de Koné para ganarle la espalda y ceder el balón a Khedira para que éste anotara el segundo. La sentencia definitiva llegó a continuación, cuando el portero Lloris se metió el balón en su portería después un pase de Özil que buscaba a Benzema.

Se derrumbó completamente el Lyon y con nada por resolver, más allá de los goles que fuera capaz de convertir el Madrid, Mourinho movió el banquillo. La primera vez por obligación, ya que un golpe de Pepe mandó a Khedira a los vestuarios. Su puesto lo ocupó Coentrao, al que se vio tan despistado como de costumbre como compañero de Xabi Alonso en el mediocentro. Después fue el turno de Kaká, que sustituyó a Özil, y a continuación el de Higuaín, que reemplazó al inspirado Benzema, al que parece que espabilan tanto sus goles como los que consigue Higuaín.

La ambición de Madrid, que nunca se cansó de atacar, de mandar y de tener el balón, tuvo todavía un premio final con el gol de Sergio Ramos a diez minutos del cierre. (as)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Cuneyt Cakir (TUR)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Khedira (Coentrao, m.61), Xabi Alonso, Di María; Özil (Kaká, m.67), Cristiano Ronaldo y Benzema (Higuaín, m.72).

Lyon: Lloris; Réveillère, Koné, Lovren, Cissokho; Fofana, Källström; Briand, Gourcuff (Ederson, m.67), Bastos; y Gomis (Dabo, m.80).

Goles: 1-0, m.19: Benzema. 2-0, m.48: Khedira. 3-0, m.55: Özil. 4-0, m.81: Sergio Ramos.

Amonestados: Xabi Alonso (40) y Cristiano Ronaldo (85) por el Real Madrid, y Briand (75) por el Lyon.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 73.000 espectadores.

Pipita hat-trick, Messi doblete, Roque nada

octubre 15th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El Racing saltó al Camp Nou todo de verde, con una equipación casi de camuflaje que se mimetizaba con el césped y que producía el peculiar efecto, a la postre perfecta metáfora del partido, de que el Barcelona jugaba contra nadie, tiraba paredes y dibujaba rondos a ritmo de entrenamiento sin rival a la vista. El Racing fue una vacuna perfecta para el virus FIFA que otras veces molesto para un Barcelona que optó por lo práctico y ganó con una suficiencia insultante y con el adorno justo.

El Racing casi vestido de césped basculó y basculó molestando lo menos posible. Pasada la hora de partido el Barcelona superaba el 85% de posesión, un dato brutal que explicaba un ejercicio de superioridad que dejó poco para la imaginación. Ni rastro de aventura, el Camp Nou aireó el abismo que separa al Barcelona de un Racing que aún no ha ganado ningún partido y al que la permanencia le va a costar, o eso parece a esta pretérita altura de curso, mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas. El emparedado del calendario, entre los partidos de selecciones y la Champions, fue la coartada del Barcelona para ganar sobrado pero con lo justo y el mejor argumento del Racing para no llevarse una goleada descomunal. Después de las maravillosas ejecuciones ante Villarreal, Osasuna y Atlético, el Barcelona descansó y aún así goleó, monopolizó el juego y creó una decena de buenas ocasiones. Cada vez que pisó el acelerador, el Racing desapareció, siempre mimetizado con el césped. Tiene papel en la retaguardia y fogueo en el armamento: mala cosa y mucho sufrimiento por delante. Su Liga, en todo caso, no se juega en el Camp Nou.

Todavía sin Alexis, al que le queda un trecho, y sin un Cesc a punto de volver, el Barcelona se pareció mucho a su versión, digamos, clásica. Vuelta al 4-3-3 y vuelta, meses después, de la pareja Piqué – Puyol en el eje defensivo. La gratificante instantánea apenas duró cinco minutos porque Piqué se fue con otra lesión muscular para que entrara el también renqueante Abidal. Puyol, mientras, escenificó en un partido sumamente sencillo su plena recuperación y esa jerarquía que le hace único y fundamental para entender la mejor versión de este Barcelona: Puyol endurece y tensa las posiciones, carga de energía y confianza al resto de una defensa a la que nunca permite recular. Y asusta a los contrarios, esta vez un Racing con muy pocas ganas de provocar a un rival que le barrió silbando.

La vuelta de Iniesta fue otra excelente noticia para un Barça que renunció a Busquets, Keita y Mascherano. Thiago hizo de ancla y Xavi, que marcó un buen gol de cabeza, de generador con el manchego descargándole de rivales y de responsabilidad. A partir de la fluidez de tres pasadores de semejante categoría, el Barcelona generó juego cómo y cuándo quiso con Pedro y Villa abriendo las bandas y Messi, al que hicieron otro penalti que se fue al limbo, curó su enésima rasguño con Argentina en un partido por el que pasó como un niño que sale al recreo. Sin subir revoluciones dejó una coreografía de regates, controles, movimientos elásticos… y otros dos goles, el primero tras un excelso regate a Toño y el segundo con la derecha y remachando una maravillosa acción de Iniesta, que había disparado al palo. Al limbo se fueron un par de ocasiones a puerta vacía, una tonelada de llegadas elegantes y hasta un intento de chilena de Abidal. El número de goles estuvo en cuestión. La dictadura sobre el partido y la autoría del triunfo, jamás.

El Barcelona ganó. Marcó tres goles, van 21 en cuatro partidos en el Camp Nou, porque quiso marcar tres. Ganó del primer al último minuto, ganó con estilo y sin gastar ni una fuerza de más. Y solventó, que era al fin y al cabo la cuestión, las espinas del virus FIFA sin más traspiés que los problemas musculares de Piqué. Esa era su batalla en un partido que apenas servía para nada a un Racing que tendrá que ganarse la permanencia metro a metro y punto a punto y para el que la mejor noticia es que ya no volverá al Camp Nou en esta Liga.

DETALLES

Estadio: Nou Camp, en Barcelona

Árbitro: Miguel Ángel Ayza Gámez (Comité valenciano)

Barcelona: Valdés; Alves, Piqué (Abidal, m.9), Puyol, Maxwell, Thiago, Xavi, Iniesta (Keita, m.71), Pedro (Adriano, m.73), Messi y Villa.

Racing de Santander: Toño; Francis, Álvaro, Bernardo, Christian, Diop (Torrejón, m.83), Tziolis (Edu Bedia, m.55), Adrián, Jairo, Munitis y Koné (Arana, m. 66).

Goles: 1-0, m. 11: Messi. 2-0, m.28: Xavi. 3-0, m.68: Messi.

Incidencias: Asistieron al encuentro 82.225 espectadores en partido correspondiente a la octava jornada de Primera División. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Chus Pereda, jugador del Barcelona entre 1961 y 1969, fallecido el pasado 27 de septiembre a los 73 años.

REAL GOLEA, ENTRA ROQUE

Ganó el Madrid con ratos de solemnidad y se abrió varias puertas de futuro. Kaká no ha perdido el tren y está en plena expansión. Marcó un gol de esos que agrandan el ánimo, una rosca que ha cocinado muchísimas veces en su carrera. Cristiano dio dos goles, dato que dispara su índice de solidaridad. Di María salió un ratito y dio otros dos. E Higuaín se apuntó su tercer hat-trick en dos semanas, y de esa continuidad viven los delanteros, especialmente este, ejemplo de supervivencia en territorio casi siempre hostil. Más grande se hace cuanto más grande parece la amenaza.

El Betis fue lo que prometió Mel de manera muy fugaz. La lesión de su juvenil Vadillo borró todas las huellas de un comienzo valiente y meritorio. Y eso que dejó veinte minutos de gran estampa torera, plantado en los medios, discutiéndole la pelota al Madrid, probando a Casillas y ofreciendo un valor añadido poco frecuente en quien acaba de ascender.

La lesión de Vadillo

Aquello ocurrió a lomos del impulso juvenil de Vadillo, un chaval de 17 años recién cumplidos que tiene prisa de verdad por llegar. En el primer minuto ya se había ido a por Casillas. Marcelo pasó malos momentos frente a él hasta que a los 17 minutos se lesionó tras chocar con Sergio Ramos. Aquel contratiempo desmayó al Betis, cuyo retroceso fue inmediato. Lo que había sido un equipo animoso, entusiasta y atrevido acabó quedándose en otro amurallado y sobreprotegido, que entregó la pelota a las primeras de cambio. Beñat e Iriney apenas encontraron salidas después del primer cuarto de hora.

Eso le dio la posesión al Madrid, pero redujo sus espacios. La falta de territorio ahoga a Kaká, que al galope resulta demoledor pero no está hecho para colarse por las rendijas. Aun así, se ofreció siempre, puso voluntad y asumió la dirección de ataque. Sigue en expansión. Mourinho volvió a juntarle con Özil, jugador de parecidas funciones, pero con un fútbol menos vigoroso, más pausado, más distinguido. El problema es que el alemán no ha encontrado la estabilidad en su juego. Va y vuelve, emerge y se sumerge. Y, además, no se siente cómodo pegado al arcén derecho, posición a la que lleva la titularidad de Kaká. Intentó escapar de aquella cárcel, pero de su falta de intensidad, de su frialdad congénita, se contagió el equipo en la primera mitad.

El cambio

El Madrid comenzó a levantarse con dos larguísimos desplazamientos de Xabi Alonso, su eterno guionista, que con y sin intermediarios dejaron a Cristiano tres veces ante Casto. En el primer control lo echó todo a perder. Una rareza en quien casi nada necesita para dictar sentencia. Higuaín, que había encadenado dos hat-trick en dos semanas volvió a ser ese jugador irreductible que en el Madrid siempre ha sobrevivido contra todo pronóstico. Apenas le llegó nada antes del descanso. Después fue otra cosa. La primera que le entregó Cristiano la puso dentro. No deja pasar una

Aquel gol redujo a cenizas al Betis. Lo preparó Marcelo con un pase profundo a Cristiano, que cogió a Chica a pie cambiado. Casto no se atrevió a salir para no quedar desairado en el sprint y el portugués, con todo a favor para disparar, le entregó la gloria a Higuaín. Doce minutos después repitió gesto con Kaká, aunque el brasileño tuvo que poner más de su parte para rematar al Betis.

La goleada

La diferencia en el marcador invitó al Betis a desplegarse, y a campo abierto el Madrid es demoledor. Más ante una defensa adelantada. El tanto de Jorge Molina tuvo una respuesta inmediata y doble de Higuaín. Dos soberbios pases de Di María le lanzaron y de los dos sacó máximo partido: el primero lo resolvió con poco ángulo, el segundo con una cuchara ‘raulista’. Benzema lo contempló con extrema preocupación desde el banquillo. Su competidor ha vuelto y tan feroz como siempre.

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Delgado Ferreiro (colegio vasco)

Real Madrid: Iker Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo; Lass, Xabi Alonso, Kaká (Di María, m. 60); Özil (Coentrao, m. 74), Cristiano Ronaldo (Altintop, m. 77) e Higuaín.

Real Betis: Casto; Chica, Amaya, Dorado, Nacho; Iriney, Beñat (Momo, m. 77), Salva Sevilla (Santa Cruz, m. 58); Vadillo (Sergio, m. 21), Jorge Molina y Rubén Castro.

Goles: 1-0, m. 46: Higuaín. 2-0, m. 59: Kaká. 2-1, m. 69: Jorge Molina. 3-1, m. 70: Higuaín. 4-1, m. 73: Higuaín.

Incidencias: encuentro correspondiente a la octava jornada de Liga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno, ante 83.000 espectadores.

ANTOLÍN

Antolín Alcarza, el zaguero central paraguayo, volvió a jugar tras mucho tiempo.Retornó tras dos meses y jugó todo el partido, con el Wigan en su derrota 3-1 ante Bolton.

Atrás quedó la lesión experimentada en el primer tiempo del encuentro ante Swansea, el 20 de agosto pasado, cuya recuperación demandó, acaso, dos meses. Aquella ocasión representó el segundo lance, tras su retorno una vez que cumplió con Paraguay la participación en la Copa América.

Wigan, con 8 partidos, se encuentra con 5 unidades, ocupando la última colocación junto a 2 equipos más.

Otros resultados de la fecha: Manchester City (puntero con 22) 4-1 Aston Villa, Stoke 2-0 Fulham, Norwich 3-1 Swansea, Queens 1-1 Blackburn. Domingo: West Bromwich-Wolverhampton, Newcastle-Tottenham, Arsenal-Sunderland.