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Real golea, Barza gana, todo igual por ahora

abril 1st, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Si lo que se pretendía era convertir el partido en un examen de carácter, el Real Madrid salió fortalecido y si lo que se quería era evaluar la fiabilidad de su fútbol, la respuesta estuvo a la altura del reto. Manejó tensiones, controló los tiempos del partido sin necesidad de tener siempre el balón y dio un paso importante que le acerca más a la meta, al objetivo del título.

Donde se esperaba a un Madrid preparado para la batalla, con traje de camuflaje y cuchillo en los dientes, se vio a un equipo que salió vestido de smoking y resolvió el duelo a golazo limpio. Este Madrid es una máquina de hacer goles, que tritura a sus rivales con ese tridente mágico formado por Cristiano, Higuaín y Benzema. Este trío maravilla se vio iluminado esta vez por otro trío que juega siempre con la luz encendida y quita a su equipo la venda que le tapa los ojos durante demasiados partidos. Xabi Alonso y Özil no estuvieron solos, se unió a ellos Granero y bien que lo agradeció el Madrid. Más sorprendente fue la alineación de Albiol en el centro de la defensa como pareja de Ramos.

Pretendió ahogar Osasuna al Madrid en el centro del campo, donde acumuló todo un ejército, pero el decorado preparado por Mendilibar apenas se mantuvo en pie siete minutos. Lo derribó Benzema con un golazo memorable, una volea sensacional, de esas que nada más ejecutarla ya se sabe que se ha ganado un lugar en la memoria. Un tanto para el recuerdo. Cristiano le envió el balón desde la izquierda y Benzema se disfrazó de Van Basten para rematar, recordando el histórico tanto del holandés contra la URSS en la final de la Eurocopa de 1988.

El Madrid retrasó líneas después del gol, se refugió en su campo, atrajo hacia él a Osasuna y buscó el golpe definitivo al contragolpe. El cambio de escenario cogió con el pie cambiado a los locales, incapaces de hacer daño al Madrid durante todo el primer tiempo, que se completó con dos nuevos tantos a los que pusieron firma Cristiano e Higuaín. El portugués mando un misil teledirigido desde más de 30 metros que atravesó la línea de gol a una velocidad supersónica. El argentino fue más sutil y después de recibir un buen pase de Granero se plantó ante Andrés, al que picó el balón en la salida.

Cerró la primera parte el Madrid sin más rasguño que la amarilla que obligará a Sergio Ramos a cumplir un partido de sanción contra el Valencia, lo que no es una cuestión menor.

Se distrajo el Madrid al pasar por los vestuarios y se activó Osasuna con la entrada de Lekic por Raoul Loé. Mendilibar, que había sido expulsado por Muñiz Fernández en el minuto 11, metió un delantero y descongestionó el centro del campo. Dos minutos tardaron los locales en conseguir que al Madrid le entraran las dudas. Roversio puso un buen balón desde la derecha y Nino se anticipó a Arbeloa, de nuevo el jugador más flojo de su equipo, para marcar de cabeza. Compensó con ese pase Cristiano una acción anterior en la que su ansiedad por marcar impidió que lo hiciera Higuaín.

El Madrid se quitó las dudas de encima y acabó con cualquier esperanza de Osasuna a lo grande, con dos nuevos tantos. El primero con fortuna. Cristiano lanzó una falta y el balón superó a Andrés después de rebotar en Lekic. El segundo, tras una buena acción del portugués por la izquierda, desde donde envió un balón perfecto para que Higuaín cerrara con un cabezazo la goleada.

Con un cuarto de hora por delante y nada ya por resolver, Mourinho retiró a parte de su artillería, Higuaín, Özil y Benzema, y dio minutos a Coentrao, Di María, que reapareció después de su lesión, y Varane, al que se esperaba en el once inicial y sólo estuvo en el campo los últimos cinco minutos. No había tiempo para más, salvo para que Muñiz Fernández expulsara a Lamah.

DETALLES

Estadio Reyno de Navarra

Árbitro: Muñiz Fernández (Comité Asturiano)

Osasuna: Andrés Fernández; Roversio (Echaide, m.81), Sergio, Miguel Flaño, Damià; Puñal, Nekounam, Raoul Loé (Lekic, m.46); Cejudo (Lamah, m.66), Nino y Raúl García.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Albiol, Sergio Ramos, Marcelo; Granero, Xabi Alonso; Benzema (Varane, m.84), Ozil (Di María, m.81), Cristiano Ronaldo; e Higuaín (Coentrao, m.79).

Goles: 0-1, m.7: Benzema. 0-2, m.37: Cristiano Ronaldo. 0-3, m.40: Higuaín. 1-3, m.48: Nino. 1-4, m.70: Cristiano Ronaldo. 1-5, m.77: Higuaín.

Expulsado el entrenador osasunista, José Luis Mendilibar, en el minuto 11, y el jugador local Lamah, por doble amarilla, en el minuto 90.

Incidencias: Encuentro de la trigésima primera jornada de Liga disputado en el estadio Reyno de Navarra ante 18.161 espectadores. Partido declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia y declarado por la junta directiva osasunista medio día del club y por tanto fuera del abono de la temporada.

BARZA

Cómo sufrió ‘El Loco’ en el Camp Nou. De cuclillas, con aspavientos o simplemente ametrallando a sus leones con todo tipo de directrices. Seguramente, su cerebro piensa más rápido que las maltrechas piernas de sus hombres, tras jugar 40 horas antes en Alemania. Pasó lo inevitable: el Barcelona fue mejor y el fútbol no pudo ser total porque el Athletic no estaba de una pieza.

Leo Messi, otro loco. “¡Sos Grande!”, dedicó el Camp Nou a su líder para homenajear al máximo goleador de la historia del Barcelona. Desde luego, con 24 años, es una locura. Como lo es, a pesar del cansancio, dejar fuera del once rojiblanco a Llorente, Muniain, Amorebieta y Ander Herrera. Y así sucedió, que el Barcelona dominó el partido de cabo a rabo. En la primera mitad, el ya tradicional aluvión de ocasiones azulgranas tardó poco en llegar. En el minuto cuatro, Alves remató duro desde lejos, Iraizoz despejó a un costado y Piqué estuvo a punto de anotar el primero.

En el siete de partido, el Barcelona regaló al público una de esas perlas propias de su fútbol híper combinativo. Fue una triangulación perfecta entre Alves, Messi y Thiago que acabó en gol, pero en claro fuera de juego del centrocampista canterano. No se habían consumido ni 10 minutos y el Barcelona campaba a sus anchas, mientras que el balón no duraba ni 30 segundos al Athletic, el peor de los escenarios para un ultraortodoxo del toque como Bielsa.

Incluso esa fe inquebrantable por el buen juego habrá despertado ¡ternura! a más de uno, porque es de alabar que los leones intentaran mimar el balón, con Iraizoz sacándolo jugado y sabiéndolo perdido instantes después… Con Thiago comandando el centro del campo, el lucimiento en el Athletic era para la pareja de centrales, con un Javi Martínez inconmensurable, como siempre. En el minuto 24, tras una falta a Messi, el propio argentino lanzó y obligó a Iraizoz a realizar una magnífica estirada. La jugada acabó en un córner que remató Piqué, pero Aurtenetxe salvó bajo palos el primero.

Bielsa se llevaba las manos a la cabeza y juraba en chino, pero las ocasiones del Barcelona no paraban. En el 27, Iniesta obligó de nuevo a Gorka a intervenir con éxito tras un potente disparo. Con un Athletic muy metido en su campo ante el hostigamiento culé, el partido se puso para esas cabalgadas que tanto gustan a Piqué, con muchos metros para conducir el balón. Tras unos minutos algo opacos y embarullados por varias faltas no sancionadas por Mateu, llegó el gol del Barça. Messi asistió a Iniesta, que pareció descargar toda la ira contenida en su lánguida figura para fusilar a Iraizoz y firmar su segundo tanto esta temporada.

‘El Loco’ realizó dos cambios tras el descanso. Salieron Muniain y Ander Herrera para buscar más fluidez en el ataque, más verticalidad y en definitiva, más vida de la que pudieron ofrecer los dos sacrificados, Iñigo Pérez e Ibai Gómez. Y por momentos pareció que los conceptos de Bielsa comenzaban a fluir: Muniain y Ander se buscaban continuamente, se jugaba algo más en los dominios del Barça… pero fue uno de esos espejismos, como esos hálitos de vida que recobran los moribundos en sus últimas horas.

Porque en la gran mayoría de la segunda mitad, más dominio del Barcelona, más combinaciones y otro gol azulgrana, aunque con polémica incluida. En el minuto 58 de partido, el canterano Tello se adentró en el área, con Javi Martínez pisándole los talones; se frenó y al mínimo atisbo de contacto con el defensor, acabó en el suelo. Mateu Lahoz pitó un penalti que Messi se encargó de anotar y así seguir la estela de Cristiano en ese duelo inhumano que ambos sostienen.

Con el Athletic desfondado, abatido y abrumado ante la superioridad culé, llegaron los cambios de Guardiola. Se marchó Tello, que bastante tuvo con su travesura, y entro Pedro. Más tarde, ovacionado como siempre, Iniesta abandonó el terreno de juego para dar paso a Xavi. En el minuto 80, el Athletic pudo ponerle algo de pimienta al partido a través de una buena jugada de Muniain, pero tras salvar la salida de Valdés, Piqué salvó en línea de gol.

Era todo lo que Bielsa podía hacer, centrado como está -no lo olvidemos- en la Copa y la Europa Liga. Guardiola ganó la partida a Bielsa, aunque sería injusto hablar de una relación alumno-profesor, porque ambos son maestros.

DETALLES

Estadio: Camp Nou

Árbitro: Mateu Lahoz (Colegio Valenciano)

Barcelona: Valdés; Alves, Pique, Mascherano, Adriano, Sergio Busquets, Thiago, Iniesta (Xavi, min.77), Alexis (Keita, min.83), Messi y Tello (Pedro, min.62).

Athletic Club: Iraikoz, Iraola, Javi Martínez, Ekiza, Aurtenetxe, Iturraspe, Iñigo Pérez (Ander Herrera, min.46), De Marcos, Susaeta, Ibai (Muniain, min.46) y Toquero (Llorente, min.59).

Goles: 1-0, m.40: Iniesta. 2-0, m.58: Messi, de penalti.

Incidencias: Partido de la trigésima primera jornada de Liga de Primera División disputado en el Camp Nou ante 88.207 espectadores.

El Real Madrid va rumbo a semis

marzo 27th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid encarrila en Chipre los cuartos de final de la Champions con goles de Benzema (2) y Kaka. Mourinho sorprendió de salida con Sahin en el once titular y acertó de lleno con sus cambios. El APOEL, correoso pero sin calidad.

El Madrid pone rumbo a las semifinales de Champions tras un ejercicio repleto de oficio en el que los destellos se hicieron esperar. El equipo blanco dejó los lujos para el Bernabéu y tumbó al APOEL en su casa a base de paciencia, inteligencia y tenacidad. Fue otra versión del Madrid. Tan brillante como la usual. Hizo lo que debía, aunque no disfrutara como en otras noches en la búsqueda de su objetivo. Desgastó al APOEL sin acelerarse con la intención de crear huecos, y cuando logró debilitar sus garras comenzó a minar su moral a base de oportunidades. Hasta que la insistencia trajo los goles. Dos de Benzema y uno de Kaká. Un plan aderezado por una revolución de dos suplentes que permite, de un plumazo, dinamitar a un rival sin maldad y dar más tiempo para pensar en una Liga encarrilada.

El éxito labrado en el último tramo del duelo, con los suplentes al abordo, dividirá a los que piensen que todo consistía en un plan perfectamente ideado por Mourinho y a los que consideren que fue fruto de la simple inercia de una superioridad. Sea como fuere, lo cierto es que Marcelo es más que Coentrao (y a mejor precio), que el Madrid se mueve mejor con un ariete puro que con dos y que obtiene resultados más brillantes cuando es más valiente que reservón. Los cambios introducidos con media hora por delante dieron al Madrid otro brío, sobre todo en el carril izquierdo. Kaká, que entró por Higuaín, fue clave en el centro del 0-1 y en el remate de la sentencia. Marcelo, que sustituyó a la misma hora a Coentrao, fue una pesadilla para sus rivales. El partido exigía entradas por la banda y se echó de menos al brasileño demasiado tiempo. ‘¡Nunca mais!’ El segundo tanto no lo hizo él pero fue suyo. Ellos lideraron una victoria que comenzaba a oler a empate.

Primer tiempo con dominio y sin acierto

El Madrid comenzó su labor de desgaste sabedor de lo que se encontraría. Movió sin prisa aunque a veces sin precisión. A pesar de la falta de continuidad en el juego, llegaron las ocasiones. Özil tuvo una de volea con la derecha. Higuaín otra de cabeza. Y Cristiano una más desde lejos. La distancia desde la que tanto le gusta probar y que tan nervioso pone a los porteros. Sin embargo, fue Benzema el que primero pudo transformar tanto dominio en forma de goles. La jugada la inició Cristiano desde su habitual posición entre líneas. El portugués sobó el balón hasta que Sahin le dobló por la izquierda al espacio creado en el área. Y allí, donde se distinguen los artistas de los peones, marcó las diferencias. Sahin puso de primeras un centro raso y preciso a Karim que éste despejó cuando lo sencillo era machacar a puerta vacía.

El Madrid no se desesperó porque su rival no le inquietó jamás y sabía, como sabíamos todos, que si no murió entonces, ya morirá. Salvo inmolación blanca, el Bernabéu se comería a un equipo tozudo sin más calidad que la necesaria para pasar al campo enemigo. Con esa certeza y tranquilidad encaró el Madrid el reto que se le presentaba. El APOEL nunca llegó al área y para un córner del que disfrutó, lo sacó en corto. Increíble. Ailton, una isla en la delantera, mostró virtudes de espaldas a portería. Pero le faltaron amigos con los que asociarse y centros al área por los que pelear.

Esa superioridad le valió a Sahin, la sorpresa del once, para ir reencontrándose con sensaciones sin estresarse. El turco fue de menos a más y en su primer examen de tronío dejó patente que tiene argumentos futbolísticos para jugar más que entrenar. Empezó tímido y acabó mandón. Únicamente echó en falta más físico y, hasta que Marcelo saltó, se acordó de muchos laterales de más recorrido con los que combinar para poder ir de banda a banda dando apoyos y ofreciendo soluciones.

Marcelo y Kaká al rescate

Ante el empate, urgían soluciones ofensivas, y algunos intuimos que el problema añadido de poner a toda la artillería de inicio desaconsejaba la entrada de cualquier revulsivo: porque sólo podría empeorar el panorama y debido a que el elegido tendría mucho menos gol. Error que nos señala y que encumbra a Mourinho. Lo único que no cambió fue el APOEL, que siguió a lo suyo, sin pegar un pelotazo y queriendo presentarse ante Casillas hilvanando sin saber. El resto, fue una verdadera metamorfosis. Marcelo aportó más nervio y Kaká la necesaria movilidad. Con ellos sobre el campo llegaron los goles y la calma. Benzema en dos ocasiones, una de cabeza y otra a bocajarro, y Kaká dejaron la eliminatoria finiquitada. Un resultado que deja al Bernabéu impaciente de semifinales y que enseña el camino: los mejores, siempre al pasto.

(alfredo matilla – as)

DETALLES

Estadio: GSP de Nicosia

Árbitro: Felix Brych (ALE)

Apoel: Chiotis; Poursaitides, Oliveira (Kaká, m.13), Paulo Jorge, Boaventura; Nuno Morais, Helio Pinto (Solari, m.72), Charalambides, Trickovski, Alexandrou (Sousa, m.46) ; y Ailton

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao (Marcelo, m.63); Khedira, Sahin (Granero, m.84), Özil; Cristiano Ronaldo, Higuain (Kaká, m.63) y Benzema.

Goles: 0-1, m.76: Benzema. 0-2, m.82: Kaká. 0-3, m.90: Benzema.

Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Liga de Campeones, disputado en el GSP de Nicosia lleno, ante la presencia de 23.000 espectadores.

Si se da Real-Barza, será sólo en la final

marzo 16th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Real Madrid jugará en cuartos ante el APOEL. La ida se jugará en Chipre y la vuelta en Madrid. Si se clasifica le espera el ganador del Marsella-Bayern. El Barça, por su parte, se las verá con el Milán, jugando la vuelta en el Camp Nou. En semifinales, el vencedor del Benfica-Chelsea.

El Clásico de Champions (Barcelona – Real Madrid) sólo será en la final. En cuartos se medirán Apoel-Real Madrid y Milan-Barcelona tras el sorteo celebrado esta mañana en Nyon. La ida se disputará el 27 en el caso del Madrid y el 28 de marzo el Barça con la vuelta el 3 en el Camp Nou y el 4 de abril en el Bernabéu. Los otros emparejamientos fueron Benfica-Chelsea y Marsella-Bayern.

El Madrid si pasa a semifinales jugaría contra el ganador del Marsella-Bayern y el Barça si elimina al Milan se enfrentaría al vencedor del Benfica-Chelsea. Tanto Madrid como Barça jugarían en casa la vuelta de semifinales.

En semifinales la ida se jugaría el 17 y 18 de abril y la vuelta el 24 y 25 del mismo mes. La final se disputará en el Allianz Arena de Múnich el 19 de mayo.

Real tridente para que el Madrid esté en cuartos

marzo 15th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El Madrid vence sin brillo y con sustos gracias a su tridente ofensivo. Higuaín abrió la lata, Cristiano hizo doblete y Benzema lució. Xabi vio una amarilla y se perderá la ida de cuartos.

El Madrid ya está en cuartos. Y que nadie le reste méritos ni críticas. No se llega a estas cimas por el escudo o la dinastía ni se permitirá una coronación con tanta desconcentración. El rival, modesto pero no inocente, le dejó helado en Moscú y pudo convertirle en piedra por su salida en el Bernabéu. Por eso, la reacción tan contundente a las adversidades que se le presentaron es, a la vez, preocupante, digna de alabar por los devotos y necesaria de anotar para los rivales. El oportunismo de Higuaín y otra bomba racimo de Cristiano pasaron página a unos primeros veinte minutos igual de malos que muchos vividos en Vallecas o el Villamarín. Eso sí, la victoria, redondeada por dos genialidades de Benzema, deja al ‘Pipita’en la ‘pole-position’ de cualquier ataque futuro, anuncia un tridente en plena forma, confirma la recuperación de Kaká y corrobora la firmeza de este Madrid. Que no es poco a estas alturas.

Sin embargo, el juego no tuvo bordados como se esperaba y el equipo se tambaleó demasiado en defensa. Algo que enfadó a más de uno, con libreta o bufandas. De hecho, el Madrid jamás halló continuidad en su juego y aireó alguna laguna que otro enemigo hubiera convertido en océano. Ramos y Pepe sufrieron para parar a Musa y atar a Doumbia. Y, sobre todo, los mediocentros se vieron incapaces de dominar el tiempo y las circunstancias. De ahí que Xabi Alonso no pudiera evitar la amarilla que le priva de la ida de cuartos ni que Casillas pudiera evitar un gol ruso y varios sustos. El pase a cuartos, por las formas, no se celebrará por todo lo alto. No procede. Más se festejará el sorteo del viernes. Otro adversario, con muchos más galones, forzará a desempolvar el repertorio. Ya se sabe. Ya se ha visto.

Una salida inesperada

El 4-1 es justo. Y aun así, la taquicardia del primer tiempo aún dura en el madridismo. Nadie esperaba un rival tan atrevido. Por mucho blaugrana que luciera. El CSKA fue a buscar al Madrid desde en el primer tiempo con valentía, hasta el punto de que taponó su salida desde atrás con suma facilidad por asfixia y llegó a susurrar a Casillas hasta en tres ocasiones. Luego decayó. Fueron veinte minutos pero parecieron 20 años. Rivales igual de modestos ya dieron más de un disgusto antaño en Europa. Doumbia de partida y Musa más tarde sorprendieron a la defensa blanca, silenciaron el Bernabéu e inquietaron a Mourinho. Hasta que Özil se desperezó y encontró huecos que ocupar junto a rivales para desbordar. Gracias a su talento, la película mutó de suspense a otro musical. El CSKA se quedó en gaseosa y el Madrid, una vez más, alardeó de pólvora.

La primera acción del alemán ya habrá caído en el olvido a estas alturas. Sin embargo, en su momento pudo ser clave. Ignashevich le empujó dentro del área con tanta suavidad como inocencia. Pudo ser penalti. Pero no fue. La acción a debate, al menos sirvió para agitar al Madrid y recordarle que la Champions exige el máximo siempre y no de vez en cuando, como la Liga. Cristiano, Kaká e Higuaín se contagiaron del espíritu de Özil a la vez que Xabi Alonso comenzó a mover a sus compañeros como si fueran marionetas. El CSKA intuía que se le venía encima un vendaval. Acertó. Tuvo que ceder metros y, sobre todo, el protagonismo. La calidad manda, aunque sólo sea a trompicones.

Cristiano intentó acaparar los focos con una par de arrancadas. Sin embargo fue Kaká el que más voluntad y acierto demostró. Primero con un disparo desde la frontal y luego con un pase magistral a Higuaín que el argentino no desaprovechó a puerta vacía. El ‘Pipita’ no sólo encarrilaba el pase. Además, reivindicaba su valía con Benzema a la vuelta de la esquina. La jugada se originó cuando menos se esperaba, pues fue Khedira, casi de espaldas y con la zurda, quien encontró la rendija en el área. Después, Marcelo pudo copiar la acción y sentenciar. Tropezó en mala hora.

Más goles que juego

La segunda mitad trajo mejores noticias en forma de goles. Una realidad que no habla de grandes sensaciones. Cristiano se encontró con el segundo gol con una cantada de Chepchugov. La fuerza del misil le exculparía de no ser por la mantequilla de sus manos. El Madrid se encontraba aliviado. Tanto que Cristiano se permitió ceder alguna que otra falta y Mourinho introducir varios cambios que ansía y le dan miedo.

Se marchó Higuaín para coger confianza y entró Benzema para recuperar sensaciones. El francés marcó el tercero en su primera intervención y regaló el cuarto a Cristiano en su despedida. Su reaparición abortó cualquier intención de revolución por parte del CSKA, que dio otros avisos, con gol incluido, más por el decaimiento madridista que por su fe en la remontada. Tosic dejó la perla del partido con un regate repleto de arte a Pepe y con un zapatazo cargado de rabia. Fue un buen final para su equipo, la última concesión al relax para el Madrid y el primer minuto de lo que se aproxima: la hora de la verdad.

(alfredo matilla – as)

DETALLES

Estadio Santiago Bernabeu, en Madrid

Árbitro: Stephane Lannoy (FRA)

Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Xabi Alonso, Khedira, Özil (Lass, m.87), Kaká (Granero, m.75), Cristiano Ronaldo e Higuaín (Benzema m.70).

CSKA Moscú: Chepchugov, Aleksei Berezutski, Vasili Berezutski, Ignashevich, Schennikov, Aldonin (Mamayev, m.46), Wernbloom, Tosic (Necid, m.80), Dzagoev, Musa (Oliseh, m.60) y Doumbia.

Goles: 1-0, m.26: Higuaín; 2-0, m.55: Ronaldo. 3-0, m.70: Benzema. 3-1, m.76: Tosic. 4-1, m.93+: Ronaldo

Incidencias: encuentro de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante unos 75.000 espectadores.

Real Pipita para afianzarse y soñar con el título

marzo 5th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Real Madrid 5 – Espanyol 0.- El Real Madrid se paseó por el Bernabéu y se regaló una goleada contra un Espanyol decepcionante, que no presentó la más mínima oposición y tendió una alfombra roja a los pies del líder de la Liga, que no tuvo la más mínima dificultad para sumar su décima victoria consecutiva. Özil y Kaká aprovecharon la ocasión para lucirse, Cristiano sumó un nuevo tanto para alimentar su insaciable voracidad goleadora, Khedira adornó su trabajo con un gol e Higuaín recuperó la sonrisa con un doblete. Asistió impotente a todo ello Mauricio Pochettino, el gran derrotado de la noche y que continúa sin ganar al Madrid y sin hacerle un gol en sus enfrentamientos.

El Madrid inclinó el campo desde el inicio. Supo interpretar el partido a la perfección, vio con claridad por dónde debía atacar al Espanyol, que dejó al descubierto con demasiada facilidad sus debilidades. El de Pochettino es un equipo con mucho talento, de gusto refinado, pero demasiado endeble y bisoño en defensa. El Madrid salió advertido de ello y obtuvo un alto rendimiento de esa inocencia del rival.

El Espanyol buscó el balón, porque no entiende el fútbol sin él, pero esa enorme virtud, ese tremendo descaro que le ha permitido crecer tanto, esa valentía del rival fue la que terminó abriendo la puerta de la victoria al Madrid.

Calculó mal los riesgos el Espanyol y cayó en la trampa que le tendió el Madrid. Le regaló el balón y permitió con ello que creciera la confianza del Espanyol, que acabó ahogado por su propia filosofía. Lo que se presentaba como una virtud, terminó siendo su gran error. Culpa del propio Espanyol, incapaz de alterar el paso con el que inició el choque, y gran mérito del Madrid, que siempre supo dónde hacer daño. Llevó el Madrid la presión tan arriba, tapó tan bien la conexión entre la defensa y el centro del campo, que los zagueros del Espanyol se encontraron con el balón, pero sin nadie a quien entregárselo para conseguir un juego fluido.

Que se produjera un error en la salida del balón sólo era una cuestión de tiempo. Y llegó a los 24 minutos. Raúl Rodríguez le entregó el balón a Özil, éste combinó al primer toque con Higuaín, que cedió a Cristiano para que marcara ante Casilla.

Lo que ya era un encuentro comodísimo para el Madrid se convirtió a partir de esa acción en un plácido paseo de una hora. Con la moral hecha trizas, atormentado por las dudas de su fútbol y muy exigido físicamente por el rival, el Espanyol no encontró ninguna respuesta para variar el escenario que había dibujado el Madrid. Apenas un disparo desde fuera del área de Coutinho que fue replicado de forma contundente por el Madrid, que anotó un nuevo gol antes de retirarse a los vestuarios.

Lo firmó Khedira llegando desde atrás, en una acción que recordó a ese futbolista que se viste con la camiseta blanca de Alemania. Culminó una triangulación con Özil y Cristiano que hizo saltar por los aires el endeble sistema defensivo del Espanyol. Ese segundo tanto del Madrid bien pudo llegar antes si Teixeira Vitienes hubiera señalado penalti por un derribo de Forlín y Dídac al propio Khedira. Antes del descanso se llevó otro susto el Espanyol, pero un inspirado Casilla, el mejor de su equipo, evitó primero el gol de Higuaín e instantes después el de Cristiano.

El Madrid afrontó el segundo tiempo sin Carvalho, desastroso en todas sus intervenciones, pitado por el Bernabéu y que dejó su sitio a Varane. Cualquier excusa vale para justificar la sustitución, pero lo cierto es que el portugués no estuvo a la altura que exige un partido de Primera División.

Aprovechó el descanso Pochettino para efectuar dos cambios que empeoraron de forma considerable a su equipo. La entrada de Sergio García y Baena por Álvaro y Coutinho ni dotó al Espanyol de más consistencia atrás, ni de la más mínima inspiración en ataque.

Las ocasiones del Madrid se multiplicaron, nacieron casi sin querer y si sólo tres acabaron en gol fue por Kiko Casilla, que se lució en la casa en la que se formó.

Un nuevo despiste del Espanyol lo aprovechó Higuaín para volver a abrazarse con el gol. Golpeó de primeras un buen pase de Kaká, que se benefició de un resbalón de Raúl Rodríguez para robarle el balón y empezar a construir ahí el tercer tanto. La pesadilla de Raúl Rodríguez sólo acabó cuando cedió su sitio a Amat, pero no acabaron ahí los problemas del Espanyol, que aún recibió dos nuevos tantos.

El cuarto llevó la firma de Kaká, que aprovechó el desconcierto del Espanyol para lucirse. Sacó partido de un resbalón de Dídac y culminó la jugada con lo que pareció más un pase a la red que un tiro a puerta. El encargado de completar la goleada fue Higuaín después de una brillante acción de Kaká por la izquierda, con regate de fantasía a Javi López incluido.

No dio para más el choque, salvo para que el Bernabéu dedicara una nueva ovación a Özil y para que el canterano Morata jugara sus primeros minutos esta temporada con el primer equipo.

(oscar garcía – as.com)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité Cántabro)

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Carvalho (Varane, min. 45), Marcelo; Khedira, Xabi Alonso; Özil (Callejón, min. 67), Kaká, Cristiano Ronaldo; e Higuaín (Morata, min. 81).

Espanyol: Casilla; Javi López, Raúl Rodríguez, Héctor Moreno, Dídac; Forlín, Romaric; Weiss, Verdú, Coutinho (Sergio García, min. 45); y Álvaro (Baena, min. 45).

Goles: 1-0, min. 23: Cristiano Ronaldo; 2-0, min. 38: Khedira. 3-0, min. 47: Higuaín. 4-0, min. 66: Kaká. 5-0, min. 78: Higuaín.

Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo sexta jornada del campeonato nacional de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 77.000 espectadores.

Real y Barza ganan; siguen 7 puntos de distancia

febrero 5th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Real Madrid y Barcelona ganaron sus respectivos partidos, sufriendo por la mínima y mantienen 7 puntos de distancia (55-48), en la tabla de posiciones. El Real Madrid se encuentra cada vez más cómodo con su nuevo traje, que parece hecho a medida para este equipo. La apuesta decidida por el toque, por ese juego de elaboración con el que se construyen paredes donde antes sólo se pretendían elevar muros de contención, ha convertido al Madrid en un equipo que vuela por la Liga. Parece que su ambición, ahora adornada también por el juego, le impedirá detenerse hasta que llegue a su objetivo, que no puede ser otro que el título. Contra el Getafe no le hizo falta ofrecer su versión más brillante. Para ganar le bastó con tener el balón, moverlo con criterio y aprovechar una acción a balón parado.

Es un equipo que en Liga no se relaja nunca y en su visita al gélido campo del Getafe no hubo una excepción. Exige lo máximo de sí mismo y del rival, al que obliga a mantener una concentración extrema. Y al más mínimo error, al menor despiste le golpea con goles. Como el de Sergio Ramos, que en el lanzamiento de un córner se adelantó a los despistados defensas del Getafe para convertir de cabeza el gol que decidió el encuentro (foto).

No se habían consumido 20 minutos y ya estaba despejada cualquier duda que pudiera haber sobre a quién correspondía el mando del partido. Dueño absoluto de la situación, por juego y por superioridad moral y física, el Madrid no dio opción al Getafe, demasiado endeble en defensa, desbordado en el centro del campo e inocente arriba.

En el Madrid fue noticia el regreso de Lass al mediocentro, como pareja de Xabi Alonso. Fue la única recaída en planteamientos no tan lejanos. El músculo de Lass empujó hasta el banquillo a Granero y su actual estado de lucidez. Por delante, Mourinho mantuvo la apuesta por Özil, Kaká, Cristiano y Benzema. Una apuesta ganadora.

Dominada la situación, controlado el partido, el Madrid apenas permitió respirar al Getafe, que se marchó a los vestuarios sin apenas acercarse a Casillas, que sólo se sobresaltó, y no mucho, en los últimos minutos. Fueron dos aproximaciones aisladas, más fruto de un arranque de orgullo que una consecuencia de su juego.

En el segundo tiempo el Madrid ahorró esfuerzos, aunque por momentos se le fue la mano en su pretensión de economizar energías y permitió que el Getafe recompusiera su maltrecha figura de la primera parte y empezara a pensar que podía asustar al líder. Fue un leve momento de debilidad por parte del Madrid, que recuperó el balón, y con él el control de la situación, sin apenas dificultad.

El Madrid, que no supo sentenciar en el primer tiempo, espació sus llegadas, no elaboró tanto y se limitó a dejar pasar el tiempo, un riesgo innecesario dada la enorme distancia que separa a los dos equipos. Sus ocasiones no fueron tan numerosas, aunque no menos claras, pero cuando no les falló la puntería se encontraron con las manos de un inspirado Moyá.

Los cambios no mejoraron al Madrid, más bien le despistaron hasta convertirlo un equipo demasiado distraído, que fue apartándose de la buena línea marcada en el primer tiempo. Callejón e Higuaín no mejoraron a Kaká y Benzema. Granero, sustituto de Özil, apenas tuvo tiempo de mostrarse. Mientras, el Getafe tomó aire con la entrada de Gavilán, Lacen y Arizmendi por Pedro Ríos, Casquero y Barrada. Siguió incordiando, pero sin llegar a transmitir ninguna sensación de peligro.

Y cuando se animó a pisar el área rival, Ayza Gámez decidió no pitar penalti por una clara mano de Pepe a tiro de Diego Castro. El portugués volvió a ofrecer su imagen más desagradable al revolcarse por el suelo, simulando que el balón le había dado en otra parte del cuerpo. Un feo comportamiento que ya no sorprende. No fue el único error grave del árbitro, que en la primera parte decidió no expulsar a Torres por un claro agarrón a Özil.

Además de por ese grave error de Ayza Gámez, el Getafe se vio lastrado por la lesión de Masilela, que se produjo con los tres cambios consumidos y aguantó cojo los últimos minutos.

DETALLES

Estadio: Coliseum Alfonso Pérez

Árbitro: Delgado Ferreiro (comité vasco)

Getafe: Moyá; Valera, Torres, ”Cata” Díaz, Masilela; Casquero (Lacen, m.64), Juan Rodríguez; Pedro Ríos (Gavilán, m.57), Barrada (Arizmendi, m.70), Diego Castro; y Miku.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Pepe, Coentrao; Lass, Xabi Alonso, Kaká (Callejón, m.63); Özil (Granero, m.88), Cristiano Ronaldo y Benzema (Higuaín, m.74).

Gol: 0-1, m.18: Sergio Ramos.

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésimo segunda jornada de la Liga BBVA, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante la presencia de 13.000 aficionados.

BARZA

El Barcelona necesita oxígeno, recuperar lesionados y afinar el tono muscular. Pero también necesita buenas noticias. No es que últimamente las haya tenido malas, al menos no pésimas ni traumáticas, pero ha vivido tanto tiempo en perfecto estado de gracia que apenas ha digerido las últimas turbulencias: la tonelada de bajas, el susto con final feliz en Copa, los tropezones fuera del Camp Nou. El Barcelona necesita buenas noticias y tiene la suerte, si es justo llamar suerte a los frutos del trabajo, de que tiene la mejor máquina de fabricarlas: La Masía.

El Barcelona que capeó la ola de frío y ganó a la Real Sociedad saltó al campo sin Piqué, Abidal, Busquets, Xavi, Iniesta y Alexis. El riesgo al que obliga la vuelta de semifinales que llega, un billete de noventa minutos a otra final. La lista incluye lesionados (Iniesta), tocados (Alexis) agotados (Xavi) o jugadores en busca de su pico óptimo de forma (Piqué). La respuesta siempre, y en esa cocina se cuece la grandeza del Barcelona, está en La Masía. Jugaron Thiago, Cuenca, Dos Santos o Tello en un partido en el que hubo diecisiete canteranos en los onces iniciales, ocho en el Barcelona y nueve en la Real Sociedad. Un oasis, ecos de fútbol de otro tiempo.

Lo mejor del Barcelona, en un partido de sensaciones contradictorias, fue el rendimiento de los nuevos, el más discreto el más asentado, Cuenca. Dos Santos hizo de Busquets con criterio y Tello fue un rayo un rayo por la izquierda, una inyección de luminoso optimismo a golpe de velocidad, energía, desborde y gol. Suyo fue el primero con una buena definición por el carril del extremo.

Fue lo mejor en un partido en el que el Barcelona se obligó a sufrir más de la cuenta por sus pecados de las últimas semanas. Fue contradictorio porque pudo y debió golear en el primer tiempo y perdió mando y temple en el segundo. Messi, entre híper activo y ansioso, estuvo en casi todos los ataques y la tuvo sólo ante Bravo y desde fuera del área, con la izquierda y con la derecha y hasta a puerta vacía. Cuando acertó (23 goles y 17 asistencias en Liga) tras un enorme pase de Alves el Camp Nou respiró… dos minutos. Vela aprovechó un fallo de Thiago y acortó distancias. Después llegó poco la Real Sociedad pero el mal fario rondó el Camp Nou. Otra vez muchas ocasiones y pocos goles, otra vez menos jerarquía a medida que pasaban los minutos. Otra vez jugadores por debajo de su nivel y otra vez las malditas lesiones. Busquets se fue al poco de entrar con una horrible herida en la rodilla. Antes, en el primer tiempo y en un guiño a los supersticiosos, un gato negro había saltado al gélido césped.

Es difícil definir el partido de la Real Sociedad. Salió valiente, obligó a Valdés a una parada milagrosa en el arranque de cada tiempo y creció en la segunda parte a medida que el Barcelona bajaba el pistón. Aunque jugó el descuento buscando el área de Valdés cuesta desprenderse de la sensación de que su vida extra fue en realidad el indulto de un Barcelona que sólo hizo dos goles en una decena de ocasiones importantes. Cesc parece fundido y Thiago está a años luz de su mejor nivel. Messi anda en busca de su trance fulminante, en el que vive casi siempre, y en un día frío y finalmente sufrido pudo caer Busquets, una pieza esencial. La única alegría, además de tres puntos que parecían incuestionables y que exigieron una buena sudada, fue la aparición, una vez más, de esa bendición llamada La Masía.

DETALLES

Estadio: Camp Nou, en Barcelona

Arbitro: Clos Gómez (Comité Aragonés)

Barcelona: Valdés; Alves, Puyol (Abidal, m.76), Mascherano, Adriano; Dos Santos (Busquets, m.76 (Piqué, m.82), Thiago, Cesc; Tello, Messi y Cuenca.

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Mikel González, Iñigo Martínez, Cadamuro; Aranburu, Markel, Rubén Pardo (Llorente, m.78); Xabi Prieto (Aguirretxe, m.83), Griezmann; e Ifrán (Vela, m.58).
Goles: 1-0. m.9: Tello. 2-0, m.72: Messi. 2-1, m.74: Vela.

Incidencias: Asistieron al encuentro 52.646 espectadores en partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada disputado en el Camp Nou. Se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de Port Said (Egipto).
(as)

 

Selección de FIFA con 9 de Liga española

enero 9th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

El futbol español sigue de enhorabuena. La FIFA ha hecho público su Once Ideal del año 2011 y en él aparecen hasta nueve futbolistas de la liga española. Cuatro jugadores son del Real Madrid y cinco del Barcelona. El Once Ideal del 2011 es: El Once Ideal del 2011 es: Casillas; Alves, Piqué, Ramos, Vidic; Iniesta, Xabi Alonso, Xavi Hernández; Messi, Cristiano y Rooney.

Como representación del Real Madrid estuvieron Zinedine Zidane y Emilio Butragueño, que recogieron los premios ya que los futbolistas se encuentran concentrados para el partido de octavos de final de la Copa del Reay contra el Málaga. Durante la gala se proyectó un vídeo donde se veía a los cuatro jugadores del equipo blanco agradeciendo el galardón.

GUARDIOLA

El técnico del Barcelona, con cinco títulos ganados en 2011, se ha impuesto a Mourinho y a Ferguson.

Pep Guardiola ha ganado cinco títulos con el Barça en 2011: la Liga, la liga de Campeones, la Supercopa de Europa, la Supercopa de España y el Mundialito de Clubes. Además, ha sido distinguido como mejor preparador del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS).

El técnico azulgrana competía con el entrenador del Real Madrid, José Mourinho, y con el del Manchester United, Alex Ferguson.

Al recoger el premio, Guardiola ha dicho: “Quiero dedicar este premio a los miles de personas que a lo largo de más de 100 años han trabajado en el Barça y han llegado a desarrollar a uno de los mejores equipos del mundo. Para mí es un honor formar parte de este grupo que ha hecho este increíble equipo. Desde el fondo de mi corazón me gustaría dedicar este título a Tito Vilanova, mi amigo, compañero, asistente, que aunque últimamente no viene mucho con nosotros siempre está. Tito, va por ti”.

Benzema y Real explotan Granada

enero 8th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Aunque el maestro Dante Panzeri escribió un tratado sobre el fútbol como Dinámica de lo impensado, anoche, en el baile de 24 voluntades imprevisibles (incluyo al árbitro y al balón, los actores más inciertos), sucedió lo que casi todos imaginaban. Ganó el Madrid y marcó cinco, el número que redondea las goleadas. Para semejante viaje el Granada no hubiera necesitado tantas alforjas, ni tantas pizarras. Para un partido así Mourinho hubiera podido evitarse los berrinches habituales, que luego se nos disparan las canas.

Seamos generosos, no obstante. Quienes abandonan el Bernabéu cosidos con esparadrapo no merecen que la palmada consoladora se convierta en cachete acusador. Sin embargo, nos queda la sensación de que el Granada tenía para más. La prueba es que el marcador le condicionó demasiado el ánimo. Tuvo una actitud reservona para el empate, valerosa para el 1-0, distraída luego y apesadumbrada al final. Fabri olvidó una última consigna: ni miren al luminoso ni cuenten con los dedos.

Tampoco hay gran novedad en los héroes del Madrid. Tal y como había desdeñado en la víspera, Mourinho alineó juntos a Benzema e Higuaín y ambos ofrecieron buenos argumentos para repetir desdén en el futuro. Lo del francés se confirma: está raptado por las musas (o enamorado, que el efecto se confunde). Consiguió dos goles, el primero en el terreno del nueve tras una afortunada asistencia de Özil (espuela involuntaria). En el segundo nos recordó a esos abuelos que sacan monedas de las orejas de los niños. El inocente, en este caso, fue el brasileño Siqueira, blandísimo atrás, un carrilero interesante que en defensa es la Fábrica de Moneda y Timbre.

No crean que Higuaín anduvo lejos de Benzema. Ocurre, simplemente, que lo suyo es diferente, más industrial. Marcó su gol por puro empeño, y antes y después se peleó con el mundo, incansable y bregador. Hay una parte de su misión que siempre se cumple: es un crack de incógnito y aún hay bastantes que siguen sin reconocerle bajo el disfraz de Peter Parker.

El cabezazo de Ramos que valió el segundo tanto completó una actuación personal impecable y frenó el ímpetu del Granada, mejor durante diez minutos, los del empate. Tan pulcro como su compañero estuvo Varane, un muchacho al que ya se le ha borrado el estigma del enchufe. Ayer le ganó todas la carreras a Dani Benítez, uno de los futbolistas más activos y toreros de su equipo.
Teoría

Fuera de aquel arreón, del visitante no hubo apenas nada. Si acaso la tenacidad de Martins, el cabezazo de Mikel Rico y algún detalle de Uche. Obsesionado con evitar los contragolpes del Madrid, el Granada se dejó el partido contra las cuerdas, demasiado pendiente de la teoría para terminar con el mismo castigo que aquellos que no estudian nada.

El quinto lo marcó Cristiano, pero ni eso le libró de la nube gris. Sentirse excluido de la fiesta le nubla tanto la vista que le hace acumular fallos que le excluyen de la fiesta. Ni celebró el gol, por tardío y por regalado. Ya se sabe: su mundo es otro y tiene origen volcánico. Como Madeira. (Juanma Trueba as.com)

DETALLES

Estadio: Santiago Bernabeu, en Madrid

Árbitro: César Muñiz Fernández, del Comité Asturiano

Real Madrid: Casillas; Lass, Ramos, Varane, Marcelo; Xabi Alonso, Khedira; Özil (Kaká, m.67), Benzema (Callejón, m.53), Cristiano Ronaldo e Higuaín (Altintop, m.83).

Granada: Roberto; Nyom, Íñigo López, Diakhaté, Siqueira; Mikel Rico, Yebda (Fran Rico, m.62), Martins (Abel Gómez, m.77); Uche, Dani Benítez e Ighalo (Alex Geijo, m.66).

Goles: 1-0, m.20: Benzemá. 1-1, m.22: Mikel Rico. 2-1, m.34: Sergio Ramos. 3-1, m.46: Higuaín; 4-1, m.51: Benzema; 5-1, m.90: Cristiano Ronaldo.

Incidencias: encuentro de la decimoctava jornada de Liga disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante unos 78.000 espectadores.

IFFHS, Guardiola el mejor DT del mundo

enero 6th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín

Pep Guardiola, técnico del Barcelona, ha sido elegido por segunda vez mejor entrenador de club del mundo, según en la encuesta anual de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS).

Guardiola logró 201 puntos en las votaciones de expertos de 81 países de todos los continentes que han participado en la edición anual de esta elección.

El portugués José Mourinho, que lleva las riendas del Real Madrid, logró el segundo puesto con 112, mientras que Sir Alex Ferguson (Manchester United) fue tercero, con 107.

Cinco entrenadores han logrado entrar en el ‘top 10′ por primera vez: el serbio Ivan Jovanovic, el argentino Jorge Luis Sampaoli, el uruguayo Jorge Daniel Fossati y los portugueses Domingos Paciencia y André Villas-Boas.

Clasificación:

.1. Pep Guardiola (ESP) FC Barcelona 201

.2. José Mourinho (POR) Real Madrid 112

.3. Sir Alex Ferguson (ESC) Manchester United 107

.4. André Villas-Boas (POR) Chelsea 78

.5. Roberto Mancini (ITA) Manchester City 45

.6. Muricy Ramalho (BRA) Santos 20

.7. Ivan Jovanovi (SER) APOEL Lefkosia 11

.+. Jorge Luis Sampaoli (ARG) Universidad de Chile 11

.9. Domingos Paciencia (POR) Sporting Club 10

.+. Jorge Daniel Fossati (URU) Al-Sadd Doha 10

.+. Jupp Heynckes (ALE) Bayern Múnich 10

.12. Arsene Wenger (FRA) Arsenal 9

.13. Ricardo A. Gareca (ARG) Vélez Sarsfield 8

.16. Diego V. Aguirre (URU) Peñarol Montevideo 6

.18. Víctor M. Vucetich (MEX) Monterrey 5

Show de Messi y el derby fue para el Barza

diciembre 10th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín

El derby español fue para el Barza. No importa, el encuentro se desarrolló en el Santiago Bernabéu, en Madrid, pero Messi, Xavi, Iniesta, hicieron su show, el que comenzó el golero Valdez.

El Real Madrid se puso 1-0 a los 22 segundos, tras un error de Valdés, pero ni así pudo con su bestia negra. El Barcelona lo dio vuelta con goles de Alexis Sánchez, Xavi y Fabregas y, con un partido más, alcanzó al Merengue en la cima. Messi fue clave.

¿Cómo se explica esto? Si al minuto de juego, a los 22 segundos para ser exactos, todo estaba servido para el Real Madrid. Llegaba, esta vez sí, como gran favorito, puntero y con tres puntos de ventaja con un partido menos que el Barcelona. Impactando desde todas las estadísticas. Con individualidades en sus mejores versiones. Con una luz de ventaja en el duelo psicológico. Con la localía a favor y sed de triturar, de una buena vez, a su sombra negra. Y, encima, al minuto ya ganaba 1-0… Ideal para la contra, para cerrarse, para clavar la estocada, para la goleada, para el partido que tal vez había soñado Mourinho. Pero otra pesadilla. Otra vez todo fue del Barcelona.

¿O será que el Barcelona, esta vez, se propuso ganar el derby dándole el 1-0 al rival? Pareció eso, porque fue demasiado error el de Víctor Valdés en la primera pelota que llegó a sus pies, como para considerarlo sólo un blooper. El equipo de Guardiola, que miraba si poder creerlo desde un costado, acusó el mazazo. Perdió lucidez. No podía con la presión ahí arriba que le hacía el Real Madrid. Pero de a poco empezó a encender las fases del tablero eléctrico de esa máquina de fútbol. Pudo encender, antes que a ningún otro, a Messi. Y eso tranquilizó a unos y empezó a preocupar a otros. En la primera que tuvo lo hizo revolcar a Iker Casillas, quien evitó el empate, y por otro huequito que vio entre mil piernas filtró una pelota para Alexis Sánchez. El chileno la enganchó, se la acomodó para la derecha, y sacó el remate que le puso el 1-1 al primer tiempo.

Real Madrid ya no presionaba tan arriba ni manejaba la pelota. En el Barcelona ya funcionaba la fase Iniesta-Xavi para recuperar la tenencia. Y en el segundo tiempo, de movida nomás, otra jugada fortuita como la que abrió el partido empezó a definirlo. Porque Xavi le pegó como pudo, desde lejos, y la pelota en el camino al arco se desvió en Marcelo. Palo. Gol. Y del knock out se encargó, unos minutos después, Fabregas. De cabeza le puso el moño a una contra perfecta que trajo Iniesta desde su campo y que Messi manejó a toda velocidad desde los tres cuartos de cancha. Abrió para Dani Alves, quien sacó el centro de primera y a la carrera, y por el otro palo apareció Fabregas para meter la cabeza y convertirle su primer gol al Real Madrid.

No hay que buscar las explicaciones por el lado de la suerte, que la tuvo como jugador número 12 un rato que cada uno, en el primer tiempo y en el segundo, sino más bien en lo que ocurrió después de esos guiños de la pelota. En los fantasmas del pasado que se le cruzaron a uno y en el convencimiento que potenció en otro. En lo que hizo Messi, marcado a sol y sombra por uno o por dos camisetas blancas, y en los que no pudo hacer ese Cristiano Ronaldo que tuvo dos chances clarísimas, con el pie y de cabeza, para torcer la historia. En lo que mostró el Barcelona, dese su convencimiento colectivo, y en las fragilidades que expuso este Real Madrid que pasa su mejor momento.

Queda una duda, nomás, flotando por ahí: ¿La próxima lo dejará empezar 2-0?

DETALLES

Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid

Árbitro: David Fernández Borbalán (Comité andaluz)

Real Madrid: Casillas; Coentrao, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Khedira, min.63), Özil (Kaká, min.58); Di María (Higuaín, min.68), Cristiano y Benzema.

Barcelona: Víctor Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, min.89); Alexis (Villa, min.84), Cesc Fábregas (Keita, min. 78) y Messi.
Goles: 1-0. Min.1. Benzema; 1-1. Min. 30. Alexis; 1-2. Min. 54. Xavi. 1-3. Min. 66. Cesc.

Tarjetas amarillas: Xabi Alonso (26′), Lass (61′), Pepe (62′), Sergio Ramos (69′), del Real Madrid y Alexis (27′), Messi (36′), Piqué (48′), del Barcelona.
Incidencias: 83.500 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu. Tito Vilanova, ayudante de Pep Guardiola, regresó al equipo tras mejorar de una grave enfermedad.

VERSION ESPAÑOLA

El panorama que deja el Clásico es desolador para el Real Madrid y de normalidad absoluta en el Barcelona, que salió de Bernabéu como líder de la Liga, aunque con un partido más. El Madrid acudió a la cita disfrutando de una superioridad estadística indiscutible, como dominador absoluto de los números, con la confianza de quien se cree indestructible. Cuando el nivel de exigencia se multiplicó, el Madrid suspendió el examen. El Barça dejó atrás sus dudas e inseguridades, supo levantarse después del enorme golpe que supuso recibir un gol a los 22 segundos, se sobrepuso a todos sus errores, que no fueron pocos en defensa, y cuando la cuestión fue determinar quién era mejor con el balón en los pies, cuando habló la pelota, sólo quedó constatar la superioridad del Barcelona, dirigido por un sublime Iniesta y un magistral Xavi. Iniesta ofreció un recital en el segundo tiempo, una lección de cómo se interpreta este juego.

Mientras el Barça sigue, con más o menos sobresaltos, su camino, el partido supuso una enorme marcha atrás para el Madrid, desarmado de nuevo en el centro del campo. Las deficiencias de antaño se volvieron a hacer visibles, como si el tiempo no hubiera pasado y nada hubiera evolucionado. Pero lo que ha pasado es que un Clásico más, el Barcelona fue mejor que el Madrid.

Quienes nieguen la evidencia de lo sucedido sobre el mojado césped del Bernabéu, siempre encontrarán alguna justificación ajena al balón. La mejor forma para corregir tus errores no es buscar los de los demás. Es imposible avanzar y mejorar cuando uno no asume sus limitaciones y reduce todo a conspiraciones maquiavélicas. Es cierto que Messi quizá mereció la expulsión poco antes del descanso, cuando debió ver su segunda amarilla por una entrada a Xabi Alonso. La primera le llegó por protestar. También debió irse antes a los vestuarios Coentrao. Es evidente que la trascendencia de una y otra expulsión no hubiera sido la misma, pero no es menos cierto que no se puede justificar lo sucedido con esa legítima petición de que Messi no debió terminar ni siquiera el primer tiempo.

Y es que el Madrid salió derrotado en todos los duelos que se ventilaron en el partido. Sólo Casillas demostró estar un peldaño por encima de Valdés y únicamente Benzema salió reforzado gracias a su sensacional actuación. El Madrid perdió en fútbol y fue claramente superado en la discusión táctica, un lenguaje que supo manejar mejor Guardiola que Mourinho. Guardiola movió piezas, introdujo variantes que acabaron por darle una superioridad aplastante en el centro del campo, el espacio en el que se cocinan las victorias. Busquets, Xavi, Iniesta y Cesc acabaron formando una línea que logró variar el rumbo inicial del partido, cuando el Barça parecía que iba a la deriva, y aplastó cualquier intento del Madrid por sacar la cabeza. Crearon y taparon a Xabi Alonso, anulando cualquier posibilidad de crear juego del Madrid, que no supo encontrar respuesta a ninguno de los movimientos tácticos del Barcelona. Con ese exuberante y reluciente centro del campo, el Barcelona compensó los numerosos errores cometidos en defensa, impropios no ya de este equipo, sino de cualquiera que se maneje en la elite.

Si dirigimos nuestra mirada al duelo entre Messi y Cristiano, la comparación no se sostiene. No hay ningún argumento favorable al portugués, obsesionado de nuevo por hacerse notar, dominado otra vez por la ansiedad que le provoca querer decidir el Clásico en cada jugada. Falló dos ocasiones clarísimas en momentos decisivos. No estuvo a la altura y eso ya no es novedad en un Madrid-Barça. Nuevo fracaso. Todo lo contrario que Messi, de nuevo determinante, desequilibrante, tan locuaz como acostumbra con el balón en los pies. Gozó de la inestimable colaboración de Alexis, un cuchillo que rasgó la línea defensiva del Madrid cada vez que entró en contacto con el balón.

El encuentro dejó a varios futbolistas desubicados, pero a nadie más que a Coentrao, caótico de nuevo como lateral derecho. No tiene condiciones para actuar en esa posición y con cada actuación suma nuevos argumentos para defender que no debe ser titular en el Madrid. Es lateral izquierdo y en esa posición actúa uno de los mejores del mundo, Marcelo. Tampoco Pepe y Ramos formaron ese muro infranqueable de jornadas pasadas.

El comienzo del choque no dejó adivinar lo que llegó después. El inicio del Madrid fue arrollador, por iniciativa propia y torpezas ajenas. Salió a buscar al Barcelona a su campo y aprovechó el regaló que le concedió Valdés, muy torpe toda la noche cuando el balón llegó a sus pies. Le entregó la pelota a Di María y en un instante se acumularon errores de remate o despeje que acabaron con el balón en Benzema, que no falló y celebró el primer gol cuando apenas se habían consumido 22 segundos.

El partido se puso como más le gusta al Madrid, con el Barcelona llevando la iniciativa y los de Mourinho luciéndose en la presión y el contragolpe. Esta efervescencia le duró al Madrid media hora, lo que tardó el Barça en empatar. Ya había avisado Messi, que aprovechó un resbalón de Ramos para irse como un rayo hacia el área, donde le esperó Casillas para evitar el tanto. Nada pudo hacer Iker después para evitar el empate. Messi bajó hasta el círculo central, le pidió la pelota a Xavi e inició un eslalon con el que rompió la defensa del Madrid, por el centro y con la ayuda de Coentrao, que habilitó a Alexis para que el chileno batiera a Casillas.

Hasta ese momento se disfrutó de un partido intenso, interpretado a gran velocidad. Después, los equipos se tomaron un respiro, se concedieron una tregua ficticia, porque el Barcelona por entonces ya era dueño del balón. Si en el primer tiempo lo movió con menos gracia que acostumbra, con circulaciones demasiado horizontales, en el segundo fue un recital que desnudó al Madrid y acabó elevando al Barcelona hasta el triunfo y el liderato.

Fue una cuesta abajo en la que Xavi, con la involuntaria colaboración de Marcelo, en el que rebotó el balón para que se alejara irremediablemente de Casillas, y Cesc trasladaron al marcador la indiscutible superioridad que hubo en el campo. De nada sirvió la entrada de Kaká por Özil, ni la tardía salida de Higuaín por Di María y mucho menos la entrada de Khedira por Lass.

Un Clásico más todo sigue igual, con el Barcelona disfrutando del fútbol y del resultado y el Madrid preguntándose cómo ha llegado de nuevo a esta situación. (as)