El Real Madrid va rumbo a semis
marzo 27th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
El Real Madrid encarrila en Chipre los cuartos de final de la Champions con goles de Benzema (2) y Kaka. Mourinho sorprendió de salida con Sahin en el once titular y acertó de lleno con sus cambios. El APOEL, correoso pero sin calidad.
El Madrid pone rumbo a las semifinales de Champions tras un ejercicio repleto de oficio en el que los destellos se hicieron esperar. El equipo blanco dejó los lujos para el Bernabéu y tumbó al APOEL en su casa a base de paciencia, inteligencia y tenacidad. Fue otra versión del Madrid. Tan brillante como la usual. Hizo lo que debía, aunque no disfrutara como en otras noches en la búsqueda de su objetivo. Desgastó al APOEL sin acelerarse con la intención de crear huecos, y cuando logró debilitar sus garras comenzó a minar su moral a base de oportunidades. Hasta que la insistencia trajo los goles. Dos de Benzema y uno de Kaká. Un plan aderezado por una revolución de dos suplentes que permite, de un plumazo, dinamitar a un rival sin maldad y dar más tiempo para pensar en una Liga encarrilada.
El éxito labrado en el último tramo del duelo, con los suplentes al abordo, dividirá a los que piensen que todo consistía en un plan perfectamente ideado por Mourinho y a los que consideren que fue fruto de la simple inercia de una superioridad. Sea como fuere, lo cierto es que Marcelo es más que Coentrao (y a mejor precio), que el Madrid se mueve mejor con un ariete puro que con dos y que obtiene resultados más brillantes cuando es más valiente que reservón. Los cambios introducidos con media hora por delante dieron al Madrid otro brío, sobre todo en el carril izquierdo. Kaká, que entró por Higuaín, fue clave en el centro del 0-1 y en el remate de la sentencia. Marcelo, que sustituyó a la misma hora a Coentrao, fue una pesadilla para sus rivales. El partido exigía entradas por la banda y se echó de menos al brasileño demasiado tiempo. ‘¡Nunca mais!’ El segundo tanto no lo hizo él pero fue suyo. Ellos lideraron una victoria que comenzaba a oler a empate.
Primer tiempo con dominio y sin acierto
El Madrid comenzó su labor de desgaste sabedor de lo que se encontraría. Movió sin prisa aunque a veces sin precisión. A pesar de la falta de continuidad en el juego, llegaron las ocasiones. Özil tuvo una de volea con la derecha. Higuaín otra de cabeza. Y Cristiano una más desde lejos. La distancia desde la que tanto le gusta probar y que tan nervioso pone a los porteros. Sin embargo, fue Benzema el que primero pudo transformar tanto dominio en forma de goles. La jugada la inició Cristiano desde su habitual posición entre líneas. El portugués sobó el balón hasta que Sahin le dobló por la izquierda al espacio creado en el área. Y allí, donde se distinguen los artistas de los peones, marcó las diferencias. Sahin puso de primeras un centro raso y preciso a Karim que éste despejó cuando lo sencillo era machacar a puerta vacía.
El Madrid no se desesperó porque su rival no le inquietó jamás y sabía, como sabíamos todos, que si no murió entonces, ya morirá. Salvo inmolación blanca, el Bernabéu se comería a un equipo tozudo sin más calidad que la necesaria para pasar al campo enemigo. Con esa certeza y tranquilidad encaró el Madrid el reto que se le presentaba. El APOEL nunca llegó al área y para un córner del que disfrutó, lo sacó en corto. Increíble. Ailton, una isla en la delantera, mostró virtudes de espaldas a portería. Pero le faltaron amigos con los que asociarse y centros al área por los que pelear.
Esa superioridad le valió a Sahin, la sorpresa del once, para ir reencontrándose con sensaciones sin estresarse. El turco fue de menos a más y en su primer examen de tronío dejó patente que tiene argumentos futbolísticos para jugar más que entrenar. Empezó tímido y acabó mandón. Únicamente echó en falta más físico y, hasta que Marcelo saltó, se acordó de muchos laterales de más recorrido con los que combinar para poder ir de banda a banda dando apoyos y ofreciendo soluciones.
Marcelo y Kaká al rescate
Ante el empate, urgían soluciones ofensivas, y algunos intuimos que el problema añadido de poner a toda la artillería de inicio desaconsejaba la entrada de cualquier revulsivo: porque sólo podría empeorar el panorama y debido a que el elegido tendría mucho menos gol. Error que nos señala y que encumbra a Mourinho. Lo único que no cambió fue el APOEL, que siguió a lo suyo, sin pegar un pelotazo y queriendo presentarse ante Casillas hilvanando sin saber. El resto, fue una verdadera metamorfosis. Marcelo aportó más nervio y Kaká la necesaria movilidad. Con ellos sobre el campo llegaron los goles y la calma. Benzema en dos ocasiones, una de cabeza y otra a bocajarro, y Kaká dejaron la eliminatoria finiquitada. Un resultado que deja al Bernabéu impaciente de semifinales y que enseña el camino: los mejores, siempre al pasto.
(alfredo matilla – as)
DETALLES
Estadio: GSP de Nicosia
Árbitro: Felix Brych (ALE)
Apoel: Chiotis; Poursaitides, Oliveira (Kaká, m.13), Paulo Jorge, Boaventura; Nuno Morais, Helio Pinto (Solari, m.72), Charalambides, Trickovski, Alexandrou (Sousa, m.46) ; y Ailton
Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao (Marcelo, m.63); Khedira, Sahin (Granero, m.84), Özil; Cristiano Ronaldo, Higuain (Kaká, m.63) y Benzema.
Goles: 0-1, m.76: Benzema. 0-2, m.82: Kaká. 0-3, m.90: Benzema.
Incidencias: encuentro de ida de los cuartos de final de Liga de Campeones, disputado en el GSP de Nicosia lleno, ante la presencia de 23.000 espectadores.
Real tridente para que el Madrid esté en cuartos
marzo 15th, 2012 by Gustavo Rojas Bogarín
El Madrid vence sin brillo y con sustos gracias a su tridente ofensivo. Higuaín abrió la lata, Cristiano hizo doblete y Benzema lució. Xabi vio una amarilla y se perderá la ida de cuartos.
El Madrid ya está en cuartos. Y que nadie le reste méritos ni críticas. No se llega a estas cimas por el escudo o la dinastía ni se permitirá una coronación con tanta desconcentración. El rival, modesto pero no inocente, le dejó helado en Moscú y pudo convertirle en piedra por su salida en el Bernabéu. Por eso, la reacción tan contundente a las adversidades que se le presentaron es, a la vez, preocupante, digna de alabar por los devotos y necesaria de anotar para los rivales. El oportunismo de Higuaín y otra bomba racimo de Cristiano pasaron página a unos primeros veinte minutos igual de malos que muchos vividos en Vallecas o el Villamarín. Eso sí, la victoria, redondeada por dos genialidades de Benzema, deja al ‘Pipita’en la ‘pole-position’ de cualquier ataque futuro, anuncia un tridente en plena forma, confirma la recuperación de Kaká y corrobora la firmeza de este Madrid. Que no es poco a estas alturas.
Sin embargo, el juego no tuvo bordados como se esperaba y el equipo se tambaleó demasiado en defensa. Algo que enfadó a más de uno, con libreta o bufandas. De hecho, el Madrid jamás halló continuidad en su juego y aireó alguna laguna que otro enemigo hubiera convertido en océano. Ramos y Pepe sufrieron para parar a Musa y atar a Doumbia. Y, sobre todo, los mediocentros se vieron incapaces de dominar el tiempo y las circunstancias. De ahí que Xabi Alonso no pudiera evitar la amarilla que le priva de la ida de cuartos ni que Casillas pudiera evitar un gol ruso y varios sustos. El pase a cuartos, por las formas, no se celebrará por todo lo alto. No procede. Más se festejará el sorteo del viernes. Otro adversario, con muchos más galones, forzará a desempolvar el repertorio. Ya se sabe. Ya se ha visto.
Una salida inesperada
El 4-1 es justo. Y aun así, la taquicardia del primer tiempo aún dura en el madridismo. Nadie esperaba un rival tan atrevido. Por mucho blaugrana que luciera. El CSKA fue a buscar al Madrid desde en el primer tiempo con valentía, hasta el punto de que taponó su salida desde atrás con suma facilidad por asfixia y llegó a susurrar a Casillas hasta en tres ocasiones. Luego decayó. Fueron veinte minutos pero parecieron 20 años. Rivales igual de modestos ya dieron más de un disgusto antaño en Europa. Doumbia de partida y Musa más tarde sorprendieron a la defensa blanca, silenciaron el Bernabéu e inquietaron a Mourinho. Hasta que Özil se desperezó y encontró huecos que ocupar junto a rivales para desbordar. Gracias a su talento, la película mutó de suspense a otro musical. El CSKA se quedó en gaseosa y el Madrid, una vez más, alardeó de pólvora.
La primera acción del alemán ya habrá caído en el olvido a estas alturas. Sin embargo, en su momento pudo ser clave. Ignashevich le empujó dentro del área con tanta suavidad como inocencia. Pudo ser penalti. Pero no fue. La acción a debate, al menos sirvió para agitar al Madrid y recordarle que la Champions exige el máximo siempre y no de vez en cuando, como la Liga. Cristiano, Kaká e Higuaín se contagiaron del espíritu de Özil a la vez que Xabi Alonso comenzó a mover a sus compañeros como si fueran marionetas. El CSKA intuía que se le venía encima un vendaval. Acertó. Tuvo que ceder metros y, sobre todo, el protagonismo. La calidad manda, aunque sólo sea a trompicones.
Cristiano intentó acaparar los focos con una par de arrancadas. Sin embargo fue Kaká el que más voluntad y acierto demostró. Primero con un disparo desde la frontal y luego con un pase magistral a Higuaín que el argentino no desaprovechó a puerta vacía. El ‘Pipita’ no sólo encarrilaba el pase. Además, reivindicaba su valía con Benzema a la vuelta de la esquina. La jugada se originó cuando menos se esperaba, pues fue Khedira, casi de espaldas y con la zurda, quien encontró la rendija en el área. Después, Marcelo pudo copiar la acción y sentenciar. Tropezó en mala hora.
Más goles que juego
La segunda mitad trajo mejores noticias en forma de goles. Una realidad que no habla de grandes sensaciones. Cristiano se encontró con el segundo gol con una cantada de Chepchugov. La fuerza del misil le exculparía de no ser por la mantequilla de sus manos. El Madrid se encontraba aliviado. Tanto que Cristiano se permitió ceder alguna que otra falta y Mourinho introducir varios cambios que ansía y le dan miedo.
Se marchó Higuaín para coger confianza y entró Benzema para recuperar sensaciones. El francés marcó el tercero en su primera intervención y regaló el cuarto a Cristiano en su despedida. Su reaparición abortó cualquier intención de revolución por parte del CSKA, que dio otros avisos, con gol incluido, más por el decaimiento madridista que por su fe en la remontada. Tosic dejó la perla del partido con un regate repleto de arte a Pepe y con un zapatazo cargado de rabia. Fue un buen final para su equipo, la última concesión al relax para el Madrid y el primer minuto de lo que se aproxima: la hora de la verdad.
(alfredo matilla – as)
DETALLES
Estadio Santiago Bernabeu, en Madrid
Árbitro: Stephane Lannoy (FRA)
Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Xabi Alonso, Khedira, Özil (Lass, m.87), Kaká (Granero, m.75), Cristiano Ronaldo e Higuaín (Benzema m.70).
CSKA Moscú: Chepchugov, Aleksei Berezutski, Vasili Berezutski, Ignashevich, Schennikov, Aldonin (Mamayev, m.46), Wernbloom, Tosic (Necid, m.80), Dzagoev, Musa (Oliseh, m.60) y Doumbia.
Goles: 1-0, m.26: Higuaín; 2-0, m.55: Ronaldo. 3-0, m.70: Benzema. 3-1, m.76: Tosic. 4-1, m.93+: Ronaldo
Incidencias: encuentro de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabeu ante unos 75.000 espectadores.












