Una Estrella fue al Cielo
agosto 28th, 2009 by Gustavo Rojas BogarínEl señor se la llevó. Una Gran Estrella va al Cielo. La Doctora Leona Bogarín de Rojas fue al campo Celestial, este viernes 28 de agosto de 2009, a las 04.30 horas. Una enfermedad la derrotó a los 84 años.
Arriba celebran la llegada de una Gran Madre, una Gran Persona. Leona nació el 11 de abril de 1925 en San Lorenzo de la Frontera (hoy Ñemby); es hija de don Pablo Patricio Bogarín y doña Victoriana Zorrilla. Igual que su padre, dedicó casi toda su vida a engrandecer Ñemby.
Tras recibirse de Bioquimica, Quimica Farmaceútica y Quimica Industrial, prestó servicios en el IPS, donde fue, durante 27 años, Jefa de Farmacia. Al retirarse, salió con todos los honores, recibiendo medalla de oro y la distinción de “Excelente e intachable profesional”. Tiene la enorme distinción de haber sido la Primer Mujer Bíoquimica del Paraguay.
Las distinciones que recibió al salir de la Farmacia del IPS son muchas, todas ellas ganadas con el cariño de gente, con la rectitud y gran profesionalidad. Y al cumplir los 38 años de servicio, cuando le adjudicaron el beneficio de la Jubilación, se duplicaron los reconocimientos, aquellos que por éntonces eran tales, y no simples acomodos como hoy.
Fundó, con tu hermana Pablina, un centro de estudios Secundarios en Ñemby, porque a la gente le resultaba difícil llegarse hasta Asunción. Ese primer año fue un solo curso; al siguiente dos y luego tres, siempre en “su casita del pueblo”, esa misma que hasta hoy mantiene la construcción colonial, en pleno centro de Ñemby, siendo una de las pocas actualmente, de ese estilo. Las clases se daban a la noche, y con lámparas a kerosén (petromax). Fueron años de docencia Ad Honorem, pero lo realizó con gusto, cariño, pasión.
El humilde pero beneficioso, útil y necesario Liceo Ñemby, creció. Vaya sino, hasta convertirse en poco tiempo en su gran sueño: Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín, recordando a su padre, ese mismo benefactor de toda esa rica, pero distante zona -por éntonces- de la capital.
Creció hasta constituirse en el más grande e importante centro de estudios de toda la Zona Central. Tras algunos años de “alquiler” en la Escuela Carlos Antonio López, pasó al predio familiar, resultó ser suyo. Forjó, junto a otros sacrificados profesores, no solamente el estudio en sí, sino además el deporte. Porque orgullasas decian con Pablina, el heptacampeón Pablo Patricio Bogarín. No hubo octo, porque no se realizaron más torneos estudiantiles, al menos, de esa categoría.
Hoy ese CNPPB, de humilde inicio hace más de 43 años, es orgullo de todos, y lucimiento de alguna binacional que hace un par de años “remodeló” algo con rimbombante publicidad.
Además, Leona fundó, con un grupo de esforzados ciudadanos, un colegio en Asunción. Se llamó Doña Ligia Mora, para transformarse después en el Ortiz Guerrero. Ahí en el barrio, de su seccional, de esa seccional 8 que ni siquiera tenía local propio, esa misma que sesionó durante más de cinco años en su casa (Eusebio Ayala y República Argentina), para después pasar a su “local propio” y comenzar a edificarse, cuando presidió la primera comisión de construcciónes, bajo sus eternas vicepresidencias, porque nunca aceptó ser presidente, más nunca le derrotaron en “asambleas”, por lo que cualquiera fuese la cabeza, su nombre, el de la Doctora Leona Bogarín de Rojas, era fija ganador. Las cuantiosas demostraciones y distinciones que recibió durante tantos años, no son en vanos.
A la par de dedicar su tiempo al IPS, a su seccional, a sus estudios, no descuidó a sus hijos. Le bridó todas las enseñanzas posibles. Primero Gustavo, después Lito y finalmente Victor. Nunca se cansó, porque a la vez era catedrática, de tantos colegios, incluyendo el otrora famoso y respetado Colegio Nacional de la Capital. Veló de sus hijos, pero había más tiempo, porque tampoco podía descuidar el Pablo Patricio Bogarín, del que además de ser fundadora fue vicedirectora hasta el día de su jubilación. Y otra vez con medallas de oro (incluyendo la del Ministerio de Educación y Culto), reconocimientos, plaquetas y sobre todo, ese cariño de su pueblo Ñemby.
Parte de la historia del Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín narra: “Sus comienzos fueron dificiles, con humildad y gran paciencia y con grades deseos de progresos de parte de sus gestores, el hoy Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín fue fundado por Resolución Nº 132 del 18 de marzo de 1965, bajos los auspicios de la seccional Colorada, presidida por el Señor Pedro Regalado Bogarín, y nacionalizado por Resolución Nº. 1.107 del 16 de marzo de 1970, siendo su directora fundadora la doctora Pablina Bogarín Zorrilla; vice directora fundadora la doctora Leona Bogarín de Rojas, y secretaria fundadora la profesora Carlota B. de Guerra. En los primeros tiempos funcionó en el domicilio de la doctora Leona, luego en aulas de la Escuela Graduada Completa Nº. 25 Carlos Antonio López. Posteriormente y dada la respuesta altamente positiva de la juventud estudiosa, se trató de darles mayor comodidad, contándose entonces con la valiosa colaboración de la doctora Leona Bogarín de Rojas, quien en un gesto altamente plausible, cediera gratuitamente el local para el funcionamiento del hoy gran Colegio. En 1975 fueron graduados los primeros bachilleres en Ciencias y Letras en el número de 29…”.
Su verba extraordinaria, la inteligencia notable, la destacaron siempre. Los discursos más impactantes fueron dados por Leona. Además, las oratorias y discursos de importantes personalidades, fueron de su redacción, por ese don tan privilegiado que Dios se la dio.
Increíble, pero siendo colorada, la Caudilla más respetada y admirada por todos, las intendencias de ese partido le distinguieron solo de palabras reiteradas, y actos multitudinarios. Y cuando se le declaró “Hija Dilecta y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Ñemby”, fue bajo el gobierno liberal, lo que descubre en su amplitud, que más allá del color del partido, fue realmente una auténtica Caudilla. Líder natural, aglutinadora de multitudes, sin ruidos de pomposos anuncios, sino ese “recorrer de a pie”, pasando la mano al carenciado, al necesitado.
LA GRAN LEONA
Leona Bogarín Zorrilla nació el 11 de abril de 1925 en San Lorenzo de la Frontera (hoy Ñemby). Hija de don Pablo Patricio Bogarín y doña Victoriana Zorrilla. Don Pablo Patricio fue fundador del Club Cristóbal Colón de Ñemby y de la Liga Regional del Sud de Fútbol.
Del matrimonio con don Gregorio Rojas´Ovando (+) tuvo 5 hijos: Gloria Fátima fallecida al día siguiente de su nacimiento, por negligencia médica; Carlos Gregorio, prematuro, falleció al nacer. Gustavo Adolfo (9 de julio de 1953), periodista deportivo, casado con la arquitecta María Clotilde Ruiz; Pablo Daniel “Lito” (16 de enero de 1956), arquitecto, casado con la química María Ortigoza; y Víctor Manuel (14 de mayo de 1960), técnico en Conmutación, especializado en el Correo Federal de Alemania (1983 y 1993), casado con la quimica Olga Pereira.
Sus nietos son: Gustavo Alejandro (27, estudiante de Ingeniería Industrial) y Sonia María Letizia Rojas Ruiz (23, estudiante de Medicina); Araceli Maria Rojas Ortigoza (5, estudiante escolar); María Viviana (16) y María Gabriela Rojas Pereira (13, estudiantes secundarios).
Títulos: Bíoquimia, Quimíca Farmaceútica, Quimica Industrial. Fue la Primera Mujer Bíoquimica del Paraguay. Fueron 38 años de servicios en el Instituto de Previsión Social. 27 años Jefa de Farmacia.
Licenciada en Periodismo, Licenciada en Historia y Letras.
Fundadora y vicedirectora del Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín de Ñemby.
Fundadora y docente de Colegio Ligia Mora.
Docente del Colegio Nacional de la Capital.
Gran Caudilla del Partido Colorado, desde su época de estudiante. Presidió la Primera Convención del Partido, frente a la Facultad de Química. Durante más de 3 décadas fue vicepresidanta de la Seccional Número 8; posteriormente, formó parte de la creación de la Seccional Número 37, cuando hubo división de límites.
Se destacó en los juegos universitarios, obteniendo varios récords, como los de salto largo y salto alto, defendiendo a la Faculta de Química. El récord de salto largo obtenido, lo tuvo durante 45 años.
La Gran Caudilla, la Leona que nunca se rinde
agosto 26th, 2009 by Gustavo Rojas BogarínQuizás pocas veces te he dicho: Gracias Mamá. Siempre nos inculcaste la lealtad al amigo, al superior; la rectitud, la honradez, la gratitud.
Aquello de “Haz el bién sin mirar a quién”, no solo lo dijiste, sino todas las veces lo hiciste. Entonces, la gratitud eterna para vos Mamá. Por todo; por darme la vida, por darme los gustos. Por todo.
Ahora te lo digo, gracias Mamá. Uno valora cada vez más, lo que sos. Tu fortaleza de hierro es notable, admirable. Siempre quisiste y me manejaste sola. Nunca te rendiste, ni en los momentos más tortuosos, difíciles. Hoy estás así. Te impusiste a grandes desafíos, con enormes logros. Hoy no claudicas, no te rendis, por más enfermedad que afrontes. Estás luchando con esa tenasidad de siempre. Tus 84 años no se notan. La enfermedad te ataca y te defendes.
En cada visita que recibis a minutos diariamente, uno valora aún más lo que sos. Desde esa actividad y sobresaliente estudiante, atleta, persona. Tenés los 3 títulos que por éntonces había y querías : Bioquimica, Quimica Industrial, Quimica Farmaceútica.
Los 38 años al servicio del IPS, tu Previsión, te dieron una cuantiosa amistad. Los 27 años como Jefa de Farmacia te honraron con esa medalla de distinción de “Excelente e intachable profesional”. Las distinciones que recibiste al salir de la Farmacia del IPS son muchas, todas ellas ganadas con el cariño de gente, con la rectitud y gran profesionalidad. Y al cumplir los 38 años de servicio, cuando te adjudicaron el beneficio de la Jubilación, se duplicaron los reconocimientos, aquellos que por éntonces eran tales, y no simples acomodos como hoy.
Fundaste con tu hermana Pablina un centro de estudios Secundarios en Ñemby, porque a la gente le resultaba difícil llegarse hasta Asunción. Ese primer año fue un solo curso; al siguiente dos y luego tres, siempre en “tu casita del pueblo”, esa misma que hasta hoy mantiene la construcción colonial, en pleno centro de Ñemby, siendo una de las pocas actualmente, de ese estilo. Las clases se daban a la noche, y con lámparas a kerosén (petromax). Fueron años de docencia Ad Honorem, pero lo realizabas con gusto, cariño, pasión. Hasta fuí uno de tus profesores (de dibujo) durante un par de años nada más; luego te dejé, no por el hecho de desarrollar la docencia Ad Honorem como vos, sino porque fueron incorporándose ya profesores de más cátedras.
El humilde pero beneficioso, útil y necesario Liceo Ñemby, creció. Vaya sino, hasta convertirse en poco tiempo en tu gran sueño: Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín, recordando a tu padre, ese mismo benefactor de toda esa rica, pero distante zona -por éntonces- de la capital.
Creció hasta constituirse en el más grande e importante centro de estudios de toda la Zona Central. Tras algunos años de “alquiler” en la Escuela Carlos Antonio López, pasó al predio familiar, resultó ser tuyo y nunca me lo contaste en detalles, sino simplemente aquello “es de la familia”. Forjaste, junto a otros sacrificados profesores, no solamente el estudio en sí, sino además el deporte. Porque orgullasas decian con Pablina, el heptacampeón en atletismo Pablo Patricio Bogarín. No hubo octo, porque no se realizaron más torneos estudiantiles, al menos, de esa categoría.
Hoy ese CNPPB, de humilde inicio hace más de 43 años, es orgullo de todos, y lucimiento de alguna binacional que hace un par de años “remodeló” algo con rimbombante publicidad.
Pero además fundaste, con un grupo de esforzados ciudadanos, un colegio en Asunción. Se llamó Doña Ligia Mora, para transformarse después en el Ortiz Guerrero. Ahí en el barrio, de tu seccional, de esa seccional 8 que ni siquiera tenía local propio, esa misma que sesionó durante más de cinco años en tu casa, en tu domicilio (Eusebio Ayala y República Argentina), para después pasar a su “local propio” y comenzar a edificarse, cuando presidiste la primera comisión de construcciónes, bajo tus eternas vicepresidencias, porque nunca aceptastes ser presidente, más nunca te derrotaron en “asambleas”, por lo que cualquiera fuese la cabeza, tu nombre, el de la Doctora Leona Bogarín de Rojas, era fija ganador. Las cuantiosas demostraciones y distinciones que recibiste durante tantos años, no son en vanos.
A la par de dedicar tu tiempo al IPS, a tu seccional, a tus estudios, no nos descuidaste. Nos distes todas las enseñanzas posibles. Si las aprovechamos o no, es cosa nuestra. Primero Gustavo, después Lito y finalmente Victor. Nunca te cansaste, porque a la vez eras catedrática, de tantos colegios, incluyendo el otrora famoso y respetado Colegio Nacional de la Capital. Velaste de nosotros, pero había más tiempo, porque tampoco podías descuidar el Pablo Patricio Bogarín, del que además de fundadora fuiste vicedirectora hasta el día de tu jubilación. Y otra vez con medallas de oro (incluyendo la del Ministerio de Educación y Culto), reconocimientos, plaquetas y sobre todo, ese cariño de tu pueblo Ñemby.
Parte de la historia del Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín narra: “Sus comienzos fueron dificiles, con humildad y gran paciencia y con grades deseos de progresos de parte de sus gestores, el hoy Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín fue fundado por Resolución Nº 132 del 18 de marzo de 1965, bajos los auspicios de la seccional Colorada, presidida por el Señor Pedro Regalado Bogarín, y nacionalizado por Resolución Nº. 1.107 del 16 de marzo de 1970, siendo su directora fundadora la doctora Pablina Bogarín Zorrilla; vice directora fundadora la doctora Leona Bogarín de Rojas, y secretaria fundadora la profesora Carlota B. de Guerra. En los primeros tiempos funcionó en el domicilio de la doctora Leona, luego en aulas de la Escuela Graduada Completa Nº. 25 Carlos Antonio López. Posteriormente y dada la respuesta altamente positiva de la juventud estudiosa, se trató de darles mayor comodidad, contándose entonces con la valiosa colaboración de la doctora Leona Bogarín de Rojas, quien en un gesto altamente plausible, cediera gratuitamente el local para el funcionamiento del hoy gran Colegio. En 1975 fueron graduados los primeros bachilleres en Ciencias y Letras en el número de 29…”.
Increíble, pero siendo colorada, la Caudilla más respetada y admirada por todos, las intendencias de ese partido te distinguieron solo de palabras reiteradas, y actos multitudinarios. Y cuando se te declaró “Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Ñemby”, fue bajo el gobierno liberal, lo que descubre en su amplitud, que más allá del color del partido, sos realmente una auténtica Caudilla. Líder natural, aglutinadora de multitudes, sin ruidos de pomposos anuncios, sino ese “recorrer de a pie”, pasando la mano al carenciado, al necesitado.
Me permitiste todos los gustos Mamá. Cuando culminé la secundaria y te dije: quiero estudiar Medicina, a flor de labios te saltó: “que gusto mi hijo”. Te planteé ir a hacerlo en la Universidad del Nordeste, en Corrientes (Argentina), y aceptaste sin explicaciones. Me acompañaste siempre, porque no te mentí. Sabías de mis actividades deportivas y culturales; pero sin oponerte insistias: “sin descuidar el estudio”.
Me demostrarte tu contento, aunque en el fondo ubieses preferido que sea de la Universidad, cuando te comenté que lideraba el Centro de Estudiantes Paraguayos en Corrientes. Entre los torneos de fútbol y las recordaciones patrias pasamos algún tiempo, incluyendo el acompañamiento de importantes personalidades de la Provincia, como la misma esposa del Gobernador en algún acto de la Fiesta Patria Paraguaya.
Cuando dejé ese tercer año de Medicina y te comuniqué mi decisión, en lugar del reproche, preguntaste porqué; y al saber que prefería el periodismo deportivo, fuiste la primera en apoyarme. No te defraudé, porque me afiancé en la profesión. Incluso me gastaste bromas, como aquellas, “vos decís orgulloso soy el hijo de la doctora Rojas; hoy soy yo la que dice con orgullo, soy la madre de Gustavo Rojas Bogarín”. Ese doble apellido, o el inclur el materno, lo hice de chico, al sentirme enormemente orgulloso de vos, creí que de esa manera, te lo demostraba mi admiración.
Y mirá que pasan los años, y tan pocas veces te dije: Gracias Mamá. Pero siempre supiste que sos la joya más preciada que tengo. Siempre sentí orgullo de ser el hijo de la doctora Rojas, de la misma de siempre; halagado de saber tus grandes conquistas, de estudios, de profesión, hasta de los récord deportivos que lograste en salto alto, o como ese de salto largo en los juegos universitarios, defendiendo a Química, récord superado hace pocos años, el que mantuviste durante 45 años.
Claro que también te diste algunos gustos, no sé si todos. Cuando gente media quería viajar, te agenciaste y comenzaste a organizar excusiones, Brasil, Uruguay, Argentina, Chile. Las más hermosas playas de esa zona, hiciste conocer a muchos. Siempre dijiste, alguna vez conoceré Jerusalén y llegaré al Vaticano. Y lo cumpliste. Recorriste Europa, olvidándote de tu lumbago, pero fuiste y volviste bién. Con el gusto de haber conocido otras culturas, otras costumbres.
Formaste a tus hijos, a varios sobrinos, a tus nietos. Fuiste “Madrina” de incontables chicos carenciados, esos que siempre te dicen, “soy lo que soy gracias a la doctora Leona”. Nunca reclamaste nada, siempre perdonaste todo, hasta la ingratitud de muchísima, muchísima gente, incluyendo a aquellos correligionarios tuyos, especialmente de presidentes, que precisaron de vos siempre, que llegaron a sitiales preponderantes, pero con la ingratitud de muchos.
Y hoy esa maldita enfermedad te ataca. Y aún con el gran sufrimiento resistís. Tan dura, tan férrea como siempre. Qué fuerte sos, que excelente y gran persona y sobre todo, que gran MADRE sos. Gracias Mamá, en vida, gracias Mamá.
LA GRAN LEONA
Leona Bogarín Zorrilla nació el 11 de abril de 1925 en San Lorenzo de la Frontera (hoy Ñemby). Hija de don Pablo Patricio Bogarín y doña Victoriana Zorrilla. Don Pablo Patricio fue fundador del Club Cristóbal Colón de Ñemby y de la Liga Regional del Sud de Fútbol.
Del matrimonio con don Gregorio Rojas´Ovando (+) tuvo 5 hijos: Gloria Fátima fallecida al día siguiente de su nacimiento, por negligencia médica; Carlos Gregorio, prematuro, falleció al nacer. Gustavo Adolfo (9 de julio de 1953), periodista deportivo, casado con la arquitecta María Clotilde Ruiz; Pablo Daniel “Lito” (16 de enero de 1956), arquitecto, casado con la química María Ortigoza; y Víctor Manuel (14 de mayo de 1960), técnico en Conmutación, especializado en el Correo Federal de Alemania (1983 y 1993), casado con la quimica Olga Pereira.
Sus nietos son: Gustavo Alejandro (27, estudiante de Ingeniería Industrial) y Sonia María Letizia Rojas Ruiz (23, estudiante de Medicina); Araceli Maria Rojas Ortigoza (5, estudiante escolar); María Viviana (16) y María Gabriela Rojas Pereira (13, estudiantes secundarios).
Títulos: Quimíca Farmaceútica, Quimica Industrial, Bioquimica. 38 años de servicios en el Instituto de Previsión Social. 27 años Jefa de Farmacia.
Licenciada en Periodismo, Licenciada en Historia y Letras.
Fundadora y vicedirectora del Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín de Ñemby.
Fundadora y docente de Colegio Ligia Mora.
Docente del Colegio Nacional de la Capital.
Gran Caudilla del Partido Colorado, desde su época de estudiante. Presidió la Primera Convención del Partido, frente a la Facultad de Química. Durante más de 3 décadas fue vicepresidanta de la Seccional Número 8; posteriormente, formó parte de la creación de la Seccional Número 37, cuando hubo división de límites.
Se destacó en los juegos universitarios, obteniendo varios récords, como los de salto largo y salto alto, defendiendo a la Faculta de Química. El récord de salto largo obtenido, lo tuvo durante 45 años.

El señor se la llevó. Una Gran Estrella va al Cielo. La Doctora Leona Bogarín de Rojas fue al campo Celestial, este viernes 28 de agosto de 2009, a las 04.30 horas. Una enfermedad la derrotó a los 84 años.
Fundó, con tu hermana Pablina, un centro de estudios Secundarios en Ñemby, porque a la gente le resultaba difícil llegarse hasta Asunción. Ese primer año fue un solo curso; al siguiente dos y luego tres, siempre en “su casita del pueblo”, esa misma que hasta hoy mantiene la construcción colonial, en pleno centro de Ñemby, siendo una de las pocas actualmente, de ese estilo. Las clases se daban a la noche, y con lámparas a kerosén (petromax). Fueron años de docencia Ad Honorem, pero lo realizó con gusto, cariño, pasión.
Creció hasta constituirse en el más grande e importante centro de estudios de toda la Zona Central. Tras algunos años de “alquiler” en la Escuela Carlos Antonio López, pasó al predio familiar, resultó ser suyo. Forjó, junto a otros sacrificados profesores, no solamente el estudio en sí, sino además el deporte. Porque orgullasas decian con Pablina, el heptacampeón Pablo Patricio Bogarín. No hubo octo, porque no se realizaron más torneos estudiantiles, al menos, de esa categoría.
Su verba extraordinaria, la inteligencia notable, la destacaron siempre. Los discursos más impactantes fueron dados por Leona. Además, las oratorias y discursos de importantes personalidades, fueron de su redacción, por ese don tan privilegiado que Dios se la dio.
El señor se la llevó. Una Gran Estrella va al Cielo. La
El humilde pero beneficioso, útil y necesario Liceo Ñemby, creció. Vaya sino, hasta convertirse en poco tiempo en su gran sueño: Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín, recordando a su padre, ese mismo benefactor de toda esa rica, pero distante zona -por éntonces- de la capital.
Además, Leona fundó, con un grupo de esforzados ciudadanos, un colegio en Asunción. Se llamó Doña Ligia Mora, para transformarse después en el Ortiz Guerrero. Ahí en el barrio, de su seccional, de esa seccional 8 que ni siquiera tenía local propio, esa misma que sesionó durante más de cinco años en su casa (Eusebio Ayala y República Argentina), para después pasar a su “local propio” y comenzar a edificarse, cuando presidió la primera comisión de construcciónes, bajo sus eternas vicepresidencias, porque nunca aceptó ser presidente, más nunca le derrotaron en “asambleas”, por lo que cualquiera fuese la cabeza, su nombre, el de la Doctora Leona Bogarín de Rojas, era fija ganador. Las cuantiosas demostraciones y distinciones que recibió durante tantos años, no son en vanos.
A la par de dedicar su tiempo al IPS, a su seccional, a sus estudios, no descuidó a sus hijos. Le bridó todas las enseñanzas posibles. Primero Gustavo, después Lito y finalmente Victor. Nunca se cansó, porque a la vez era catedrática, de tantos colegios, incluyendo el otrora famoso y respetado Colegio Nacional de la Capital. Veló de sus hijos, pero había más tiempo, porque tampoco podía descuidar el Pablo Patricio Bogarín, del que además de ser fundadora fue vicedirectora hasta el día de su jubilación. Y otra vez con medallas de oro (incluyendo la del Ministerio de Educación y Culto), reconocimientos, plaquetas y sobre todo, ese cariño de su pueblo Ñemby.
Parte de la historia del Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín narra: “Sus comienzos fueron dificiles, con humildad y gran paciencia y con grades deseos de progresos de parte de sus gestores, el hoy Colegio Nacional Pablo Patricio Bogarín fue fundado por Resolución Nº 132 del 18 de marzo de 1965, bajos los auspicios de la seccional Colorada, presidida por el Señor Pedro Regalado Bogarín, y nacionalizado por Resolución Nº. 1.107 del 16 de marzo de 1970, siendo su directora fundadora la doctora Pablina Bogarín Zorrilla; vice directora fundadora la doctora Leona Bogarín de Rojas, y secretaria fundadora la profesora Carlota B. de Guerra. En los primeros tiempos funcionó en el domicilio de la doctora Leona, luego en aulas de la Escuela Graduada Completa Nº. 25 Carlos Antonio López. Posteriormente y dada la respuesta altamente positiva de la juventud estudiosa, se trató de darles mayor comodidad, contándose entonces con la valiosa colaboración de la doctora Leona Bogarín de Rojas, quien en un gesto altamente plausible, cediera gratuitamente el local para el funcionamiento del hoy gran Colegio. En 1975 fueron graduados los primeros bachilleres en Ciencias y Letras en el número de 29…”.
LA GRAN LEONA
Títulos: Bíoquimia, Quimíca Farmaceútica, Quimica Industrial. Fue la Primera Mujer Bíoquimica del Paraguay. Fueron 38 años de servicios en el Instituto de Previsión Social. 27 años Jefa de Farmacia.