Real vence y queda, por ahora, a 2 del Barza
febrero 19th, 2011 by Gustavo Rojas Bogarín
Fue un trabajo sencillo, efectuado con rapidez, tan fácil que pareció no exigir un gran esfuerzo al Real Madrid, infinitamente superior a un timorato Levante, que pasó por el Bernabéu en silencio. Su visita será olvidada tan rápido como el partido, que en muchos minutos llegó a ser de difícil digestión. Benzema y Carvalho pusieron firma a una victoria que permite a Mourinho acumular nueve años sin perder un encuentro como local. Toda una vida deportiva para muchos. Por ahora, el Real quedó a 2 puntos del Barcelona.
La comodidad del partido quizá ya la imaginaba el técnico portugués, que dio descanso a Xabi Alonso y Özil, dos de los jugadores más determinantes y con más talento de la plantilla. Tan endeble fue el rival que tuvo delante, que el Madrid apenas acusó su ausencia. En ello tuvieron más que ver las limitaciones del Levante que las excelencias de Lass, Khedira, esa extraña pareja en el mediocentro, o Kaká, cuya presencia no aporta beneficio alguno al equipo.
Los dos primeros estuvieron más que correctos, pero lo cierto es que no se vieron exigidos en ningún momento. Estuvieron muy por encima de sus rivales, que les permitieron maniobrar por el centro del campo con una libertad absoluta. El Levante salió asustado, tímido, demasiado atrás y muy permisivo con el Madrid, que no encontró ningún obstáculo para llegar hasta el área visitante.
Cristiano, Benzema o Di María ganaron con enorme facilidad la espalda a una defensa tan numerosa como endeble. Cerra, Nano, Ballesteros, Del Horno y Juanfran quedaron demasiadas veces en evidencia, en especial en el primer tiempo, cuando todavía no se había ventilado el choque. Di María fue el de meses atrás. Se le vio activo, vertical y regalando esos pases tan largos como precisos con los que lleva rompiendo defensas desde que llegó al Bernabéu. El argentino fue el mejor del partido.
Cristiano se obsesionó con la búsqueda del gol y volvió a olvidarse de que había compañeros a su alrededor. El ejercicio de solidaridad que ofreció en Cornellá quizá fuera un espejismo. Creyó que el balón era suyo, pareció uno de esos niños que no sueltan la pelota que le han regalado los Reyes Magos.
Quien sí parece otro, transmite otra imagen y se le ve con una actitud diferente es Benzema. Ha espabilado. Adormilado desde que llegó al Madrid, el francés ha ido a despertar en invierno de ese estado de hibernación permanente en el que parece vivir. Así es Benzema. Aunque quizá todo es más sencillo y ha tomado conciencia de que su futuro en el club empezaba a estar seriamente comprometido. La realidad le ha golpeado con dureza y él ha sabido reaccionar.
El francés apenas tardó siete minutos en extender la alfombra roja hacia la victoria. Él firmó el gol, pero el gran mérito fue de Di María, que esquivó a tres defensas antes de ceder el balón a Benzema, que sólo tuvo que empujarlo. Más sencillo lo tuvo aún Carvalho para marcar el segundo, poco antes del descanso. El central portugués remató solo a un metro de la línea una falta sacada por Cristiano. Los defensas del Levante se olvidaron de abandonar su zona para seguir a Carvalho, que ya suma tres goles en Liga.
Con todo decidido, lo peor para el partido fue que todavía debía jugarse la segunda parte. 45 minutos eternos, en los que el Madrid se dejó llevar y el Levante respiró algo, aunque bien es cierto que si no recibió más goles fue por la acertadísima actuación de su portero Munúa.
Hubo que esperar al último cuarto de hora para ver algo diferente. Llegó en ese instante el momento de la pruebas, de esos movimientos tácticos que tanto le gustan a Mourinho. Özil y Adebayor sustituyeron a Kaká y Di María. Benzema se tiró a la izquierda, Özil arrancó desde la derecha y Adebayor se movió por detrás de Cristiano. Agradeció el Madrid la entrada de Özil, sus movimientos entre líneas y sus pases, y se acercó más al gol. Logró uno después una gran acción individual del alemán, pero Adebayor estaba en posición ilegal cuando remató.
Ahí se bajó el cierre a un encuentro que había terminado muchos minutos antes.
DETALLES
Estadio: Santiago Bernabéu, en Madrid
Árbitro: Teixeira Vitienes (Comité Cántabro)
Real Madrid: Adán; Sergio Ramos, Raúl Albiol, Carvalho, Marcelo; Khedira, Lass; Di María (Adebayor, m.76), Kaká (Özil, m.76), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Gago, m.85).
Levante: Munúa; Cerra, Nano, Ballesteros, Del Horno; Juanfran, Xavi Torres (Lois, m.79), Iborra, Valdo; Xisco (Montero, m.61) y Caicedo (Stuani, m.73).
Goles: 1-0, m.7: Benzema. 2-0, m.41: Carvalho.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 24ª jornada de Primera división, disputado bajo la lluvia en el estadio Santiago Bernabéu, ante 65.000 espectadores.
Con goles de Milito Inter ganó a Bayern y es Rey europeo
mayo 22nd, 2010 by Gustavo Rojas Bogarín
El Príncipe Diego Milito decidió sentarse en el trono europeo y ofrecer al Inter de Milán su tercera Liga de Campeones. Dos goles del argentino tumbaron a un encomiable Bayern en el Santiago Bernabéu. La trampa de Mourinho volvió a cazar el trofeo más preciado de todos. Y el Inter, 45 años después, vuelve a reinar en Europa.
La culpa de ello la tiene un delantero al que, por más goles y actuaciones memorables acumuladas, no se le valora en su justa medida. Diego Milito gritó a los cuatro vientos su condición de figura en el mejor marco posible, donde los grandes aparecen y lo común se hace pequeño.
Diego Milito gritó a los cuatro vientos su condición de figura en el mejor marco posible, donde los grandes aparecen y lo común se hace pequeño
Se engrandeció también la leyenda de José Mourinho, odiado por unos e idolatrado por otros, capaz de devolver al Inter a lo más alto. Él y la voluntad de unos jugadores que volvieron a ofrecer un recital de sacrificio, solidaridad, disciplina táctica y pegada, mucha pegada.
Porque el juego, todo hay que decirlo, lo puso el Bayern. Al menos el juego combinativo. Y es que las ayudas defensivas, los balones en largo, los contraataques en tres toques y la efectividad arriba, por mucho que a algunos les pese, también es fútbol.
Robben contra el mundo
Con esa premisa, la que acompañó al Inter en su andadura por esta ‘Champions’, el equipo italiano volvió a desquiciar a su rival. Un Bayern que atacó y atacó hasta la extenuación abrazado al desborde de Robben. Quizá esa dependencia explique mínimamente el triunfo del Inter, más versátil, mejor acondicionado a las distintas fases por las que pasa un partido.
Y eso que Robben estuvo de fábula. Superó a Chivu siempre y sólo la molesta aparición de Cambiasso le ocasionó problemas. Pero al Bayern de Van Gaal le faltaron otras cosas: fluidez, remate y suerte, ese factor que siempre acompaña a los campeones. Ese elemento que hoy estuvo del lado ‘nerazzurro’.
Otra telaraña interista atrapó al despliegue ofensivo del equipo de Van Gaal. Con Zanetti como pivote, Eto´o disfrazado de carrilero y Cambiasso como chico para todo, el Bayern apenas ocasionó peligro
No fue muy necesaria durante el primer acto, donde otra telaraña interista atrapó al despliegue ofensivo del equipo de Van Gaal. Con Zanetti como pivote, Eto´o disfrazado de carrilero y Cambiasso como chico para todo, el Bayern apenas ocasionó peligro y sólo la velocidad de Robben alteró la tranquilidad defensiva de los italianos.
Los de Mourinho esperaron su momento y su paciencia obtuvo recompensa. Diego Milito convirtió un saque de Julio César en una jugada de ataque con una facilidad asombrosa. Con un toque bajó el balón y cedió a Sneijder, que entendió la arrancada del argentino y le dejó en disposisicón de marcar. El argentino, como era de esperar, no falló.
Milito reclama su sitio en la historia
El tanto, lejos de nublar las intenciones bávaras, reafirmaron a los de Van Gaal en su propuesta. De una tediosa primera parte se pasó a un asedio dañino de los alemanes. Pero ahí, superada la muralla interista, apareció el guardián de la fortaleza ‘nerazzurra’. Julio César, decisivo como siempre, sacó un mano a mano en la reanudació a Müller y se inventó una estirada prodigiosa a un disparo envenenado de Robben.
Cuando se olía el empate, mientras el gol alemán flotaba en el ambiente, El Príncipe impregnó al Bernabéu de un aroma mágico y obsequió a los aficionados con una de esas imagenes perpetuas de las finales, como aquel gol de Zidane, igual que el tanto de Belleti, por recordar algunos ejemplos.
Su recorte sobre Van Buyten, elegante, preciso, ya forma parte del lujoso catálogo de las finales europeas. El Príncipe cerró la final y reclamó la hegemonía del área, esa zona que le pertenece por naturaleza. Mientras se le reconoce lo que es suyo, el Inter ya goza de esa supremacía en Europa, con Mourinho a la cabeza.
