Obrigado meu filho

gustavo rojas bogarín

Es día del Padre en el Paraguay. Uno no se va a ufanar que Brasil, futbolisticamente, es su hijo, pero estadísticamente se indica que últimamente, le resulta sumamente difícil al pentacampeón mundial ganarle a Paraguay.

Y bueno, en el día del Padre, la albirroja venció a los brasileños. Más allá del 2-0, con estupendos goles de Roque Santa Cruz y Salvador quizá Cabañas, está la forma en que se encaró el compromiso. Un partido muy esperado, el más aguardado de esta quinta fecha de las eliminatorias.

Es que Paraguay es puntero de ellas. Y un triunfo, le pondría aún más arriba. Y se dio ese resultado, la victoria albirroja. Además, coincidentemente, Argentina, otra que está cerca en la tabla, tampoco pudo triunfar, porque sobre la hora logró empatar a Ecuador, un partido que prácticamente lo tenía perdido.

Tácticamente, lo realizado por el Tata Martino orilló lo brillante. Además de la marca férrea, se tuvo una conjunción de líneas, una entrega admirable de todos y una contundencia adelante.

El técnico de Paraguay pensó bien, porque a más de cuidar la funcionalidad del equipo brasileño, ordenó muy bien a los suyos. Una defensa segura, firme, guerrera; un medio cuidando todos los detalles desde la marca, la recuperación, la salida rápida y buscando pronto el arco rival.

Eso se notó ya en el primer tiempo, cuando Cabañas apenas tuvo la posibilidad, ya estrelló un balón en uno de los palos del portero Julio César. Roque recorrió todo el frente rival, además de bajar a cooperar con los mediocampistas, estuvo insistente y con la mente puesta en el arco rival. Las acciones de Santa Cruz fueron fundamentales en todo momento, y pareciera preparada, porque el primer gol del encuentro, fue obra suya, tras el centro de Barreto, y el taco de Cabañas.

Y como si fuera poco, el segundo tanto, otra vez tuvo que participar Roque, con una zancada llegó hasta el área rival, ya cuando el equipo paraguayo quedó con uno menos por expulsión de Verón, a los 2 minutos del segundo tiempo, y tras intentar otro gol, del rebote se encargó Salvador Cabañas, el “gordinho”, el terror de los brasileños, para rematar con fuerza en boca del arco, para sellar otra victoria paraguaya.

El juego de conjunto, tal debe ser un equipo, fue un factor determinante para suma de puntos en partidos más que importantes.

Se anuló a los hombres claves del rival; se ordenó el grupo y hubo una solidaridad de todos, más todavía cuando el equipo quedó con uno menos, al salir expulsado Verón.

Fue un día completo, el resto de los partidos no dió ganador; en cambio Paraguay si triunfó y mantiene la punta de las eliminatorias sudamericanas mirando el mundial 2010, en el día del padre y con la gratitud del hijo.

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