Erico descansa en la casa del fútbol paraguayo

febrero 26th, 2010 by Gustavo Rojas Bogarín

ericoAPFgvEn una tocante ceremonia fueron depositados los restos mortales del Gran Arsenio Erico en el Mausoleo de la Asociación Paraguaya de Fútbol, ante una multitud que acompaño el féretro desde la sede del Congreso Nacional. Las muestras de adhesión se multiplicaron y con mayor fuerzas en momentos del ingreso al Museo de la APF.

“iSE SIENTE, SE SIENTE, ERICO ESTÁ PRESENTE!”, fue el grito de quienes, aún sin verlo, idolatrarán por siempre al Más Grande futbolista paraguayo de todos los tiempos. Mucho pasó, pero la memoria borrosa de quienes peinan canas derraman unas lágrimas por quien fue la figura cumbre por su calidad como futbolista y mejor persona.

Arsenio Pastor Erico Martínez ya descansa en el Mausoleo preparado especialmente para El, en el estadio Defensores del Chaco: Su Casa.

Se entremezclan las emociones, los intentos de decir algo, de mostrar las fotos en blanco y negro cuidadas celosamente en bolsitas de hule de quienes gozaron por verlo jugar o que fueron dirigidos por él, como técnico de Sol de América.

La voz temblorosa de su sobrina Gloria, los recuerdos memoriosos de Napout, el banderín rojo traido por Hicks, el cariño incondicional de la mujer paraguaya residente en Buenos Aires, el canto inmortal de Eduardo Rivas y el iVIVA ERICO! santificado por el Monseñor Cuquejo hicieron a un mar de anécdotas que caminaron la historia de los años 30 hasta nuestros días.

Pasaron varias generaciones y quedan muy pocos dichosos de haber estado por lo menos cerca de esa fulgurante figura del fútbol mundial, sinembargo, todos sentimos como si hubieramos visto los goles acrobáticos en su gran Independiente. Alguna vez se le preguntó a un grande del fútbol, Pelé o Maradona? y éste respondio: ERICO!. Es el resumen de quien se maravilló con la clase de estilista del paraguayo.

Hoy, los restos de Erico descansan en el Mausoleo de la Asociación Paraguaya de Fútbol, en el mismísimo estadio Defensores del Chaco que lo tuvo como testigo al alistarse para ir con la selección de la Cruz Roja, para buscar recaudar para los soldados metidos a una guerra fratricida, hasta hoy incomprensible.

El acto se llenó de emociones, con lágrimas, vítores, cánticos, apalusos y los VIVA ERiCO que seguirán retumbando en esta mole de cemento donde se aclaman a los grandes. Tampoco faltó la sonrisa plena de felicidad, especialmente de quienes un dia apostaron por hacer realidad este sueño, hoy convertido en Leyenda.

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