El Pato ya no nada en Boca; el Inter gaúcho lo quiere
febrero 16th, 2010 by Gustavo Rojas Bogarín
Roberto Pato Abbondanzieri está a un paso del Inter de Porto Alegre, que quiere un arquero para la Copa. El ya dio el sí y sólo resta firmar su salida.
Quién iba a pensar que esos aplausos que el Pato recibió el domingo, camino al banco, serían sus últimos en Boca? ¿Quién iba a creer que se despediría así, tan pronto? En apenas unos días, Roberto Abbondanzieri no sólo perdió el puesto: ahora se va del club al que había llegado para retirarse, el que él mismo dijo que le había estirado la carrera. Eso, su carrera, continuará en Brasil, en el Inter de Porto Alegre, que está buscando un arquero para la Copa Libertadores. “Fue todo rápido. Pero está cerrado en un 80%. Si me la tengo que jugar, el Pato se va”, le dijo ayer un dirigente a Olé. ¿Todo dicho?
Es más, aunque en Boca fueron cautos, hay quienes dicen que el Pato tiene pasajes para viajar mañana mismo a Porto Alegre. Ayer, por lo pronto, el único que reconoció oficialmente la negociación fue José Beraldi. El mismo que tuvo una charla mano a mano con Abbondanzieri apenas terminó el partido con Atlético Tucumán y quien recibió la oferta de parte de Cristian Traverso, ex jugador del club. Ahí mismo, en el vestuario de la Bombonera, el arquero le terminó dando el sí a su salida, empujada también por su nueva situación en el equipo. “El Pato nos dio el okey para que negociemos. El pase se hará siempre y cuando él y Boca estén de acuerdo”.
No es un detalle esta última frase. El tema a resolver, lo único que a esta altura podría hacer caer la transferencia, es que Boca pretende que el Inter desembolse una suma cercana a los 200 mil dólares para dejar ir al Pato. El arquero, por su parte, entiende que él ya resignó mucho dinero para volver cuando se fue del Getafe y ahora pretende un gesto de reciprocidad de parte del club para poder partir, más teniendo en cuenta que ahora en Boca no va a jugar.
Por todo, hoy puede ser el último entrenamiento del arquero, que ayer estuvo en la Costa festejando el cumpleaños de su hijo Felipe. Mientras todo esto sucede, Jorge Fossati, el uruguayo técnico del Inter, lo espera con los brazos abiertos porque Lauro, el arquero titular, no está teniendo un buen rendimiento en el campeonato estadual. Y como Inter debuta el 23 de este mes como local ante Emelec por la Copa, pretende contar con la experiencia de Abbondanzieri para enfrentar esa competencia. “Cuando me enteré de la situación del Pato les dije a los dirigentes que era un buen refuerzo para nosotros. Por lo que me dijeron, todo va bien, está adelantado. Y al jugador le interesa aceptar este desafío. Para mí, sus cualidades están intactas”, sostuvo en La Red.
En fin, Fossati piensa todo lo contrario a Alves. Y por eso el Pato vuela. ¿Quién lo hubiera dicho?
TODOS CONTRA ALVES
Alves consiguió en unos días lo que otros no lograron en una década: poner de acuerdo a los palermistas, los riquelmistas, los que no juegan y hasta a algunos pibes y dirigentes. Todos están molestos con el Chueco.
En apenas 25 días como técnico de Boca, Abel Alves logró algo que Ischia, Basile y Bianchi no pudieron. ¿Borrar a dos históricos como Abbondanzieri e Ibarra? No. Si bien la movida fue tan fuerte que provocará la ida del Pato en estos días y la del Negro en junio, lo más significativo que consiguió el Chueco fue adormecer la famosa interna del vestuario y enlazar dos grupos bien diferenciados. Sí, ahora, los riquelmistas y los palermistas están juntos. Lo que los une no es el amor sino el espanto… ¡hacia el DT!.
Si la decisión de borrar a Ibarra había generado malestar en Riquelme, que se notó el domingo cuando el 10 realizó una defensa pública del lateral, su determinación de sacar a Palermo en pleno partido con Atlético Tucumán también encendió el enojo del 9, quien ya venía mal por la limpieza del Pato y por la charla que tuvo con Alves el viernes, cuando el técnico le preguntó si estaba cansado para jugar ante los tucumanos. A la contra que se ganó de los peso pesados, se le suma el descontento generalizado, en especial (como suele ocurrir en todo plantel) de aquéllos que no son tenidos en cuenta. ¿Y los pibes? Si bien Alves los dirigió en Reserva, tampoco tienen una relación estrecha. Igual, en este caso, los juveniles cortan y pinchan poco.
“El clima es tenso. La realidad es que no gustaron ciertas actitudes”, fue la voz de alguien con entrada libre al vestuario. ¿Qué le reprochan? Especialmente, sus declaraciones públicas. A varios les cayeron mal las frases post-derrota en Rosario. “El grupo necesita tranquilidad”, se quejó un experimentado tras escuchar a Alves anticipando cambios y hablando de que “hay que estar a la altura de la camiseta de Boca”. Para varios jugadores, la forma en que quiso imponerse en el vestuario no fue la más acertada. Acostumbrados al estilo paternal de Basile, son muchos los que añoran el ciclo anterior. Como Román, quien, ya dolido por la ida de Coco, sumó malhumor al enterarse de la exclusión de su amigo Ibarra. El viernes, cuando se consumó la limpieza, el 10, sin motivos claros, no formó parte del entrenamiento y estuvo en el consultorio médico junto al lateral. El domingo volvió a decir que Ibarra es “el mejor 4 de la historia del fútbol argentino”. Semejante elogio, ya dicho por él en otras ocasiones, no pareció una declaración feliz justo cuando el DT decidió el reemplazo de Ibarra, quien el domingo no fue al banco por un golpe y ayer practicó y metió un golazo.
En cuanto a Palermo, la bronca afloró cuando Alves sacó al Pato y se acentuó en esa charla del viernes entre el Chueco y el goleador. Ahí, Martín entendió que no era tan inamovible: el entrenador le insinuó que podía sacarlo. Esa amenaza se cristalizó el domingo, faltando 12 minutos. La cara del Loco y su silenzio stampa hablaron por sí solos. “A Martín no le gustó que el técnico declarara que no puede sacar a un tipo que hace goles todos los partidos. ¿Y si no la mete, entonces?”, preguntó un allegado al 9.
Después, existen broncas lógicas. Krupoviesa, luego de quedarse fuera del banco tras haber concentrado, se negó a jugar en Reserva. Matías Giménez, uno de los refuerzos, se quejó de que ni lo concentraran (el domingo fue por primera vez al banco). Otro fue Prediger, quien tras su falso debut en Rosario, pidió no jugar más de 8. Y aquí surge la interna dirigencial. Alves no sólo es mirado con recelo dentro del plantel sino por varios dirigentes, quienes lo tildan de “títere” de los que mandan (Ameal, London y Beraldi) y afirman, por lo bajo, que Prediger fue titular ante Newell’s por presión dirigencial. Y hasta los de afuera hablan de sus decisiones (ver Todos…).
Sin ir más lejos, el sábado Alves habría llegado tarde al almuerzo en la concentración y eso provocó el malestar de muchos que cuestionan cada cosa que hace o dice. Algunos dirigentes esperan que no termine como el Chino Benítez, quien borró a Guille y a Palermo. Otros, los que tienen el poder, creen que está haciendo lo que otros con mayor espalda no se atrevieron y lo bancan a muerte. En el vestuario, en tanto, la famosa interna está apagada. Más que Boca Juniors, parece Boca Unidos. Y no precisamente por el amor… (olé)
