Que Lio armó el Extraterrestre al Atlético
El Barcelona exhibió una aplastante superioridad en el estadio Vicente Calderón, donde anuló a un decepcionante Atlético de Madrid y prácticamente sentenció su billete para los cuartos de final de la Copa del Rey con comodidad y con tres goles del argentino Lionel Messi, imparable para los locales.
Ya el partido de vuelta, la próxima semana en el Camp Nou, parece un trámite. Por el resultado y por la diferencia actual entre ambos conjuntos, demostrada esta noche en la ida, en la que los rojiblancos nunca tuvieron opción. Ni con once, ni con diez jugadores, cuando Heitinga fue expulsado en el minuto 55.
De entrada, la baja del argentino ‘Kun’ Agüero por una faringitis, aunque tampoco iba a ser titular por decisión técnica del mexicano Javier Aguirre, o la suplencia de Ujfalusi ya parecían una ventaja para el Barcelona, que, por mucho que Pep Guardiola diera descanso a Eto’o, Víctor Valdés o Xavi y contara con las ausencias de Puyol, Márquez y Hleb, tiene un plantilla amplísima.
Sin esos futbolistas, muchos de ellos claves en la imparable trayectoria azulgrana esta temporada, el equipo del Barça era de máximas garantías. Estaban el argentino Leo Messi, Andrés Iniesta, Bojan Krkic, el brasileño Dani Alves o el marfileño Yaya Touré, aunque Guardiola prescindió en el once del francés Thierry Henry.
Una pared en la banda derecha entre Messi y Alves le bastó para desmontar a la defensa local y dejar solo al extremo argentino. No dudó con un disparo raso para batir a Coupet. El 1-0 dejó en anécdota el prometedor arranque anterior del Atlético, con tres ocasiones fruto de la movilidad de Forlán y la rapidez de Simao.
Y ahí, con ventaja en el marcador, el Barcelona, dueño absoluto del centro del campo, jugó con el balón. Con su precisa, y desquiciante para el rival, movilidad de la pelota vivió una transición plácida hacia el descanso, sólo alterada por un disparo aislado de Maniche.
No cambió el partido en el inicio de la segunda parte. El Atlético, sin opción, asumió su inferioridad, aún más cuando un centro de Dani Alves por la derecha acabó en penalti. Lo cometió el holandés Heitinga por enésima vez este curso cuando Messi acudía a un remate cómodo para el 2-0. El argentino no falló la pena máxima.
Ese gol dejó al equipo rojiblanco, que además se quedó con un hombre menos por la expulsión del central holandés, aún más impotente ante la precisión y el talento del Barcelona y provocó la bronca de buena parte del público, que incluso gritó durante unos segundos contra el mexicano Javier Aguirre, técnico local.
Sólo la entrada del argentino Ever Banega dio claridad al juego del equipo rojiblanco, aún sin demasiada brillantez pero suficiente por lo menos para plantar algo de cara al conjunto azulgrana, sobre todo cuando el checo Tomas Ujfalusi, que había entrado al campo minutos antes, dio esperanza al Atlético con el cabezazo del 1-2.
Era una ilusión ficticia, que aumentó con una ocasión de Maxi Rodríguez detenida por Pinto, pero que desapareció con una genial jugada posterior de Messi, que tras regatear a tres rivales lanzó un disparo al larguero -recibió los aplausos del Calderón- y que, en la siguiente acción, dejó sentado a Coupet y firmó el 1-3.
Fue su tercer gol y una exhibición más de la superioridad del Barcelona, que ya tiene un sitio reservado en los cuartos de final de la Copa del Rey ante un Atlético que, a la espera del duelo de vuelta de dentro de una semana en el Camp Nou, saborea su eliminación del torneo.
El inglés
El partido entre el Recreativo Linense y el Saladillo de Algeciras, del Grupo Primero de la Primera Regional de Cádiz, terminó con la friolera de
Carlos Villanueva, el mediocampista chileno, inició de forma espectacular el año 2009, al anotar el único gol del encuentro en el que Blackburn Rovers superó por la cuenta mínima a Blyth Spartans, en el marco de la tercera ronda de la Copa FA.
El brasileño 
A lo anterior se sumó el interés de San Lorenzo de Argentina, oferta que no dejó contento a la UC y que antes también rechazó una prepuesta de River Plate para tenerlo en sus filas.